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Obituario

Jesús Echarte, exdirector de Imenasa y la mano derecha de Félix Huarte en sus empresas

Foto de Jesús Echarte.
Jesús Echarte.
Actualizada 12/09/2020 a las 06:00

Fue la mano derecha de Félix Huarte en las industrias de este empresario navarro, lo que le llevó a estar al frente de Imenasa. Jesús Echarte Latasa nació en la calle Mayor de Pamplona el 6 de diciembre de 1923 y falleció en Pamplona el pasado 3 de septiembre a los 96 años. En 1952 se casó con Natividad Vidal (a quien conoció a través de Javier Vidal, yerno de Félix Huarte), con quien tuvo siete hijos: Joaquín, Ana, Jesús, Javier, Patricia, Teresa y Miguel (fallecido), y diez nietos.

Hijo de Joaquín Echarte (médico) y de Caridad Latasa, estudió bachillerato en el colegio de Maristas de Navas de Tolosa, en Pamplona, e Ingeniería Industrial en Barcelona. Cuentan que, ante la escasez de profesionales, Félix Huarte fue a buscarle a la estación de tren cuando regresó al finalizar sus estudios universitarios para incorporarlo a su grupo empresarial, según relatan sus hijos. Ingresó en los talleres del grupo Huarte en 1948, embrión de lo que luego sería Imenasa y que con el tiempo se convertiría en Liebherr. En 1955 le nombraron director de Imenasa y a mediados de los setenta fue ocupando este cargo y el de presidente en varias filiales que nacieron a partir de esta empresa. Jesús Echarte se convirtió, junto con Felipe Huarte y Javier Vidal (hijo y yerno de Félix Huarte, respectivamente), en responsable de la parte industrial del grupo Huarte.

La popular fábrica del grupo Huarte, ubicada en el barrio de San Juan, llegó a contar con 1.500 trabajadores y protagonizó la eclosión industrial más productiva de la Cuenca de Pamplona. Pronto, desde Imenasa se puso en marcha la Escuela de Aprendices que vino a suplir la falta de personal especializado que había en los años cincuenta/sesenta. De esta escuela se nutrieron de personal, además de Imenasa, otras empresas y fue “uno de los gérmenes de la industrialización de Navarra, porque de ahí salieron profesionales que pusieron en marcha diferentes proyectos empresariales”, relatan sus hijos. “De esta escuela se sintió realmente orgulloso”, añaden. De este centro, diría más adelante el propio Jesús Echarte: “Fuimos una escuela de aprendizaje, nos quitaban al personal otras fábricas”.


INTERNACIONALIZACIÓN

Con el tiempo, Imenasa fue alcanzando acuerdos con multinacionales y, así desde esa empresa, fueron surgiendo otras como Torfinasa (luego TRW), Mapsa o Girling, donde fue, en varias de ellas, presidente. “Junto con Felipe Huarte fue pionero en la internacionalización de la empresa navarra”, apunta su familia. Precisamente, la contribución de Echarte a la industrialización regional al frente de las empresas del grupo Huarte le valió ser reconocido con el Premio Trayectoria Empresarial concedido por la Cámara Navarra de Comercio en 2010.

En una entrevista de Pilar Morrás publicada en Diario de Navarra con motivo de este galardón, Echarte explicaba que al principio Imenasa fabricaba maquinaria de construcción y que con el tiempo fue evolucionando hasta llegar incluso a hacer una moto ‘scooter’. De aquí, la empresa comenzó la producción de piezas de automoción, además de grúas. “Todo lo que he hecho, bueno, malo o regular, se lo debo al grupo Huarte”, dijo en la entrevista. La relación con la familia Huarte fue y sigue siendo estrecha y personal. “Felipe Huarte y él estuvieron muy unidos y nuestro padre vivió muy de cerca su secuestro por parte de ETA en aquellos años duros”, recordaron los hijos de Echarte.
Jesús Echarte, profesionalmente, además de una vida muy ligada al sector del automóvil, se preocupó por fomentar el asociacionismo empresarial y fue uno de los impulsores de la Asociación de Industria Navarra (AIN). Además, entre otros cargos, fue consejero de Sodena, del Crédito Navarro (que hoy es Banco Santander) y presidió Azkoyen en representación de Sande, de donde también era presidente.

De los años que le tocó vivir de duras negociaciones laborales que afectaron a la industria navarra, sus hijos destacan de él que fue una persona “respetada” entre la parte sindical. Desde el punto de vista personal, Jesús Echarte transmitió a sus hijos el valor de “la rectitud, ecuanimidad, de la amistad, del esfuerzo y del trabajo”. “Para él fue un pilar fundamental la familia, a la que reunía en su casa del Valle de la Ulzama en los veranos. Aficionado al golf, fue uno de los fundadores del Club de Golf de la Ulzama. “Practicó mucho ejercicio hasta ya mayor, se cuidó mucho, eso hizo que llegara a los 92 años perfecto, a pesar de los cuatro cánceres que sufrió a lo largo de su vida”, añadieron. El ejercicio le permitió mantener un porte erguido (“acorde con la seguridad que transmitía) con el que seguía paseando, hasta hace bien poco por la céntrica calle Carlos III de Pamplona.

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