Energía
Así controla Siemens Gamesa desde Sarriguren 9.000 aerogeneradores en 43 países
El centro, con 30 personas, ha mantenido la actividad presencial en este tiempo para vigilar su funcionamiento


Actualizado el 11/06/2020 a las 17:08
Desde un aerogenerador de El Perdón hasta otro en Vietnam. Tanto da. Desde la planta baja del emblemático edificio circular que Siemens Gamesa tiene en Sarriguren (Navarra) sus operadores controlan 9.000 aerogeneradores que están instalados en 450 parques distribuidos por todo el mundo, en total, en 43 países. Nunca se pone el sol para Siemens Gamesa, como le ocurría a la España de Felipe II. Porque por haber, hay molinos desde España, Italia, Francia, EE UU... a lugares que pueden sonar más exóticos como Islas Mauricio, Chile, Japón, Tailandia, Nueva Zelanda, Australia, México, Brasil, el desierto de Egipto… ¿Y qué hacen desde Sarriguren? Vigilar que todo funcione bien. Estén donde estén, para todos se sigue el mismo procedimiento. Así lo explica Jesús Blasco García, responsable de este centro y de los otros cuatro con los que cuenta la compañía en el mundo desde enero de 2017. Blasco (Madrid, 1976), ingeniero industrial por la Universidad de Zaragoza, entró en Gamesa en 2010 y desde enero de 2017. Ahora vive en Barcelona, pero su responsabilidad le lleva a estar viajando continuamente los centros de control remoto, como el situado en Navarra.
24 HORAS TODO EL AÑO
Este, el de Sarriguren, obtiene en tiempo real toda la información necesaria para que funcionen los aerogeneradores durante las 24 horas, los siete días a la semana, los 365 días del año. Por eso este centro está continuamente atendido. En él trabajan 30 personas en turnos de cuatro personas. Son las que cuidan, en los 200 metros cuadrados que ocupa el centro, de que 9.000 aerogeneradores funcionen a la perfección en todo momento. Para ello, reciben información continua de cada lugar de, entre otros datos, la velocidad del viento, de la potencia en la que está el aerogenerador, de la inclinación que tienen las palas respecto al viento... “Hasta cien parámetros recibimos de información de una turbina. Se trata de, con estos datos, conseguir obtener la mayor energía posible”, explica Jesús Blasco en entrevista telefónica. “Cuando hay alguna condición fuera de lo normal, la máquina lo detecta y emite un aviso de, por ejemplo, una temperatura alta, un exceso de viento, la presencia de hielo...”, añade. Dado el amplio abanico de lugares que se abarca desde Sarriguren, los molinos pueden estar trabajando desde a 40 grados en Egipto a menos 25 grados en EE UU. En cuanto salta una alarma de alguno de los puntos, los operadores analizan las diferentes variables y son capaces de enviar a la máquina instrucciones para su puesta en marcha, en caso, de una parada, por ejemplo. Cerca del 85% de los fallos pueden solucionarse a distancia. Y cuando no es posible, en unos minutos esa información está en los móviles de las personas de mantenimiento del equipo local que acudirá al lugar para solucionarlo.
Siemens Gamesa, con más de 24.000 trabajadores en el mundo, diseña, fabrica, construye, pone en marcha y mantiene aerogeneradores. Por ello, también mantiene parques eólicos incluso con aerogeneradores de otros fabricantes. El centro de Sarriguren funciona desde 2013, pero el control remoto funciona desde hace más de 20 años, desde Imárcoain, cuando todavía solo era Gamesa.
LOS OTROS CENTROS
Además del de Sarriguren, Siemens Gamesa cuenta con los centros de control remoto en Brande (Dinamarca), Newcastle (Reino Unido) y Chennai (India). Entre los cuatro centros monitorizan y operan más de 25.000 aerogeneradores en más de 1.000 parques eólicos en todo el mundo. Sus 70 empleados (30 en Navarra) reciben de promedio unos 200 GB de datos procedentes de las turbinas cada día.
SIN DEJAR DE FUNCIONAR
En tiempos de coronavirus, el centro de control remoto de Sarriguren, como los otros tres, no han dejado de funcionar. Como actividad esencial, ha tenido que seguir suministrando energía. Y, aunque la demanda de electricidad ha bajado (en abril el 17%, según datos de Red Eléctrica Española), los aerogeneradores de Siemens Gamesa han aumentado su contribución al sistema.
TRABAJO PRESENCIAL
Jesús Blanco, responsable de la red global de centros de operaciones de la compañía, atiende la entrevista por teléfono, desde Barcelona. Las medidas de seguridad con el covid-19 son extremas y está restringida la entrada al centro, donde no han parado en ningún momento de trabajar presencialmente. En esta actividad no ha sido posible el teletrabajo, que se extendió desde el primer momento a otras actividades de la compañía, por razones de seguridad de la información. “A pesar de la crisis, todos los centros de control remoto de la compañía siguen funcionando con el mismo nivel que antes. Somos los únicos del edificio, además de los equipos de seguridad y mantenimiento, que seguimos presencialmente”, explica el directivo.
Ello les ha supuesto el trabajo añadido para extremar el control sanitario. Además de pasar el test a todos los trabajadores, se registra cada día el estado de salud de cada uno de los trabajadores y se usan como medida de protección fundas de asiento desechables. Además, para comer se sirven paquetes individuales para evitar el contagio y dejan 20 minutos entre los turnos para labores de desinfección.
DEJAD PASO A LOS MURCIÉLAGOS
Las paradas de los aerogeradores pueden ser una señal de alarma. La mitad de ellas se solucionan de forma automática. Pero no siempre significan que haya un problema. Hay ocasiones en que las palas se detienen de manera premeditada. Los murciélagos en determinados lugares de EE UU están protegidos y hay que facilitar su vuelo nocturno. Por eso, a determinadas horas las máquinas se paran, para dejar volar al murciélago. Como también se detienen en el sur de España o en Egipto, por ejemplo, cuando las aves migratorias inician su viajes de ida o vuelta.
A veces es la posición del sol y la sombra que produce una máquina puede llevar a tener que detener su funcionamiento. En el caso de Francia, donde al estar las casas diseminadas por la geografía, tienen cerca los parques eólicos, se debe extremar la vigilancia del ruido, que dependerá también de hacia donde sople en el viento. Algo que deberá ser tenido en cuenta para decidir parar el funcionamiento de un parque en concreto.