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Cuánto cuesta vivir en un piso de cine en Pamplona
El solar que atesora en su historia 100 años de cine ha dado paso a casi medio centenar de viviendas de lujo


Publicado el 28/08/2024 a las 05:00
Hay un solar en Pamplona que ha sido sustento de casi cien años de cine. Situado en la confluencia de la avenida San Ignacio y las calles Cortes de Navarra y Paulino Caballero, actualmente acoge un recién estrenado de edificio de viviendas, pero atesora en su trayectoria el haber sido suelo del Coliseo Olimpia y de su sucesor, el Cine Carlos III.
La historia de este solar comienza allá por 1920, cuando un grupo de amigos decidieron crear una sociedad para edificar un local de lujo en el que ofrecer los espectáculos culturales que consideraban dignos de una capital como Pamplona. Eligieron un solar en las afueras de la ciudad, prácticamente en medio de la nada de la ciudad de entonces, y comenzaron las obras en 1922. El arquitecto José Yarnoz Larrosa, firmó el proyecto del edificio, que ocupaba un superficie de 1.240 m2 de planta.


El teatro contaba con planta baja, donde estaban el vestíbulo, la contaduría, taquilla, guardarropa, la sala de butacas, plateas y escenario; un primer piso destinado a los palcos principales y donde estaba ubicada la cabina de proyección, y una tercera altura donde se encontraba la galería o entrada general. Tenía además una planta de sótano, que estuvo infrautilizada hasta el año 1931, cuando se inauguró el Café-bar Katiuska.
Ya en la sala principal, la embocadura del escenario tenía una altura de 4,90 metros y 7,45 metros de ancho (máximos) y la pantalla de proyección una superficie de 24 m2. El aforo era de 1.402 localidades, 710 de ellas en sala y más de 200 en palco, además de otras ubicaciones.


El 6 de julio de 1923 comenzaba su andadura el Coliseo Olimpia con el estreno de la opereta 'La noche azul'. Se representó una única función a las diez y media de la noche con todas las localidades llenas, un acto que no pasó desapercibido en la crónica sanferminera.


En agosto de ese mismo año, el Olimpia estrenó su primera película en pantalla grande: 'Pasajero sin billete'. Habría que esperar hasta julio de 1931 para poder ver la primera película de cine hablado ('Galas de la Paramount') y hasta agosto de 1955 para disfrutar del formato Cinemascope con el estreno de 'Siete novias para siete hermanos'.
A comienzos del año 1962 comenzaron a oírse las primeras voces con el posible derribo del Coliseo Olimpia y de su sustituto, un edificio de oficinas que albergaría en sus bajos y zona interior un gran salón cinematográfico. Así, el Coliseo Olimpia abrió sus puertas por última vez el 4 de marzo de 1963 tras casi 40 años de andadura.
Curiosamente, fue el mismo arquitecto que proyectó el teatro Olimpia, José Yárnoz Larrosa, quien, junto con su hijo, José María Yárnoz Orcoyen, planificó el desarrollo de la nueva construcción. Para este nuevo edificio se presupuestaron 9,2 millones de pesetas.


Con chaflán en curva, el nuevo edificio contaba con locales comerciales en los bajos, oficinas, siete plantas de altura y una sala de cine con 888 butacas en sala y otras 435 en el graderío.


El nuevo inmueble estrenó su sala de cine el 26 de noviembre de 1964 con la proyección de 'La conquista del Oeste'.
En 1968 la sala sufrió un incendio y, posteriormente, en el año 2000, se realizó una reforma que convirtió la gran sala de cine en 5 salas multicine y se instaló la 'S' gigante que, con tres pisos de altura, lució durante años en su fachada.


El final de la historia de estos cines llegó el 3 de marzo de 2016, día en el que se abrieron sus puertas al público por última vez.
Con el derribo de los cines Carlos III se volvió a dejar vacío el solar para edificar un nuevo inmueble. Esta demolición tuvo lugar en febrero de 2019 y suscitó la curiosidad de los pamploneses, que vieron cómo desaparecía del paisaje de la ciudad una esquina que tradicionalmente había sido "de cine".


En la parcela de 1.224 m2 que quedó libre se proyectó un edificio con fachadas a las tres calles, avenida San Ignacio y calles Cortes de Navarra y Paulino Caballero, y un portal en cada una de ellas.


Con las obras ya terminadas, el inmueble construido alberga en cinco plantas y ático 46 viviendas de entre 1 y 4 dormitorios. Además, se construyeron cuatro plantas de sótano para acoger 92 vehículos y trasteros. Destaca de este edificio la sobriedad de la fachada, con grandes ventanales, sin balcones ni miradores, ya que las terrazas quedan dentro de la envolvente. Su diseño pétreo mediante paneles de hormigón prefabricado con un acabado texturizado hacen que el edificio quede integrado en su entorno.


Actualmente, en idealista hay solo una vivienda a la venta en el edificio y corresponde a un segundo piso del portal de la calle Paulino Caballero. Es un inmueble de 97 m2 útiles que alberga salón comedor de más de 46 m2 con dos ventanales, cocina con acceso desde el salón y el vestíbulo, dos dormitorios, uno individual y uno doble con vestidor y baño completo, y un segundo baño completo.


El piso cuenta con puerta acorazada, carpintería interior de madera maciza lacada en blanco, calefacción y refrescamiento mediante suelo radiante y sistema domótico con pantalla táctil para el control de las funciones. Con plaza de garaje y trastero, esta vivienda terminada en 2022 tiene un precio de 598.000 euros y la posibilidad de adquirir una segunda plaza de aparcamiento.


