Economía
El posible cierre del estrecho de Ormuz genera alarma en los mercados mundiales
El Parlamento de Irán vota a favor de cerrar este punto estratégico por donde pasa cerca del 20% del comercio global de petróleo y gas natural


Publicado el 23/06/2025 a las 08:27
El bombardeo efectuado por Estados Unidos sobre las tres principales instalaciones del programa nuclear iraní ha desatado una guerra total en Oriente Medio y con ello, ha puesto en jaque a los mercados mundiales.
Desde que las hostilidades entre Irán e Israel dieran el pistoletazo de salida el pasado 13 de junio, los expertos venían advirtiendo de que un conflicto de tal magnitud, y más con la participación estadounidense de por medio, podría poner en jaque la economía mundial e impactar de manera directa en nuestros bolsillos.
En este marco, el Parlamento de Irán votó este domingo a favor del cierre del estrecho de Ormuz, aunque la última decisión recaerá sobre el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, o lo que es lo mismo, sobre el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei.
Para entender el fundamental papel que ejerce este punto estratégico en el conflicto solo hace falta entender que, por sus 252 kilómetros de largo y 33 kilómetros de ancho en su punto más angosto, circula una quinta parte del comercio global de petróleo -unos 20 millones de barriles al día-.
Ubicado al sur de Irán, por sus aguas también navega una quinta parte del gas natural que se comercia mundialmente y su importancia radica en que es la única vía marítima desde el Golfo Pérsico para llegar a los océanos del mundo.
El potencial cierre de este estrecho acarrearía consecuencias directas a escala global. Una de las grandes perjudicadas sería la región asiática, y más concretamente, China. Cerca de la mitad del petróleo que importa el gigante asiático proviene directamente de Irán.
Paradójicamente, si se produce el cierre, Irán sería otra de las grandes perjudicadas, ya que exporta el 90% de su producción (3,2 millones de barriles al día) a China.
Para poder llevar a cabo el cierre, explica Adel Bakawan, investigador asociado al Instituto Francés de Relaciones Internacionales, Irán cuenta con numerosas bazas, como por ejemplo, el ataque directo a buques o la colocación de minas navales en las vías de navegación.
Con todo, no sería la primera vez en la que se interrumpe el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. De hecho, fue lo que sucedió durante el conflicto entre Irán e Irak (desde 1980 hasta 1988).
En aquel entonces, los buques petroleros de ambos países empezaron a ser atacados por las fuerzas militares de cada uno de ellos. Se denominó ‘la guerra de los petroleros’, y la principal consecuencia fue un notable encarecimiento del petróleo a escala global.
EFECTO EN CADENA
Los mercados mundiales se encuentran en vilo ante esta coyuntura. Si el petróleo ya llevaba días de subidas debido a las tensiones producidas en la región -se ha encarecido más de un 18% desde el 10 de junio-, el consenso de los analistas es unánime: el ‘oro negro’ podría escalar hasta llegar a cotas cercanas a los 100 dólares.
Aún es pronto para saberlo a ciencia cierta, pero todo parece indicar que los 77 dólares a los que cotiza actualmente podrían quedarse pequeños cuando las principales bolsas mundiales, ubicadas en Wall Street y Europa, abran sus paneles hoy. Los analistas de Citi sostienen que el petróleo podría encarecerse “entre un 15% y un 20%”.
El responsable de estrategia de materias primas de ING Research, Warren Patterson, asegura que “una interrupción significativa de estos flujos sería suficiente para impulsar los precios a 120 dólares por barril”, y anticipa que si las interrupciones persisten hacia finales de año, “podríamos verlo cotizando a nuevos máximos históricos, superando el récord de cerca de 150 dólares por barril de 2008”.
Esta situación, advierten los expertos, podría desencadenar en una reacción en cadena con consecuencias tangibles para el resto del mundo. En primer lugar, mayores precios del petróleo equivalen a una mayor inflación, lo que podría impulsar a los bancos centrales a limitar futuros recortes de tipos.
A su vez, se elevaría tanto el coste del transporte como la tensión en las bolsas mundiales, en un contexto en el que ya reina la incertidumbre por la política arancelaria del presidente estadounidense Donald Trump.