Economía
Las familias españolas se pierden buena parte de la fiesta bursátil del Ibex
El índice se ha revalorizado en 2026 un 16%, que se suma al 49% del año pasado


Publicado el 06/08/2026 a las 05:00
Si el Ibex-35 firmó un 2025 de ensueño, este 2026 no se está quedando atrás. Hace apenas 16 meses, el selectivo madrileño se situaba en unos 13.000 puntos. El martes, coronó por primera vez la cima de los 20.000 enteros y ya acumula una revalorización cercana al 16% en lo que va de año, que se suma al espectacular rebote del 49% que firmó el año pasado. Este hito cobra mayor valor si se tiene en cuenta la incertidumbre geopolítica a la que se están viendo sometidos los mercados con motivo de la guerra en Oriente Medio.
La paradoja es que esta imparable lluvia de ganancias no está regando necesariamente los hogares españoles. Casi la mitad del selectivo nacional está controlado por inversores extranjeros, entre los que destacan fondos como Charles Schwab, The Vanguard Group, Amundi o BlackRock. Este último gigante de la inversión anunció recientemente que España era su mayor apuesta dentro de la renta variable a nivel mundial.
Pero la participación de los inversores minoristas en Bolsa española se limita -de acuerdo a los últimos datos disponibles de BME a cierre de 2024- al 15,8%, por lo que, en términos generales, las familias se están perdiendo buena parte del subidón bursátil. Se trata, de hecho, del menor porcentaje desde hace 32 años, cuando el servicio de estudios comenzó a elaborar este informe.
No obstante, hay un matiz importante. Propiedad extranjera no equivale necesariamente a ahorro solo extranjero, tal y como señala Manuel Pinto, analista de mercados en XTB. Si bien una parte relevante de las acciones figura a nombre de grandes gestoras internacionales como las mencionadas, esas posiciones pertenecen a fondos y ETF cuyos partícipes pueden estar repartidos por todo el mundo, también en España.
De hecho, BME contabiliza más de 8.600 fondos institucionales internacionales invertidos en el Ibex-35, con posiciones conjuntas de unos 207.300 millones de euros al cierre del primer trimestre de 2025. “El inversor español se está perdiendo una parte del rally por su baja exposición directa, pero no necesariamente toda. Cada vez participa más indirectamente mediante fondos de inversión, planes de pensiones o productos indexados”, asegura Pinto.
CAMBIO EN EL AHORRO
Además, los hogares españoles están cambiando su manera de entender el ahorro, en parte motivados por las crisis inflacionarias de los últimos años. Según la última Encuesta Financiera de las Familias (EFF) del Banco de España, el 38,1% de sus activos financieros se guardaba en depósitos que generaban algún tipo de rentabilidad en 2024, frente al 30,1% de 2022. “El aumento reciente de la riqueza financiera de las familias ha procedido, además, en buena medida de la revalorización de acciones y fondos”, añade el analista.
Aunque la inversión se ha extendido en los últimos años gracias a la creación de diversas plataformas digitales con mínimas barreras de entrada, existe una tendencia clara hacia Wall Street, también entre los inversores españoles. El boom de la IA, que ha disparado las cotizaciones de las grandes tecnológicas estadounidenses, explica esta preferencia.
Pero la reticencia del inversor español a la Bolsa también tiene un componente cultural. Tradicionalmente, los ahorradores se han inclinado por el mercado inmobiliario, los depósitos bancarios y otros productos más conservadores. La inversión en acciones se percibe como más arriesgada, y ahí entra en juego, además, otro factor: la desconfianza. Pinto apunta a varias causas, como pueden ser la experiencia de la crisis financiera de 2008, las pérdidas sufridas en algunas antiguas grandes compañías o la desaparición de dividendos durante determinados periodos.
Así, la caída del peso de las familias en el accionariado del Ibex no significa que los españoles hayan abandonado su parqué, sino que han cambiado su forma de acceder a él, al mismo tiempo que han aumentado su exposición a mercados internacionales, que también cotizan en zona de máximos.
Pese a todo, los expertos no piensan que sea demasiado tarde para subirse al carro del Ibex. Es cierto que su rendimiento ha superado las expectativas de los analistas y son muchos los que comienzan a preguntarse dónde puede estar el techo. “Los 21.000 puntos nos parecen alcanzables si continúan sorprendiendo los beneficios empresariales y el petróleo se estabiliza”, sostiene Pinto.
A su juicio, la positiva temporada de resultados y el buen desempeño general de la economía española mantienen abierta una ventana de oportunidades. Sin embargo, un movimiento hacia los 22.000 puntos exigiría un escenario “mucho más favorable”, sentencia el experto de XTB.