Opinión
Sobre España y Europa


Publicado el 26/07/2023 a las 16:14
Una de las cosas que más me ha marcado esta última semana sucedió hablando con unos amigos que trabajan el campo sobre las cuestiones que les preocupaban y lo que pretendían hacer al respecto. La respuesta era unánime: “Da igual lo que votemos, eso viene de Europa”. “¡Como si nosotros no fuésemos Europa!”, les respondía yo.
Ser capaz de comprender que la voz de tu Gobierno cuenta (en nuestro caso, mucho) en las decisiones que se toman en Bruselas es menos evidente de lo que parece. Vivimos en un sistema formado por un entramado institucional muy complicado: ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas, gobiernos nacionales, consejos, comisiones, parlamentos… Un sistema que, a veces, aleja a la gente del proyecto que seguimos construyendo entre todos.
A aquellos que vivimos sumergidos en el mundo de la información y, sobre todo, a aquellos que somos europeístas convencidos, en ocasiones se nos escapa lo común que resulta este punto de vista. Una vez que somos capaces de comprender de manera esbozada cómo se toman las decisiones y quién las toma, damos por hecho que el resto también lo comprenderá (o se esforzará como nosotros en hacerlo). En mi opinión, estamos equivocados. Esto requiere trabajo, requiere promover el europeísmo a pie de calle. Cada uno tiene su manera de hacerlo. Hay a quien le apasiona la calidad de las regulaciones europeas, a quien le resulta muy atractivo poder viajar sin fronteras o, sencillamente, el Erasmus. Lo cierto es que tenemos la suerte de disponer de un amplio abanico de argumentos a favor de la Unión Europea. No obstante, como sabemos, a veces ese abanico no es suficiente. Constato que no lo es porque la frase que entrecomillaba al inicio, en una ocasión, terminaba así: “Si fuese por mí, nos salíamos de Europa”.
Siempre me ha sorprendido la facilidad que tenemos para perder de vista las cosas importantes de verdad, lo fundamental, cuando las minucias se prestan al protagonismo. En su día no entré en materia (mi amigo no estaba para bromas), pero después de pensarlo unos días, llegué a una reflexión que hoy quiero compartir. Para quien viva en España, el euroescepticismo es probablemente una de las posiciones más antipatriotas que se pueden adoptar. Realmente, si tiene la suerte de vivir en Europa, cuál de todas sea su patria es lo menos relevante en este aspecto.
La Unión Europea, en su día, fue la solución que se presentó para que los europeos no nos matásemos entre nosotros. No hace falta mencionar que fue un caso de éxito, pero sí que lo sigue siendo. Hoy la Unión Europea es la solución que nos ha venido dada por las generaciones que nos han precedido, probablemente sin que ellos lo sospechasen, para no ser completamente irrelevantes. El mundo les queda grande a los países europeos, pero no a la Unión de todos ellos. En ocasiones, los beneficios de no ser irrelevantes son difusos, pero ahí están. Y merecen la pena. Para quien necesite una dosis de pragmatismo, la tiene: políticas comerciales, regulación de la competencia, deuda común, acción exterior, seguridad alimentaria, etc. Todo sin mencionar que el respeto a la democracia, las libertades y el derecho forman parte del ADN de la UE: lo llevamos todos en el carnet de identidad y va unido a todo lo anterior.
Le explicaba a mi amigo que la Unión Europea no se entiende sin España porque España es Europa. Y, hoy, España tampoco se puede entender sin la Unión Europea porque estamos subidos en ese tren de prosperidad, libertad y democracia desde hace ya muchos años (y participando de manera activa). Por tanto, de la misma manera que ningún andaluz, gallego, castellano o navarro tiene dudas sobre que a la hora de la verdad tiene voz y, sobre todo, voto a la hora de decidir qué posiciones políticas se premian –y cuáles se castigan– en nuestro país; debemos trabajar para despejar cualquier duda sobre que, a la hora de la verdad, nuestra opinión en Europa también cuenta.
Tenemos la suerte de vivir en un país que se reconoce europeísta de manera transversal, pero eso no nos puede llevar a la comodidad. Seguir hablando sobre la Unión Europea en positivo es importante y, por si alguien se ha despistado, España preside su Consejo hasta diciembre. Aprovechemos y celebrémoslo.
Gonzalo Martín Fernández es presidente de Equipo Europa