Encuentro profesional
Teletrabajo sí, pero ¿quién lo paga?
Álex Uriarte (Aedipe), Adolfo Labari (BSH Electrodomésticos), Belén Hernández (Grupo AN) y Nuria Cacho (Mutua Universal) han participado en el Primer Encuentro Profesional Personas organizado por Diario de Navarra


Actualizado el 25/06/2020 a las 07:38
La pandemia llegó para ponerlo todo patas arriba. También, en el terreno laboral. De la noche a la mañana las empresas se vieron obligadas a mandar a sus empleados a trabajar desde su casa y a descubrir contra reloj las ventajas y defectos de un modelo que había sido casi residual pero que parece haber llegado para quedarse. El Ministerio de Trabajo ya está trabajando en su regulación donde, entre otras cuestiones, se podría plantear que las compañías compensen parte de los gastos en los que incurren los teletrabajadores. Desde el papel, el material de impresora o los equipos informáticos, hasta los suministros. El debate ya ha llegado a las empresas y ayer se abordó en el Primer Encuentro Profesional PERSONAS organizado por Diario de Navarra y Brandok Comunicación.
Con la colaboración de Aedipe Navarra - La Rioja y el patrocinio de la empresa de trabajo temporal Abanti Social, contó con la participación de cuatro expertos en Recursos Humanos: Álex Uriarte, presidente de Aedipe Navarra-La Rioja; Adolfo Labari, responsable de Recursos Humanos y Relaciones Laborales de BSH Electrodomésticos en la fábrica de Esquíroz; Belén Hernández, directora de Recursos Humanos del Grupo AN y Nuria Cacho, gestora de Grandes Cuentas en Mutua Universal.
Los cuatro coincidieron en que el teletrabajo ha llegado para quedarse aunque se inclinan por un modelo híbrido, con jornadas en casa y otras en el centro de trabajo. De esta forma, aseguran, se podrán aprovechar las potencialidades que ofrecen los dos sistemas: el contacto físico para crear equipos y mejorar la conexión de los miembros y la conciliación laboral y personal y la libertad de horarios. “Plantear el teletrabajo como la única solución a la conciliación sería un error. Tampoco puede ser café para todos”, defendió Belén Fernández, responsable de Recursos Humanos del Grupo AN. Álex Uriarte advirtió de que quedan muchos aspectos por resolver a nivel normativo. “El Estatuto de los Trabajadores sigue hablando de presencia y horas. ¿Qué pasa con la desconexión digital? ¿Con los medios? ¿Quién se hacer cargo de ellos? ¿Y la seguridad?”.
Aspectos todos ellos que la futura normativa deberá fijar para asegurar que los empleados que acuden físicamente a la oficina y los que trabajan desde casa tienen los mismos derechos. Ya hay países europeos como Francia o Bélgica que han establecido compensaciones para que el teletrabajo no suponga un coste adicional para el empleado. En España apenas existe legislación sobre este asunto. La Ley 3/2012 de medidas urgentes para la reforma del mercado de trabajo reguló algunos aspectos del trabajo a distancia. Sin embargo, es sólo un marco jurídico preliminar con muchos aspectos que deben ser precisados.
En opinión de Uriarte y al hilo del debate abierto sobre si debe ser la empresa la que asuma los gastos del teletrabajo, no tiene sentido que las empresas dupliquen sus medios aunque sí deben dotar a los trabajadores de los equipos necesarios para realizar su trabajo. “Tenemos mucho recorrido y el debate debe llevarse a cada organización”.
Decía ayer Adolfo Labari que esta crisis les ha obligado a ser “ágiles” para garantizar la salud de sus trabajadores y mantener la actividad productiva. El teletrabajo formaba parte de la empresa desde hace más de dos años pero estaba “infrautilizado”. “Hemos acelerado el coche de las tecnologías y ha respondido. Nos hemos dado cuenta de que la presencia física no es tan importante. Cuando las empresas busquen rendimientos diferentes al tiempo, el teletrabajo tendrá su hueco”.
En Mutua Universal tuvieron que mandar a casa a trabajar a 1.900 personas, todo un reto tecnológico del que su gestora de Grandes Cuentas asegura que salieron airosos. Pusieron en marcha dos comités, uno de crisis y otro técnico, y fueron creando entornos flexibles y dando apoyo psicológico a la plantilla. Se muestra convencida de que el teletrabajo ha llegado para quedarse, pero “no puede ser café para todos. El reto de las empresas sigue siendo confiar en la implicación de los trabajadores”.