Tribuna
Erasmus: reflejo de la diversidad europea


Actualizado el 27/11/2023 a las 14:39
En 1987, el mismo año que España celebraba su primer aniversario como miembro de la Comunidad Económica Europea, comenzó uno de los programas más conocidos y exitosos de la Comisión Europea, el programa Erasmus. El nombre Erasmus responde a las siglas en inglés de European Region Action Scheme for the Mobility of University Students, lo que en español se traduce como Plan de Acción de la Comunidad Europea para la movilidad de los estudiantes universitarios. La denominación del programa Erasmus se inspira en el filósofo neerlandés Erasmo de Róterdam, conocido por oponerse al dogmatismo de su época y por viajar por universidades de toda Europa con el fin de ampliar sus experiencias y conocimientos.
En la primera promoción del programa Erasmus participaron cerca de 3.200 alumnos de once países europeos. Nació en los años ochenta con el propósito de convertirse en un proyecto de amplio alcance social y que fuera conocido abiertamente por los europeos. A día de hoy, 36 años después, más de 12 millones de personas nos hemos beneficiado de uno de los programas mejor valorados por la opinión pública europea. Es más, podemos afirmar que la Comisión Europea ha cumplido con creces uno de sus objetivos iniciales: acercar la Unión Europea a los jóvenes y fomentar su movilidad entre los estados miembros.
Efectivamente, el programa Erasmus se ha convertido en una experiencia muy querida por los jóvenes universitarios, pues consiste en vivir, estudiar y sumergirse en una realidad diferente a la de nuestro país de origen. Sin embargo, ¿disfrutar un Erasmus realmente nos ayuda a entender mejor la Unión Europea? Desde luego que sí. Un Erasmus te fuerza a aprender de otras culturas, conocer diferentes realidades, pero sobre todo te ayuda a comprender lo diversa que es Europa.
Hace dos meses llegué a Düsseldorf (Alemania) con la expectativa de compartir clases con estudiantes europeos y demás españoles. Sin embargo, la realidad es mucho más diversa. En mi clase sobre política exterior de la Unión Europea los únicos europeos somos tres alumnos Erasmus (dos españoles y un francés) y el profesor que es alemán. El 90% de la clase proviene de Jordania, Palestina e Israel. Es decir, estudiantes palestinos e israelíes, cuyos pueblos llevan décadas enfrentados, en guerra y sin poder convivir, coinciden a diario en clase con total libertad y naturalidad. ¿Por qué? Porque la convivencia en la diversidad es una de las mayores virtudes del proyecto europeo. Esta capacidad de reconocer, respetar y vivir en la pluralidad, que ha llevado a palestinos e israelíes a compartir aula mientras sus hogares están siendo masacrados, es una cualidad europea que no debemos descuidar. Es más, a pesar de ser estudiantes cuyos orígenes, costumbres y entornos son muy diferentes, compartimos un interés común por la Unión Europea, pues vemos en ella una oportunidad donde formarnos y poder vivir en paz.
La diversidad en las clases de alemán es aún mayor: chinos, japoneses, turcos, iraníes, iraquíes, uzbecos, ghaneses, indios, pakistaníes y españoles coincidimos todas las semanas para aprender un mismo idioma (alemán); con el objetivo último de acceder a mejores oportunidades laborales que en nuestros países de origen. Gracias a las oportunidades que ofrece la Unión, jóvenes de todas las partes del mundo dejan atrás sus hogares para venir a formarse, estudiar y trabajar en Europa. Por lo tanto, creo firmemente que el Erasmus ofrece la oportunidad de conocer no una, sino muchas realidades diferentes. Así, la diversidad latente en mis clases son el reflejo de la Unión Europea; un espacio excepcional, plural y repleto de oportunidades.
De acuerdo al artículo segundo del Tratado de la Unión Europea, nuestra Unión es una sociedad caracterizada, entre otros valores, por el pluralismo, la no discriminacion, la tolerancia y la solidaridad. De este modo, entre todas las fabulosas oportunidades, amistades, momentos y experiencias que nos ofrece el programa Erasmus, la enseñanza más importante es entender la diversidad que caracteriza a Europa.
María Lertxundi es portavoz de Equipo Europa en Euskadi