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Desescalada

Con el consumo en barra, los bares recuperan al cliente de pincho y pote

A los hosteleros les preocupa cómo controlar la distancia de 1,5-2 metros entre grupos de personas

Con el consumo en barra, los bares recuperan al cliente de pincho y pote
La Cocina Vasca, en la calle San Nicolás. Ayer fue un día de reencuentro con clientes habituales del chiquiteo.
  • Pedro Gómez
Actualizada 18/06/2020 a las 08:58

Ayer volvió el poteo en barra a los bares de Pamplona. La medida supone un alivio económico “porque se recupera al cliente de chiquiteo y pincho”, explican los hosteleros. Pero a la vez complica el cumplimiento de las medidas de distanciamiento social dentro de los locales. Entre semana no hay tanto problema porque es fácil controlar el aforo, ahora limitado a dos tercios. Este jueves será la “prueba de fuego”, comentan. En zonas como San Nicolás y Estafeta los hosteleros recuerdan aquellos fines de semana con la barra llena “y varias filas detrás de gente esperando un hueco”, imágenes que ya no deben repetirse. De nuevo, las asociaciones del sector apelan a la responsabilidad del cliente.

“El hostelero no puede dedicarse a hacer de policía”, explica Nacho Calvo, gerente de la Asociación de Hostelería y Turismo de Navarra (AHTN). Desde el pasado 25 de mayo, los bares y restaurantes pueden atender a clientes en el interior. Primero fue con el 40% de aforo y sólo en mesas convenientemente distanciadas. Posteriormente el aforo se amplió a dos tercios, pero siempre en mesa.

Un BON extraordinario

El sector esperaba que el pasado 8 de junio, al entrar en fase 3, se permitiera ya el consumo en barra, pero a diferencia de otras comunidades autónomas, Navarra no lo autorizó. Las asociaciones expresaron su malestar por este “trato discriminatorio”. La semana pasada, el Gobierno foral anunció que se permitía el consumo el barra desde este lunes, pero la Orden Foral se publicó ayer mismo a las 11.00 horas mediante un Boletín Oficial de Navarra (BON) extraordinario. “De nuevo las decisiones no se toman con la suficiente antelación, creando incertidumbre y nerviosismo entre los afectados”, lamenta Beatriz Huarte, gerente de Anapeh, asociación de pequeños hosteleros.

Ayer, buena parte de los clientes desconocían que ya se puede consumir en barra. “Muchos ya se han acostumbrado a esperar en la puerta y a pedir permiso para todo”, explica la camarera de El Tinglado, en San Nicolás. Desde ayer, puede haber clientes sentados y de pie. Y el que está en mesa puede pedir en barra y volver a la mesa. Los que están de pie tienen cierta libertad de movimiento, pero siempre respetando la distancia de 1,5-2 metros con el resto de clientes, según la Orden Foral.

De momento, los establecimientos han descartado llenar el suelo de cintas o dividir la barra en tramos. “Es inviable porque puede haber grupos más o menos grandes”, explican en La Cocina Vasca, en San Nicolás. En el Gaucho han colocado media docena de taburetes altos “como referencia” a lo largo de los once metros de barra.

Los hosteleros pueden tener los pinchos y bocadillos sobre la barra, debidamente protegidos, aunque la mayoría prefiere mantenerlos en la cocina. Eso facilita las labores de limpieza.

Reunión con Salud Pública

La AHTN y la Anapeh van a mantener hoy una reunión con responsables de Salud Pública para analizar “cómo va a ser el futuro” del sector. La postura de los hosteleros es que se permita un aforo del 75%, que es lo que garantiza que los clientes puedan estar a 1,5 metros de distancia entre ellos, y respetando ese aforo, apelar a la responsabilidad del cliente para guardar las distancias. Ambas asociaciones consideran que no se puede exigir a la hostelería normas más estrictas que a otros sectores. En un supermercado o un centro comercial, explican, la gente puede moverse libremente. “Supone un trato discriminatorio, dando así un mensaje equivocado, como si entrañara mayor riesgo un bar que cualquier otro espacio cerrado”, señala Beatriz Huarte, de Anapeh.

“El problema no está en la hostelería, el problema ahora mismo está en la calle y en la ciudadanía. Son tiempos de botellón, y hay cosas que son un sinsentido. Una persona no puede beber en un banco de la calle una cerveza servida en el bar y sí puede beber en el banco una lata de cerveza que ha comprado en un comercio. Como esto muchas cosas que dejan a la hostelería en clara desventaja”, señala Huarte. El miedo a las sanciones sigue presente entre los hosteleros. Apelan de nuevo a la responsabilidad de la gente. “Las sanciones son para el local, nunca para el cliente”, recuerda un hostelero de la calle Olite.

El Gaucho y El Marrano abrieron ayer cien días después

 

Algunos bares del Casco Antiguo y del Ensanche abrieron ayer sus puertas por primera vez desde la declaración del estado de alarma hace tres meses. Es el caso del bar Gaucho, en Espoz y Mina. “Nos estamos haciendo a la nueva normalidad. La mañana está siendo de mucho trabajo y también de alegría por el reencuentro con los clientes habituales”, comentaba Marga en pleno trasiego de reparto de pinchos. “No somos un bar de terraceo sino de pinchos pero hemos tenido que adaptarnos”, comenta. Ahora un camarero se dedica a atender las seis mesas del exterior. También han empezado a aceptar encargos con recogida en local. “Es algo que desde tiempo queríamos hacer pero no nos daba la vida. Ahora, que hay menos actividad, es una forma de mantener la plantilla de 17 personas. Somos una empresa familiar y no queremos prescindir de nadie”, explica la responsable del Gaucho.

El Río, La Vieja Iruña y La Cocina Vasca, en la calle San Nicolás, abrieron la semana pasada. Otro clásico, El Marrano, abrió ayer. “Para ser un lunes no nos podemos quejar”, comentaba Iñaki, camarero. En San Gregorio, el Otano y el San Gregorio están en obras, al igual que La Mandarra de La Ramos. Esta zona de chiquiteo y sin espacio para terrazas, ha sido de las últimas en recuperar cierta normalidad. “Hemos tenido varias cuadrillas de poteo”, comentaba Javier Yarnoz, de La Cocina Vasca, “contento” de recuperar a la clientela habitual “tanto la gente joven como la más mayor”. “El sábado hubo mucha gente en la zona y para el fin de semana ya tenemos varias reservas. Vemos que hay ganas de salir y reecontrarse con la cuadrilla, pero también mucha precaución”, comenta Yárnoz. Hoy abrirán otros locales, como La Navarra, en la calle Amaya, y el gastrobar Argileku, en la calle Olite.


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