Industria
Pujas a la baja que marcan el ritmo a la industria auxiliar de la automoción
La fabricación de piezas y componentes de automoción es un territorio ultracompetitivo en el que solo hay espacio para los actores más capaces


Publicado el 26/06/2026 a las 05:00
Volkswagen Navarra cuenta en la actualidad con 501 proveedores de todo tipo que proporcionan servicios, piezas y componentes. De ellos, 27 están ubicados en Navarra, un número que puede parecer pequeño pero cuyos productos suponen el grueso del valor añadido del coche. Según el propio informe del ejercicio 2025 elaborado por la compañía, el gasto total en aprovisionamientos del año pasado ascendió a 2.873,2 millones de euros. De ellos, 2.720,9 millones correspondieron a materias primas y consumibles que se adquirieron en un 53% a proveedores nacionales, un 45% a adquisiciones en otros lugares de la Unión Europea y un 2% proveniente de otros lugares del mundo.
La partida de mercaderías contabilizó otros 152 millones de euros, de los que 122 se gastaron en empresas españolas y el resto en otros lugares de la Unión Europea. En cuanto a servicios, se destinaron 109 millones de euros principalmente a servicios logísticos, con una factura de 29,67 millones de euros; a los que se sumaron reparaciones y conservación por 21,76 millones de euros; soporte técnico de empresas del grupo por 19,82 millones de euros y otros suministros por 14,39 millones de euros.
La factoría de Landaben guarda con celo la lista de aquellas compañías que le suministran las piezas y componentes de los coches para no dar pistas a la competencia. Sin embargo, ya han trascendido los nombres de las empresas que fabrican o premontan los principales componentes de los nuevos coches eléctricos. El caso más conocido es el paquete de baterías, que ha recaído en la coreana Mobis, pero hay muchas otras como Benteler, que se encarga del eje torsional que une ambas ruedas traseras del coche.
Otra compañía, Palau Automotive, suministra el frontal del coche, los revestimientos interiores, las ruedas y lo que se conoce como ‘corner module’, que supone un conjunto premontado de varios elementos en los que se atornilla cada rueda como la suspensión y el sistema de frenos. Forvia entrega el salpicadero y los asientos y Schnellecke, el imperial (el revestimiento interior del techo), las lunas, la moqueta del maletero y los paneles de las puertas. Los espejos exteriores son de Samvardhana Motherson Reflectec y los parachoques de Sese. En cuanto a la estructura metálica interna, se divide en conjuntos que llegan de Karosseriewerke Dresden (KWD), Gestamp y Neinsa.
Todos estos contratos fueron cerrados hace tres años, cuando se puso en marcha la maquinaria que se encarga de adjudicar las piezas. Se trata de un duro proceso que se repite cada seis o siete años y en el que los proveedores tienen que competir entre sí para conservar la suficiente carga de trabajo. De hecho, es habitual que un proveedor fabrique piezas para distintos grupos automovilísticos. Normalmente estos contratos se prolongan para toda la vida comercial de un modelo, lo que proporciona cierta estabilidad a la planta que los fabrica hasta que llega la siguiente generación del coche.
El procedimiento de pujas arranca de dos a tres años antes del lanzamiento comercial del vehículo. En el caso de los eléctricos de Volkswagen Navarra, el Skoda Epiq y el Volkswagen ID.Cross, fue a comienzos de 2023 cuando comenzó la partida para el reparto de piezas y componentes y antes del verano de ese mismo año se conocían los ganadores. La industria auxiliar está sometida a una fuerte presión para rebajar cada vez más los precios, algo que se asume con resignación porque todo el mundo sabe que así son las reglas del mercado. Se trata de un lucrativo negocio, ya que cada modelo incluye más de mil componentes distintos que deben ser suministrados por terceros.
La adjudicación de piezas y componentes no se decide en Navarra, sino desde Alemania. Es la sede del consorcio en Wolfsburg (Alemania) la que define qué características debe cumplir cada pieza y componente. De ahí salen los pliegos de condiciones que se pasan al departamento central de compras y que se acaban remitiendo la bolsa de proveedores, que está integrada por todos los fabricantes auditados por el grupo.
Cada proveedor se lleva dichas especificaciones y se pone a hacer números para ajustar lo máximo posible el precio. El proceso de pujas de precios a la baja pasa por varias rondas y se acaba adjudicando a la compañía que ofrezca el producto a un coste más ajustado. Por tanto, la factoría navarra no tiene margen para elegir a sus proveedores, pero sí tiene la capacidad de identificar a potenciales candidatos para someterse al proceso de auditoria y pasar a formar parte de esa bolsa de proveedores que maneja Wolfsburg.