Economía
Más de 3.150 navarros siguen trabajando más allá de los 65 años
Son cerca de 1.400 trabajadores más que los que había hace cinco años


Actualizado el 10/05/2021 a las 14:43
Llegar a los 65 años es una fecha señalada para la inmensa mayoría de los trabajadores. Es la edad que se asocia al momento de dejar atrás el mundo laboral y disfrutar de los planes soñados para la jubilación. Pero no todo el mundo quiere -o puede- despedirse de su empleo una vez alcanzada la edad oficial (este año son 65 años para quienes acrediten, al menos, 37 años y tres meses cotizados y, si no, son 66 años). En concreto, un total de 3.155 navarros (1.714 hombres y 1.436 mujeres) continuaban el pasado mes de marzo trabajando a pesar de haber soplado ya las 65 velas, según datos de la Seguridad Social.
A lo largo de los últimos años ha aumentado de forma significativa el número de cotizantes en Navarra que demoran el momento de la jubilación pasados los 65 años. En el verano de 2016, hace casi cinco años, había en la Comunidad foral 1.780 personas trabajando con 65 o más años, de manera que en el último lustro este colectivo ha crecido un 77%.
Los datos evidencian un hecho: la vida laboral se está prolongando a raíz de la aplicación en 2013 de la reforma de la ley 27/2011, que endurece las condiciones de la jubilaciones anticipadas y amplía el tiempo de cotización exigido. Así, empiezan a quedar atrás los tradicionales 65 años de jubilación y la citada normativa nos encauza a los 67 años en los que quedará oficialmente fijada la edad de jubilación dentro de seis años, en 2027.
De hecho, un estudio del Banco de España recoge que la edad media de jubilación en España, aunque de forma lenta, no para de aumentar. Ha pasado de una media de 63,6 años en 2008 a 64,5 años en 2020. Con todo, son casi cuatro de cada diez trabajadores los que aún se jubilan antes de tiempo.
Según la citada entidad, sólo el 56% de las nuevas jubilaciones son ordinarias (cumplen los requisitos de la edad legal y logran el 100% de la pensión); un 28% son jubilaciones anticipadas (voluntarias e involuntarias); un 11% son jubilaciones parciales y un 5% son demoradas (personas que siguieron trabajando más allá de la edad legal de jubilación).
Si se extrapolan estos porcentajes a Navarra supondría que de las 5.140 personas que en 2020 accedieron por primera vez a una pensión de jubilación casi 2.900 fueron ordinarias, a la edad legal. En cambio, unas 1.440 fueron jubilaciones anticipadas (normalmente llevan aparejadas penalizaciones en la prestación) y unas 560 fueron parciales, de manera que, en total, unos 2.000 navarros se jubilaron antes del tiempo legal.
Por último, unas 250 fueron jubilaciones de personas que habían trabajado uno o más años después de cumplir los 65 años (demoradas). Según el estudio del Banco España, estas personas cuelgan el hábito tres o cuatro años después, a los 68-69 años.
La mayoría de los trabajadores que postergan la jubilación l o hacen por motivos económicos, porque buscan subir su pensión y porque no acumulan suficientes años cotizados para acceder al 100% de la prestación. Existen varias fórmulas para alargar la vida laboral. Por un lado, para quienes cumplida la edad legal continúan, hay un incentivo que consiste en aumentar su pensión entre el 2 y 4% anual según los años cotizados. Otras fórmulas son la jubilación activa y la flexible, que permiten compaginar pensión y trabajo, pero no despiertan casi interés, al menos entre los asalariados.
PROPUESTAS FUTURAS
Las penurias económicas de la Seguridad Social están empujando a que se adopten medidas encaminadas a alargar la vida laboral. Estos días se han conocido algunas propuestas para modificar el Pacto de Toledo, una reforma exigida por Bruselas para compensar la concesión de los fondos de rescate covid. El ministro José Luis Escrivá ha anunciado un cheque único de hasta 12.000 euros a quien alargue su vida laboral más allá de la edad legal. Según sus cálculos, esta opción, junto con incrementar todos los coeficientes de jubilación demorada hasta el 4% o combinar ambas medidas, podrían suponer una “posibilidad atractiva” para reajustar el sistema al envejecimiento de la población. Aunque las medidas aún están pendientes de concreción, expertos como el presidente del Consejo General de Economistas, Ernesto Gómez, no lo ven suficiente mente incentivador. Cifra que el cheque, de media, no llegaría a 6.000 euros para la mayoría de quienes se vayan a jubilar.
¿Qué véis en vuestro despacho en cuanto adelantar o retrasar la jubilación?
La mayoría de las consultas son de trabajadores que se quieren jubilar de forma anticipada, bien de forma voluntaria o involuntaria. La preocupación con la que vienen es saber si cumplen o no los requisitos, el porcentaje reductor que se les tendría que aplicar, etc. Luego, en función de las circunstancias personales, cada trabajador valora si le compensa o no adelantar el acceso a la jubilación aunque su pensión se vea reducida. Generalmente, la mayoría de quienes vienen a consultar acaba jubilándose.
¿Y con qué porcentaje de reducción se conforma la mayoría?
Es difícil generalizar, pero muchos se jubilan pese a la reducción.
De las fórmulas que hay para jubilarse: activa, parcial y flexible, ¿cuál tiene mejor acogida?
Depende del sector o de la profesión, así como de las condiciones particulares de cada cliente. En aquellos sectores donde las exigencias físicas del trabajo son más elevadas, como por ejemplo la construcción, cadena de montaje del automóvil, etc, los trabajadores habitualmente valoran positivamente el acceso anticipado a la jubilación pese a reducir su pensión. Las consultas de jubilación parcial son las más habituales.
¿Y la modalidad de jubilación que menos se consulta?
La jubilación activa y la jubilación flexible. Quizá porque con las dos se continúa trabajando y la mayoría, normalmente, prefiere dejar de trabajar siempre que tengan buena salud y una buena situación en general.
El ministro de Seguridad Social baraja ahora medidas para incentivar que se alargue la vida laboral, como un cheque de hasta 12.000 euros y/o un 4% más adicional en la pensión por año. ¿Le ven alguna ventaja, cree que podría resultar atractivo?
Está todo en el aire pero, en principio, no parece muy atractivo para las rentas medias. En relación con la prima que se abonaría con carácter anual y cada año que se retrase la jubilación habrá que considerar en cada caso las bases y el tiempo de cotización, ya que por ejemplo la cifra anunciada de 12.060 euros afectaría únicamente a personas con bases máximas de cotización y con al menos 44,5 años de cotización. Esta medida podría resultar más atractiva para profesiones más cualificadas y con mayores retribuciones, pero que representa una minoría de la población en situación de jubilación.
¿Qué inconveniente véis a la intención de demorar la edad de jubilación?
El principal inconveniente en retrasar la jubilación es la inseguridad jurídica en materia de pensiones, especialmente la jubilación. Provoca incertidumbre a la hora de planificar el futuro. Imagine una persona con 61 o más años, que son las que están pensando en jubilarse. Ahora sabe las condiciones en las que lo haría, pero como escucha que quieren cambiarlas piensa: “¿Cómo estaré dentro de dos o tres años?” Y esa inseguridad les empuja a anticiparse de forma anticipada.