Un invento navarro contra las salpicaduras de aceite
La olitense Agustina Rodríguez ha creado un dispositivo que protege la pared de la cocina de manchas y suciedad


Actualizado el 19/02/2018 a las 06:00
El estadounidense Thomas Alva Edison interpretó con maestría el papel del inventor hecho a sí mismo. Registró 1.093 patentes y supo trasladar con sentido comercial los avances de la técnica y de la ciencia a la vida cotidiana. Pero ninguna de sus invenciones llegó por accidente.
Nacieron de sus propias necesidades que le llevaron a realizar ensayos una y otra vez. Lo mismo le ocurrió a la olitense Agustina Rodríguez Orduña que cansada de limpiar el frente de la cocina de salpicaduras y de ver cómo tras esta ardua tarea seguían notándose las marcas de aceite ideó lo que meses después terminaría convirtiéndose en su primer desarrollo empresarial: Protesalpic, un sencillo dispositivo que a modo de estor evita que el frente de la cocina se manche de salpicaduras y con el que Agustina, de 44 años, pretende revolucionar el mundo de la limpieza.
Primero sondeó el mercado para cerciorarse de que no había nada que cubriera esa necesidad. “Encontré algún dispositivo de plástico y aparatos fijos que era necesario volver a limpiar y no solucionaban el problema”, cuenta.
“Después, apliqué la lógica”. Asegura que compró en el ‘chino’ una varilla “de esas que hacen tope” y donde enrolló a mano papel de horno. A continuación, pegó el artilugio con cello sobre un cartón forrado de papel de aluminio que situó en el frente de su cocina.
“Cuando terminaba de cocinar lo recogía y lo guardaba en la despensa”. Y así estuvo durante, al menos, un año y medio. Un tiempo en el que percibió que la gente que lo veía en su cocina mostraba interés. “Comprobé que gustaba porque, como me ocurría a mí, muchos veían las salpicaduras como un problema”.
Acudió al Centro Europeo de Empresas e Innovación de Navarra (CEIN) para asesorarse sobre cómo llevar adelante su proyecto con las máximas garantías. Los responsables del centro le animaron a realizar una serie de estudios y encuestas que terminaron confirmando que su invento gustaba.
Agustina, autónoma y con dos décadas de trabajo a sus espaldas en el taller de cantería artesana que comparte con su marido, no había tenido hasta ese momento ninguna experiencia previa en el mundo del emprendimiento, pero animada por su pareja decidió patentar el invento. “La idea no les pareció absurda y me dijeron que podría tener salida”, explica La olitense reconoce que, en realidad, patentar algo es lo más sencillo. “Puedes patentar una silla voladora, te dirían que no está inventada y punto”.
Del prototipo a la industria
Corría el año 2014 y el trabajo en el taller de cantería había empezado a fallar. Una circunstancia que animó aún más a Agustina para tratar de comercializar su idea. Buscaba un producto que estéticamente fuera atractivo y que tuviera un material resistente. Las pruebas las hizo en su propia cocina, convertida durante meses en laboratorio. Pero lo difícil estaba por llegar. Vender el prototipo al mundo de la industria no resultó sencillo.
“En nuestro caso, tuvimos que encontrar una industria de papel que creyera en nuestro producto, que nos lo cortara a medida y que lo hiciera en el formato que nosotros queríamos”, explica. Porque, “por muy sencillo que parezca, crear un producto de la nada no es nada fácil”, añade, y más si los recursos son limitados.
Agustina habla en plural porque además de con el apoyo de su marido contó con el del empresario Jesús Cerdán quien accedió a entrar en el proyecto poniendo el dinero necesario para fabricar los moldes para la inyección del plástico que se llevaron el grueso de la inversión.
“Le conté a un ingeniero de una fábrica de Campanas que estábamos desarrollando el producto y me dijo, ‘¡qué buena idea!’ No sé por qué los ingenieros de mi fábrica no sacan algo así’. Si mi producto lo promueve una Bosch, una Mepamsa o una Fagor, pues igual les hacen más caso. Llaman a una casa de papel y les atienden en el minuto uno. Pero a una persona desconocida, con un producto nuevo, no es fácil que le hagan caso. Está claro que hay que saber venderse bien”, explica.
Su idea vio la luz tras casi un año de trabajo. Se trata de un perfil de 85 centímetros de longitud y tres colores posibles: blanco, negro y plata. El dispositivo no requiere taladro para su instalación y se puede colocar directamente en la campaña extractora o en la pared. Viene acompañado de un rollo de papel de 2,5 metros y un gramaje muy alto para evitar que se levanten las puntas con el aire de la campana extractora y no haga efecto rebote. Tiene opción de precorte cada 25 centímetros. El papel, de color negro, permite varios usos y ofrece la posibilidad de escribir en el mismo, a modo de pizarra, notas, frases motivadoras, dibujos o la lista de la compra.
La primera tirada puso en el mercado 500 dispositivos que además de a través de su propia página web se han podido adquirir en tiendas físicas de la zona de Tafalla y Olite. Las ventas, reconoce Agustina, van despacio. Además de entre los particulares, está teniendo muy buena acogida entre los distribuidores de cocinas. Ya se ha fabricado una segunda tirada que está llegando a toda España y con Amazon, donde ha empezado a vender, de palanca para ampliar su espectro de compradores.
Producto. Protesalpic. Se puede adquirir (49€) a través de la página web www.protesalpic.com, que incluye datos técnicos, las instrucciones de uso y un vídeo promocional. Cabe destacar que la web está cofinanciada al 50% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional a través del Programa Operativo FEDER 2007-2013 de Navarra.
Contacto. Avenida Beire, 1. Olite. info2@protesalpic.com
Teléfono: 626782996.