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BSH ampliará sus instalaciones de Zaragoza tras ejecutar el cierre de Esquíroz
La multinacional alemana ha adquirido terrenos en la capital maña para ampliar su planta en 10.000 metros cuadrados con un proyecto de modernización que se ejecutará en los próximos tres años


Publicado el 11/11/2025 a las 13:26
La falta de competitividad fue el principal argumento que presentó la multinacional de electrodomésticos alemana BSH para plantear el cierre de la planta de BSH en Esquíroz, que ha dejado en la calle a 660 personas, hace casi un año. Pese a todos los esfuerzos de la plantilla y el Gobierno de Navarra para encontrar soluciones alternativas al cierre, los negociadores de la empresa se mostraron inflexibles y enmarcaron la decisión en su nueva estrategia global.
Sin embargo, estos problemas de competitividad parece que no afectan al centro productivo de Zaragoza, donde BSH fabrica placas de inducción y hornos. Allí está previsto ejecutar una ampliación de 10.000 metros cuadrados, según ha publicado este martes 11 de noviembre, El Periódico de Aragón, consolidando así su presencia en Aragón, donde también cuenta con instalaciones en La Cartuja Baja y el polígono Plaza, sedes del centro logístico y corporativo.
Aunque no se precisa el montante de la inversión, que se desarrollará durante los próximos tres años, fuentes de la empresa resaltan que permitirá ampliar las zonas de producción y almacenamiento, incorporar equipamiento de "última generación" y reordenar los espacios internos. En conjunto, el grupo BSH emplea a unas 3.000 personas en la capital aragonesa.
Las noticias de esta ampliación llegan en paralelo a la ejecución del cierre de la planta de Esquíroz, donde BSH ya ha dejado de producir desde hace semanas los frigoríficos y los lavavajillas compactos. Para mayor escarnio, solo falta un mes desde que la multinacional alemana anunciara por sorpresa el cierre de la factoría navarra tras diez años de sucesivos recortes de actividad y personal.
En menos de una década, la producción en Esquíroz había caído más de un 50%, al derivarse parte de la fabricación a Turquía y Polonia. Los últimos datos disponibles antes del cierre hablaban de 290.000 frigoríficos y poco más de 100.000 lavavajillas compactos, la mitad que en 2015. La plantilla había advertido durante meses de la falta de carga de trabajo y de los efectos de los ERTE que se aplicaban cada viernes desde hacía dos años. La dirección, según los sindicatos, no cumplió su compromiso de traer nueva carga de trabajo.
El proceso de cierre culminó con un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectó a 660 personas. Tras siete meses de negociaciones, el 17 de julio de 2025 el comité de empresa alcanzó un preacuerdo con la multinacional. El texto, suscrito por UGT, CC OO, ATISS y Solidari, establecía indemnizaciones de 45 días por año trabajado sin límite, más 1.500 euros por año para los menores de 55 años. Los empleados de entre 55 y 63 años accedieron a una prejubilación con el 70% del salario bruto, manteniendo la cotización mediante un convenio especial con la Seguridad Social.
Los sindicatos ELA y LAB no firmaron el acuerdo al considerarlo insuficiente y criticaron la “intransigencia” de la empresa. Las votaciones se celebraron la semana siguiente, tras asambleas informativas en la planta y concentraciones frente al departamento de Industria del Gobierno de Navarra.
Con el cierre de Esquíroz, BSH ha puesto fin a más de seis décadas de presencia industrial en Navarra, donde llegó a emplear a varios miles de personas. Su historia comenzó con Super Ser, fundada en Pamplona por los hermanos Ignacio y Javier Orbaiceta a finales de los años cincuenta. La empresa nació fabricando estufas de butano y llegó a vender 40.000 unidades al año. En 1963 trasladó su actividad a Cordovilla, en unas instalaciones que se convirtieron en un símbolo de la industrialización navarra.
Super Ser fue una de las compañías que se acogió al Programa de Promoción Industrial de 1964, impulsado para diversificar la economía foral. En los años setenta alcanzó los 1.500 trabajadores y exportaba a 30 países. La crisis del sector, unida a los conflictos laborales, llevó al Gobierno de Navarra a hacerse con su control y rebautizar la empresa como Safel (Sociedad Anónima de Fabricantes de Electrodomésticos).
En 1984 se inauguró la planta de Esquíroz, concebida como una fábrica moderna que sustituyera las viejas naves de Cordovilla. Cinco años más tarde, en 1989, el Ejecutivo foral vendió el grupo al consorcio Bosch-Siemens (BSH), que había nacido en 1967 de la alianza entre ambas compañías alemanas. La operación, en la que BSH se impuso a la francesa Thompson, marcó el inicio de una nueva etapa en la línea blanca navarra.
A lo largo de los años, BSH fue absorbiendo otras firmas históricas del sector. En 1989 compró Ufesa, fabricante de pequeños electrodomésticos con plantas en Etxarri Aranatz y Vitoria. La producción navarra de Ufesa se trasladó años después a China, y la fábrica de Etxarri cerró en 2004. En Villatuerta, donde BSH había apostado en 2009 por un lavavajillas compacto exclusivo, la actividad cesó en 2014 tras un proceso de reestructuración iniciado en 2007. Muchos de sus trabajadores fueron recolocados en Esquíroz.
Con la clausura de esta última planta se ha cerrado el ciclo industrial de BSH en Navarra. Desde entonces, toda la producción española de la multinacional, salvo la de Santander, se concentra en Zaragoza, donde el grupo invierte para crecer en contraste con el portazo que dio en Navarra.