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El sueño de la casa en el pueblo

Soñamos que, al vivir en un pueblo, estaremos más en contacto con la naturaleza, seremos más respetuosos con el medio ambiente, menos consumistas y viviremos con calma y más cerca de los que nos rodean

Actualizada 25/03/2020 a las 09:05
  • DN INMO
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Uno de los sueños que tenemos los que vivimos en la ciudad está relacionado con las consecuencias negativas de vivir en zonas aglomeradas. Tanto el estrés del tráfico, la polución, como los gastos que se producen al vivir en la ciudad nos hacen reflexionar sobre las ventajas de vivir en el pueblo.

Soñamos que, al vivir en un pueblo, estaremos más en contacto con la naturaleza, seremos más respetuosos con el medio ambiente, menos consumistas y viviremos con calma y más cerca de los que nos rodean.

Cambiar de estilo de vida es un aliciente que unos se plantean para la jubilación, otros cuando van a tener familia y buscan un entorno privilegiado para ver crecer a sus hijos y otros cuando la vida les obliga a un cambio por cualquier causa.

En estos momentos de encierro forzoso, muchos pensamos que otra forma de vida más cercana a la tierra, más respetuosa y menos agresiva con el planeta, nos haría más felices.

No hablamos de vivir como los amish ni dejar de tener agua y luz, pero si hablamos de vivir de un modo más sencillo y os resumimos lo que consideramos algunas de las ventajas:

Mejorar la huella ecológica.

Al vivir en un municipio pequeño, las necesidades se reducen sustancialmente. Tenemos menos necesidad de transporte diario, de consumo de productos procesados e incluso de la compra de ropa. Nuestra vida es más sencilla y no hay eventos que nos requieran el último modelo de vestuario, ya que hay menos presión social. De este modo, el impacto ambiental generado por el consumo de recursos se reduce y conseguimos un modo de vida más sostenible.

Consumir de forma moderada.

Es cierto que el mundo rural se ha urbanizado y que hay pueblos en los que el consumo puede ser tan alto como en una gran ciudad, pero en general vivir en un pequeño pueblo hace que consumamos menos bienes. El vivir en contacto con la tierra te permite producir tus propios alimentos, o comprarlos a tu vecino productor, e incluso encontrarse con fruta y verdura que te regalan los vecinos que no pueden consumir lo que produce su huerta en determinados momentos.

Formar parte de una comunidad rural.

Cuando vives en un pueblo pequeño formas parte de una comunidad que permite construir círculos de proximidad más cercanos, más humanos y sostenibles. Formar parte de un grupo que comparte tu estilo de vida y donde los recursos económicos no son la prioridad, eso nos permite construir relaciones sin ningún interés económico frente a las grandes ciudades donde nada se mueve sin dinero. En las comunidades más rurales todo es mucho más espontáneo, cercano y humano.

Construir tu propia vida.

Algunos verán como el paraíso vivir en una gran urbe y ser seres anónimos, pero el trabajo en una gran ciudad condiciona cómo vas a vivir en los próximos años. Para pagar una vivienda en una gran ciudad se necesita mucho más dinero y cuesta más esfuerzo llegar a final de mes. En las zonas rurales no existen importantes ofertas de empleo, pero al disponer de mayor libertad y menor presión económica puedes buscar oportunidades para emprender y construir tu propia vida.

Conseguir tiempo de calidad.

El mayor tesoro de la vida en el pueblo es el tiempo. Si no tenemos que hacer largos desplazamientos para llegar a nuestro puesto de trabajo, llevar a los hijos al colegio, ir de tiendas o de cafeterías, conseguimos tiempo para disfrutar en lo que verdaderamente nos gusta hacer: leer, escuchar más música, disfrutar de la familia, del jardín o huerta o simplemente gozar de momentos de tranquilidad. En la ciudad, la gente pasa su tiempo haciendo cosas o desplazándose de un lado para otro sin pensar que esas son las cosas que realmente quieren hacer. ¿Hay algo más valioso que emplear conscientemente nuestro tiempo?

Sea para tu vivienda habitual o para tu segunda vivienda, la casa en el pueblo puede ser el lugar idílico para vivir en familia. Recuerda que tienes opciones para todos los gustos, que puedes encontrar casas en pueblos junto a la playa, en la montaña o en la ribera… Seguro que hay un pueblo esperándote… No dejes de soñar.

 

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