Opinión
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Fibra óptica, no gracias

Director de Artáiz Asesoría Tecnológica

Fernando García, director de Artáiz Asesoría Tecnológica

Fernando García, director de Artáiz Asesoría Tecnológica

Actualizada 23/06/2016 a las 17:48
  • FERNANDO GARCÍA
Quizás pueda parecer chocante el título de este artículo, sobre todo cuando las principales operadoras machacan una y otra vez a sus potenciales clientes con ofertas de conexiones a
Internet de velocidades impensables hace poco tiempo
. Incluso varias asociaciones empresariales han hecho públicas en los últimos tiempos sus quejas por la imposibilidad de acceder a la fibra óptica en muchas zonas de Navarra.

Desde Artáiz Asesoría Tecnológica hemos detectado una obsesión por la velocidad que se ha contagiado a muchas empresas y lo cierto es que la mayoría de ellas no necesitan para nada conexiones de 50, 100 o 300 Mb. Para acceder a Internet, navegar, enviar y recibir correos electrónicos e, incluso, para utilizar VoIP, teletrabajo o acceder a servidores en la empresa no hace falta fibra óptica. Si la tenemos, genial, pero no es necesaria.

Los usuarios particulares seguramente sí que suelen sacar partido a estas velocidades, ya que son consumidores de contenidos multimedia, que a menudo requieren de anchos de banda elevados (aunque seguramente tampoco tan elevados). Gracias a la popularización de la banda ancha en zonas residenciales hemos visto llegar a España servicios como Netflix, Wuaki TV y otros que hace poco tiempo eran impensables debido a la velocidad de la mayoría de accesos a Internet.

Pero en muchas zonas rurales se suma el problema de que, debido a la baja densidad de población, las operadoras tradicionales no contemplan dar servicio. Los residentes y empresas de muchas zonas de Navarra están condenados a depender de líneas ADSL de muy baja calidad, conexiones vía radio (con un futuro comercial más que incierto) o conexiones de móvil, cuyo volumen de datos mensual suele estar limitado.

A la hora de valorar las infraestructuras de una zona, tan importante o más es disponer de una buena conectividad a Internet como disponer de carreteras, polígonos industriales o una red eléctrica fiable. Numerosas entidades locales se están preocupando de dar una solución a esa necesidad y, poco a poco, porque son proyectos costosos en los que hasta ahora poca ayuda pública se ha visto, se va dando solución a zonas maltratadas por las operadoras tradicionales.

Muchas veces no se logra proporcionar altas velocidades, pero sí, al menos, dotar de una conexión con la calidad suficiente para que las empresas puedan desarrollar una actividad comercial acorde a los tiempo que vivimos. Se consigue así reducir algo la brecha digital que existe, y que cada vez es mayor, entre las ciudades y el entorno rural.

En mi opinión, ¿qué considero ideal para la conexión a Internet en una empresa?

1) Una conexión fiable: la fibra óptica que contratan muchas empresas es un producto doméstico. Esto quiere decir que si se produce una avería, los tiempos de reparación y los medios para contactar con el operador no serán los que una empresa necesita cuando su trabajo necesita Internet.

2) Soporte profesional: una conexión para empresas debe estar monitorizada permanentemente para permitir tomar medidas incluso antes de que se produzca una avería. Si la empresa necesita servicios adicionales (como apertura de puertos, monitorización del caudal, creación de zonas DMZ, establecimiento de VPNs... ), debe tener un soporte profesional que sea capaz de llevar a cabo estas tareas de forma rápida y eficiente.

3) Garantía de velocidad: las conexiones domésticas se contratan con una velocidad hasta x Mb, con una velocidad máxima, pero en la realidad nuestra velocidad se puede ver afectada por el uso que hagan de Internet otros usuarios de la misma central telefónica.

Por hacer un símil, la fibra óptica es como una autopista de 50 carriles. De esos 50 carriles, nuestra empresa utilizará, en la mayoría de casos, dos o tres. Pero en momentos de uso intensivo, esa autopista de 50 carriles se puede ver colapsada por el tráfico de datos de miles de usuarios simultáneos, provocando que las comunicaciones y el trabajo de la empresa se vean afectados: no podremos hacer gestiones on-line, usar correo electrónico, trabajar en remoto y otras muchas opciones que hoy están disponibles.

¿Qué será preferible: una autopista de 50 carriles que se puede colapsar o una autopista de cuatro carriles exclusiva para nuestra empresa? Desde mi punto de vista, para una empresa es mucho más interesante una conexión profesional a Internet, que proporcione el ancho de banda que la empresa realmente necesita, preferiblemente con simetría en las velocidades de bajada y subida, y que nos garantice que vamos a disponer de conexión en todo momento.

Estas conexiones están ya disponibles para la mayoría de compañías. Tienen un coste un poco más alto que las conexiones a Internet domésticas, pero a cambio proporcionan la seguridad de que la empresa va a contar con los medios que necesita para que su actividad no se interrumpa.


Fernando García Iglesias es director de Artáiz Asesoría Tecnológica
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