Energía
Las familias españolas afrontan la cuesta de enero en pleno verano con un triple golpe en su factura energética
La tarifa del gas se dispara más de un 21% en julio, la luz se eleva casi un 5% y repostar ya es más caro tras las nuevas ayudas del Gobierno


Publicado el 02/07/2026 a las 05:00
Los costes energéticos vuelven a tensionar el presupuesto de los hogares españoles. El inicio de julio ha llegado acompañado de un encarecimiento del gas natural para los usuarios de la Tarifa de Último Recurso (TUR) al mismo tiempo que la factura eléctrica ya reflejó en junio un incremento tras la retirada de las últimas rebajas fiscales del Gobierno y un aumento del precio de los carburantes con las nuevas bonificaciones graduales. Un triple golpe al bolsillo de los consumidores que llega en la primera operación salida del verano y a las puertas de una nueva ola de calor durante este fin de semana que convierte el aire acondicionado en una necesidad de primer orden.
Por un lado, la revisión trimestral de la TUR ha roto la tendencia descendente de los últimos meses por el efecto combinado del aumento del precio regulado y de la recuperación definitiva del IVA al 21%, lo que convierte esta actualización en la mayor subida trimestral desde octubre pese a que los precios del gas se mantienen muy por debajo de los máximos alcanzados durante la crisis energética de 2022 y 2023.
El resultado es una subida media del 21,5% respecto al precio de abril por el alza de los hidrocarburos y la recuperación de la fiscalidad habitual tras el vencimiento de la reducción temporal establecida en el primer paquete de medidas para amortiguar el impacto del conflicto en Irán. El efecto en la factura depende del volumen de consumo, pero afecta a todos los perfiles domésticos. Con esta revisión, el recibo mensual para un consumo anual de 9.000 kWh pasará de 40,38 euros a 49,02 euros; es decir, un aumento de casi 104 euros al año para la TUR.2, la modalidad más extendida entre los hogares con calefacción, según los cálculos de Papernest. La subida no afecta por igual a todos los consumidores, ya que en los tramos domésticos el incremento se sitúa en torno al 13%-14%, mientras que en los perfiles de mayor demanda puede acercarse al 22%. Para un hogar pequeño con un consumo de 3.000 kWh anuales, el impacto se estima en unos 37,53 euros más al año, que se elevan a 154,85 euros en el caso de un hogar grande (14.000 kWh) y a 222,71 euros para un chalet con 20.000 kWh de consumo anual.
Este encarecimiento coincide con un nuevo repunte del recibo eléctrico. La factura del usuario medio acogido al Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC) se situó en junio en 79,08 euros, un 4,6% más que en mayo, cuando ascendió a 75,63 euros, de acuerdo al análisis de Facua-Consumidores en Acción. Detrás de este incremento mensual se encuentra, en buena medida, el final de las rebajas fiscales que el Ejecutivo mantuvo desde finales de marzo hasta el 1 de junio. La desaparición de las reducciones temporales del IVA y del Impuesto Especial sobre la Electricidad ha elevado el importe final que pagan los consumidores, aunque la evolución del precio de la energía ha sido desigual según el tramo horario. Durante junio, el kilovatio hora en periodo punta alcanzó una media de 23,66 céntimos, un 1,8% más que un año antes, mientras que los precios descendieron hasta los 14,46 céntimos en horario llano y los 15,62 céntimos en horario valle de acuerdo a este informe.
La situación puede empeorar de cara a los próximos meses en los que el consumo eléctrico suele aumentar por el uso intensivo de sistemas de refrigeración y en un momento en el que Irán y EE UU tratan de avanzar en el cumplimiento del memorando de entendimiento tras varios días de fuego cruzado en Ormuz que ha vuelto a sembrar la preocupación sobre el paso por este punto clave para el mercado energético mundial.
No obstante, el Gobierno se ha guardado un mecanismo de salvaguarda para reaccionar automáticamente para actuar sobre los precios de la energía ante posibles repuntes de volatilidad. El nuevo decreto de medidas parte de una situación sin rebajas en la luz e incluye el inicio de la desaparición gradual de los descuentos a los carburantes. No obstante, si el IPC de la gasolina o el gasóleo de junio supera en más de un 15% al del año anterior, la trayectoria de encarecimientos se parará de golpe. Este mismo porcentaje se aplica para la factura eléctrica y el gas natural, sectores donde se parte de una situación sin descuentos vigentes por la buena evolución de los precios, pero donde el Ejecutivo permite recuperar de forma extraordinaria el IVA al 10% (en lugar del 21%) y el impuesto especial sobre la electricidad al 0,5% durante agosto y septiembre si los precios oficiales se disparan por encima de ese 15% interanual.
Un tercio de las familias paga más por contratar más potencia de la necesaria Más allá de la evolución de los precios regulados, el coste final de la electricidad también depende de cómo están configurados los contratos. El estudio elaborado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) a partir de un análisis de 10.000 facturas del mercado libre entre octubre de 2025 y marzo de 2026 concluye que un 34% de los consumidores mantiene una potencia contratada superior a la que realmente necesita. Esta circunstancia, de acuerdo a estos datos, supone un sobrecoste medio de 88 euros al año. El análisis también revela que únicamente un 2% de los usuarios dispone de dos potencias diferenciadas, una posibilidad que permite ajustar mejor el coste fijo del suministro pero que continúa siendo poco utilizada por falta de información. Para un mismo perfil de consumo, la diferencia en la factura puede alcanzar el 57%, lo que equivale a pagar hasta 450 euros más al año por un suministro idéntico.