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Opinión
FAMILIA

El padre del vídeo

21/03/2017 a las 06:00

A estas alturas todo el mundo ha visto el vídeo. El profesor Robert Kelly, camisa, chaqueta y corbata, habla muy serio de algún tema sesudo delante de un mapamundi y frente a una 'web cam'. Ni pestañea. El momento lo requiere; es una conexión en directo a través de Skype para una de las cadenas de televisión más serias y prestigiosas del mundo, la BBC británica. Al poco, su hija Marion, que ese mismo día cumplía 4 años y estaba pletórica, aparece por la puerta del despacho sonriendo y moviéndose divertida de un lado a otro. Su hermano James, un bebé de ocho meses, sigue a la niña y entra pocos segundos después deslizándose con su andador. La mujer de Robert está en el salón, grabando orgullosa la entrevista a su marido, enfocando la pantalla del televisor con su teléfono móvil. Pero en cuanto ve a su hija en la tele, sale corriendo y, a cuatro patas, saca a los niños del despacho. Ya no hay remedio: el vídeo está a punto de convertirse en viral y, en pocas horas, dar la vuelta al mundo. A nadie le importa que el profesor estadounidense, experto en Ciencias Políticas y Diplomacia en una Universidad de Busan, en Corea del Sur, estuviera hablando sobre la reciente destitución de la presidenta del país, Park Geun-Hye, por un escándalo de corrupción. Seguramente nadie sabe ni siquiera quién es esa mujer ni por qué el Tribunal Constitucional de su país la destituyó el viernes 10 de marzo. Pero 85 millones de personas ya han opinado en las redes sociales sobre la reacción de Robert Kelly. “Pues yo no hubiera intentado quitar a la niña del plano sino que la habría cogido en brazos”, “qué padre tan estirado”, “esa pobre niñera tiene los días contados en esa casa” (un apartamento de Busan). Pero vaya, como siempre, nos pueden los prejuicios. Ni Kelly es un padre estirado ni la coreana Kim Jung-A es la niñera sino la esposa del profesor (bastaba fijarse en los rasgos de los hijos, sobre todo del niño). El caso es que el pobre Kelly me ha dado un poco de pena. Un poco solo. Y como antesdeayer fue el día del padre quería romper una lanza a su favor. Y al de todos los hombre que concilian o intentan hacerlo. Desde su propia casa, la oficina, el hospital o la fábrica.

 

 

En una entrevista posterior del 'The Wall Street Journal' (la más leída en toda la historia de este periódico económico británico), Kelly reconoce que el video es divertido. “¡Claro que lo he visto! ¡Como todo el mundo! Y confiesa que sintió “una mezcla de sorpresa, vergüenza y diversión”. “Debí haber cerrado la puerta con pestillo. Cometí un pequeño error que ha convertido a mi familia en estrella de 'Youtube'”, bromea. En esa entrevista, el profesor cuenta que iba vestido con vaqueros y zapatillas de andar por casa de color verde pistacho y que solo se puso la camisa, la corbata y la americana, que era lo que aparecía en el plano. Y eso me hace pensar en cuántas personas (hombre y mujeres) que trabajan en casa lo hacen en pijama o chándal. Así vestidos hablan con sus jefes sobre la cuenta de resultados de su empresa, diseñan un folleto turístico o escriben un informe de la última reunión de los jefes de su bodega en Singapur. Y, si tienen la mala suerte de que ese día su hijo se pone enfermo y no puede ir al colegio o la guardería, lo hacen con el bebé en brazos o le dan un 'chute' de Dalsy o Apiretal para que le baje la fiebre y les deje trabajar un rato. Me cuenta mi hermana que mi cuñado, que cuando es una 'necesidad de fuerza mayor' puede trabajar desde casa, lo paso fatal el otro día. Su hija pequeña, de nueve meses, estaba con el virus 'boca-mano-pie” y la pobrecilla no paraba de llorar por la desazón de los granitos. Pero él, que estaba trabajando desde casa precisamente porque la niña no podía ir a la guardería, tuvo que interrumpir varias veces la conversación telefónica a varias bandas. “Menos mal que entre los compañeros había algunas mujeres, madres con niños pequeños, y me preguntaron qué le pasaba a la niña, cuántos meses tenía... Así no fue tan violento y nadie me recriminó porque el bebé llorara”, me contaba en una comida familiar.

 

El caso es que, aunque los hombres cada vez se esfuerzan más por conciliar, aún somos las mujeres a las que se nos presupone esa tarea. Y no han tardado en circular por las redes decenas de parodias sobre el vídeo de marras. En una de ellas, aparece en un escenario similar al del apartamento de Kelly, mapamundi incluido, una mujer rubia, trajeada, impecable. El prototipo de ejecutiva agresiva. De repente, su hija entra en el despacho y ella la coge en brazos y le da un biberón. Al rato, entrá el bebé con el andador y lo entretiene con un sonajero. Sigue hablando mientras aspira el aroma que desprende una bandeja con un pollo asado con patatas que, se supone, acaba de sacar del horno; plancha unas camisas con un secador de pelo, limpia la taza del váter, desactiva (literalmente) una bomba de relojería y hasta encuentra el calcetín desparejado que su marido le reclama por señas desde la puerta. Para reírnos un rato y reivindicar (o no) el papel de las madres trabajadoras, dentro y fuera de casa.

 

Pero no, no os asustéis que no van por ahí los tiros. He dicho que hoy iba a hablar de los padres y eso hago. Un amigo mío periodista cuenta que ha hecho muchas entrevistas con sus hijas en brazos cuando eran pequeñas. Y el día que el vídeo se hizo viral colgó varias fotos en Facebook que lo atestiguaban. “Solo les decía a los entrevistados que, si la niña se ponía a llorar, paraba la grabadora y volvíamos a empezar. Todo el mundo lo entendía”. Otro amigo mío, también periodista autónomo, relata que le es imposible trabajar desde casa cuando tiene a alguno de los niños enfermos. “Tenías que ver mi mesa de trabajo. Junto al ordenador hay folios y pinturas de palo para que se entretengan mientras trabajo... Por no hablar de que, ya que estás en casa, tienes que poner la lavadora, tender, limpiar el baño...” Y mi marido, se ha llevado muchas veces a algún hijo a trabajar con él (a hacer fotos al equipo de fútbol, a una marcha solidaria o a gente tomando un café en una terraza para ilustrar una información sobre el buen tiempo). Pero solo si los niños tienen fiesta, están aburridos y es una “actividad” apropiada para su edad.

 

Así que, Robert Kelly y todos los demás, feliz día del padre con algo de retraso. ¡Nunca os avergoncéis de que vuestros hijos os interrumpan ni aunque estéis hablando con un jefazo por teléfono! O incluso si calzáis zapatillas de casa verde pistacho, camisa, chaqueta y corbata, entráis en una conexión en directo en la BBC y vuestro despacho se convierte en el camarote de los Hermanos Marx. Porque todo el mundo tiene hijos o sobrinos. Que les interrumpen y molestan. Pero que también les dan la vida cuando salen del periódico, la oficina, la fábrica o el hospital. O no...


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