Industria
Mobis, el proveedor coreano que invirtió donde Volkswagen no pudo
La falta de recursos del grupo automovilístico alemán acabó llevando a que la división de componentes del gigante Hyundai se hiciera cargo de la factoría para montar los paquetes de baterías


Publicado el 26/06/2026 a las 05:00
El ensamblaje de las baterías para los coches eléctricos que fabrica Volkswagen Navarra ha sido un tema controvertido que llegó a causar muchas fricciones tanto internamente como a nivel político. Para entender todo el alboroto montado en los últimos años, primero hay que diferenciar las dos grandes fases en la fabricación de las baterías de los coches eléctricos.
Por un lado están las celdas, que son los recipientes físicos que almacenan la energía. Estos pueden tener forma cilíndrica, como una clásica pila, o prismática, con aspecto de petaca. Cada coche eléctrico puede llevar varios cientos de estas celdas en su batería.
La fabricación de las celdas requiere inversiones de miles de millones de euros y enormes instalaciones. El grupo Volkswagen creó una nueva división llamada PowerCo encargada de las celdas y designó varios emplazamientos para producirlas.
Aquí en España, se está levantando la factoría de Sagunto, de donde acabarán llegando las celdas con química LFP (litio y ferrofosfato) que montan algunos de los eléctricos de Volkswagen Navarra. Aquellas con química NMC (niquel, manganeso y cobalto) provendrán de la planta alemana de Salzgitter, también propiedad de PowerCo.
Sin embargo, esas celdas no se pueden montar directamente en el vehículo, sino que deben integrarse previamente en un gran paquete conocido como sarcófago. Este consiste en una carcasa metálica de protección que incorpora también los sistemas de refrigeración activa de las celdas, el cableado de alta tensión y parte de la electrónica que controla el funcionamiento de la batería.
Ensamblar los paquetes de baterías a partir de las celdas supone una fase del proceso que no requiere ni inversiones tan grandes como las factorías de celdas ni instalaciones tan extensas, pero que no deja de tener importancia en términos del valor final del coche.
Es precisamente ese montaje del paquete de baterías el que se le negó a Volkswagen Navarra, al contrario de lo que se hizo con Seat Martorell, aunque finalmente se logró una victoria parcial con la llegada de Mobis.
La idea original del grupo Volkswagen era que los paquetes de baterías se suministraran a Landaben montados desde Martorell, algo que fue considerado totalmente inaceptable tanto para los sindicatos de Volkswagen Navarra como para los responsables de la planta. De haber quedado la cosa así, hubiera supuesto dejar a la Comunidad foral sin un elemento clave en el valor de montaje de los vehículos eléctricos.
Entonces se puso en marcha un esfuerzo coordinado tanto de los sindicatos como de los responsables de la planta para construir unas instalaciones similares a las de Martorell dentro de la factoría de Landaben. De hecho, el proyecto para sacar las vías de tren que atraviesan el recinto, que se sigue ejecutando en la actualidad, era una parte fundamental para dejar espacio internamente a la futura planta de montaje de paquetes de baterías. Hubiera sido lo ideal, pero aquella propuesta se terminó frustrando. Incluso llegó a presentarse una propuesta a la convocatoria de los PERTE que fue retirada a última hora.
Finalmente se adoptó una solución salomónica. No se integró el montaje de los paquetes de baterías en Landaben, pero se buscó un proveedor externo que lo haría en Navarra. Así llegó Mobis, la división de componentes del gigante del motor coreano Hyundai. El grupo Volkswagen se ahorraba así un desembolso inicial de varios cientos de millones de euros en un momento de estrecheces financieras para afrontar la transición hacia el coche eléctrico.
También era difícil de justificar en Alemania dado que, para ahorrar costes, se está ejecutando allí un draconiano plan de recorte de personal y cierre de algunas fábricas. Frente a un coste de unos 300 millones de euros para levantar la planta de montaje de paquetes de baterías de Martorell, las instalaciones de Mobis en la Ciudad del Transporte han necesitado 214 millones de euros. Ambas tienen dimensiones similares, con 64.000 metros cuadrados en el caso de la planta catalana y de 50.000 metros cuadrados en Navarra, y una capacidad para producir más de 300.000 paquetes de baterías al año.
Eso sí, el ahorro inicial que ha tenido elegir a Mobis no va a resultar inocuo a largo plazo. Se estima que el sobrecoste por externalizar el ensamblaje de los paquetes de baterías esté en unos 300 euros por coche respecto a Martorell, lo que se traduce en un desembolso extra de 45 millones de euros anuales para una producción de unos 150.000 eléctricos, cifra que se espera superar en 2027.
En el lado positivo, se prevé que la planta de Hyundai Mobis en Navarra llegue a tener una plantilla de 450 personas cuando esté a pleno funcionamiento, aunque estos trabajadores no disfrutarán, al menos inicialmente, de las condiciones laborales de sus compañeros en Volkswagen Navarra.
BIEN ESTÁ LO QUE BIEN ACABA
La cronología que trajo a Mobis comenzó con un jarro de agua fría en Volkswagen Navarra. Fue en abril de 2023 cuando la marca alemana confirmó que el grupo no disponía de fondos para financiar la construcción de una fábrica propia de ensamblaje de baterías en Landaben. La noticia llevó a los sindicatos a convocar varias ruedas de prensa para denunciar públicamente la situación.
El nerviosismo fue en aumento cuando trascendió que el Gobierno de Navarra había comenzado a gestionar discretamente la posibilidad de acoger a un proveedor externo de baterías en la zona de Noáin. Aquello motivó un primer viaje de miembros del comité a Alemania a finales de ese mismo mes para intentar aclarar el panorama, aunque no se sacaron conclusiones definitivas de las conversaciones.
Durante los meses siguientes se aprovechó cualquier resquicio para intentar un cambio de rumbo. En julio se celebró una reunión con Santos Cerdán, el socialista navarro mejor posicionado entonces por ser secretario de Organización del PSOE y tener acceso directo al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Pero en agosto, mientras la plantilla de Landaben disfrutaba de sus vacaciones, llegó el golpe definitivo.
Con nocturnidad y alevosía, se anunció un acuerdo de Hyundai Mobis con el grupo Volkswagen para fabricar en España paquetes de baterías destinados a sus coches eléctricos pequeños. El comunicado no desvelaba la localidad concreta donde se iba a construir la planta, pero apuntaba que las instalaciones se ubicarían cerca de una fábrica del grupo alemán. Dado que en julio Seat había confirmado oficialmente que Martorell construiría su propia planta de baterías, era la confirmación de que el proveedor coreano vendría a Navarra.
Aun así, el comité de empresa y la dirección de Volkswagen Navarra no dieron por perdida la batalla sin agotar el último cartucho disponible. Si el grupo alemán no iba a financiar una planta propia, tal vez podría lograrse que Hyundai Mobis se instalara dentro del recinto de Landaben, con el compromiso de que, ante una eventual retirada del fabricante coreano, la marca alemana absorbiera las instalaciones y su plantilla.
La propuesta era ingeniosa, pero tropezó con un obstáculo que resultó insalvable. El grupo Volkswagen exige exclusividad a todos los proveedores que operan dentro de los recintos de sus fábricas y Hyundai Mobis no estaba dispuesta a aceptar esa condición. Tras un nuevo viaje a Alemania, hubo que asumir la derrota. En septiembre de 2023 fue el propio grupo el que trasladó formalmente la negativa a reconsiderar el acuerdo, descartando cualquier cambio de postura.
La confirmación oficial llegó pocas semanas después, en octubre, cuando el Ministerio de Industria aprobó la resolución provisional por la que concedía 9,57 millones de euros en ayudas a Mobis para una planta de producción de baterías en Noáin, dentro del marco del PERTE VEC II. Era la sanción institucional de lo que ya era un hecho consumado. En noviembre, la subvención quedó fijada definitivamente en 12,7 millones de euros.
DE LOS PAPELES A LAS MÁQUINAS
Con el acuerdo cerrado y las ayudas aprobadas, el proyecto empezó a tomar cuerpo a lo largo del invierno. En febrero de 2024 se aceleraron los contactos entre la firma coreana y el Gobierno de Navarra para cerrar la compra de una parcela de 150.000 metros cuadrados en la cuarta fase de la Ciudad del Transporte, la última de las ampliaciones del polígono y la más avanzada. Los terrenos, propiedad de la sociedad pública Nasuvinsa, habían sido barajados para este fin desde hacía más de tres años. La operación se cerró finalmente por 15,5 millones de euros.
El 7 de marzo de 2024, el Gobierno de Navarra dio el paso formal y declaró el proyecto inversión de interés foral. La actuación, promovida por la empresa Mobis Spain Electrified Powertrain y desarrollada constructivamente por la firma europea VGP, quedó cifrada en 214 millones de euros -incluyendo terrenos, licencias, proyectos y obra- y se estimó que generaría unos 350 empleos directos. La presidenta María Chivite la calificó como la segunda mayor inversión de la historia empresarial navarra en lo que va de siglo.
El 23 de abril de 2024, con licencia de obras recién concedida por el Ayuntamiento de Noáin, se celebró el acto protocolario de colocación de la primera piedra. Bajo una carpa instalada en los terrenos de Oriz, en término del Valle de Elorz, se congregaron la presidenta Chivite, el consejero de Industria Mikel Irujo, el alcalde del municipio Sebastián Marco y representantes de la Confederación Empresarial de Navarra, la Cámara de Comercio, los sindicatos UGT y CC OO y la Asociación Clúster de Automoción de Navarra.
También estuvo presente Javier Muñoz, director de calidad de Volkswagen Navarra, quien subrayó en su intervención la relación de interdependencia entre ambas plantas: el éxito del lanzamiento eléctrico de Landaben dependería, en buena medida, del éxito de Mobis. Los directivos coreanos, encabezados por el vicepresidente de Mobis HQ, Ra Shin, y el consejero delegado de Mobis Spain, Inbo Jung, presentaron la instalación navarra como la primera planta de Hyundai Mobis dedicada a la electrificación en Europa Occidental. Una urna del tiempo, con ejemplares de periódicos regionales, monedas de euro y una copia del proyecto, quedó enterrada en el solar como testimonio del momento.
La construcción de las naves avanzó a buen ritmo y en octubre de 2024 se celebró el acto de puesta en bandera, la denominación que recibe en el sector la finalización de la estructura de los edificios. Fue una ceremonia más íntima en la que también se apuntó la posibilidad de una futura ampliación de las instalaciones, pendiente de nuevos acuerdos con Volkswagen.
ESPECIALISTAS LLEGADOS DE COREA
A lo largo de 2025 se fue rellenado lo que era aquel cascarón para convertirlo en una fábrica. En julio, Mobis Spain Electrified Powertrain inició formalmente la búsqueda de personal, publicando un correo de contacto para técnicos, operarios y vigilantes, con estimaciones de empleo que ya se situaban en torno a las 400 personas. Mientras tanto, durante el invierno arrancó la fase de equipamiento de las instalaciones, que exigió la llegada a Navarra de más de un centenar de especialistas desplazados desde Corea del Sur para supervisar e instalar la maquinaria de ensamblaje.
En diciembre de 2025, VGP anunció la conclusión de las obras con un mes de antelación respecto al calendario previsto en la primera piedra. Poco antes, durante una visita oficial de la presidenta Chivite a Corea del Sur, la empresa había actualizado sus previsiones de plantilla hasta las 450 personas cuando la planta alcance su pleno funcionamiento.
A lo largo de estos meses, Mobis también había gestionado la puesta en marcha desde unas oficinas provisionales en el polígono de Galaria, en Pamplona. La relevancia del proyecto para Hyundai llevó al recién designado embajador de Corea del Sur en España, Lim Soosuk, tras su llegada al país en el otoño de 2024 a visitar las instalaciones de Mobis en la Ciudad del Transporte como su primera visita oficial. La puesta en marcha de sus instalaciones ha coincidido con el arranque de producción del primer eléctrico de Volkswagen Navarra, el Skoda Epiq.
Las baterías completarán así un itinerario que arranca en la gigafactoría de Sagunto, donde se fabrican las celdas, continúa en la Ciudad del Transporte, donde se ensamblan en sus paquetes, y concluye a quince kilómetros de distancia, en Landaben, donde quedan integradas en los vehículos. Un triángulo industrial que, con todos sus claroscuros, representa la apuesta de Navarra por no quedar al margen de la transición eléctrica.