Los youtubers se vuelven hacia Patreon

Actualizado el 18/08/2017 a las 10:52
Cada vez más creadores de contenido están recurriendo a la plataforma de financiación colectiva para asegurarse un sueldo regular que no dependa tanto de los vaivenes de las políticas de Youtube.
Hace seis meses hablé en este mismo espacio sobre la controversia generada por el Wall Street Journal a partir de una serie de videos desafortunados de PewDiePie, el mayor youtuber del mundo, con una audiencia de más de 50 millones de subscriptores. Algunas corporaciones como Disney o Nike se tomaron muy en serio las alegaciones de antisemitismo y empezaron a presionar a la plataforma de videos de Google para que no se pudieran relacionar sus marcas con contenido potencialmente ofensivo. La respuesta de Youtube se concretó en una serie de cambios en sus políticas que acabaron recibiendo el nombre de 'Adpocalypse', y que muchos creadores de contenido han denunciado como una auténtica subversión de todo el ecosistema, que funciona precisamente en detrimento de los creadores que más en serio se toman su trabajo.
Los youtubers tienen mala fama, sobre todo en España. Sencillamente los asociamos con muchachos imberbes que se pegan todo el día dando gritos delante de la pantalla, diciendo tacos y haciendo bromas de mal gusto. Un contenido pueril dirigido a los chavales de 10 u 11 años, y no precisamente a los más listos. Pero es importante destacar que eso es solo una parte de Youtube, y a la hora de la verdad, no tan grande. Es cierto, los niños de esa edad tienen mucho tiempo, y ahora que no se pegan 4 horas al día delante de la televisión, invierten buena parte de su tiempo libre en videos de ese tipo, por lo que hay mucho contenido dirigido a ellos. Pero Youtube en sí no es más que una plataforma, y en ella trabaja gente de todo tipo.
El algoritmo actual de Youtube premia a los canales que producen mucho contenido (uno o dos videos diarios), que se centran en temas muy específicos (juegos, tendencias, maquillaje, música, etc) y que, sobre todo, evitan asuntos espinosos relacionados como la política, religión o sociología. Youtube no premia a las mentes sesudas que tardan dos semanas en producir un video-ensayo de 25 minutos sobre las disquisiciones filosóficas de Deus Ex o una entrevista en profundidad de más de 70 con Ben Shapiro sobre el auge de la alt right en Estados Unidos. Ese tipo de contenido, que realmente merece la pena, con grandes valores de producción, y que no siempre llega a una audiencia millonaria, no puede subsistir con un sistema de anuncios tradicional.
Patreon ha venido al rescate de muchos de esos creadores que suelen reunir una pequeña comunidad que realmente valora sus esfuerzos. Con una cantidad más o menos fija de ingresos mensuales, los creadores pueden centrarse en la calidad de sus obras en vez de andar preocupados por un misterioso y caprichoso algoritmo. También es cierto que una vez reciben dinero contante y sonante, de una forma u otra se deben a sus patronos. Es un difícil equilibrio que deben sustentar. Por un lado deben seguir nutriendo sus canales de Youtube un flujo de contenido abierto a todos, pero por otro deben ofrecer a sus patronos, que les pagan, algún tipo de contraprestación por su apoyo. Deben seguir invitando a la gente a sumarse a su causa, pero no pueden descuidar a los que ya les están apoyando. Una gran audiencia en Youtube no siempre se traslada en un apoyo automático en Patreon, ni mucho menos. Canales más o menos humildes, con unos pocos cientos de miles de subscriptores, han conseguido superar con creces en financiación colectiva a otros que cuentan con varios millones. Puede que el 'Adpocalypse' no haya sido tan malo al fin y al cabo si estos creadores consiguen salir bien parados de todo esto.