Efecto “insignificante” en la hostelería, que critica la “total incertidumbre”
Los bares y restaurantes podían abrir este lunes para servir pedidos para llevar, pero casi todos permanecen cerrados


Actualizado el 07/05/2020 a las 09:34
El efecto que ha tenido el arranque de la fase 0 de la desescalada en los bares y restaurantes ha sido “completamente insignificante”. Así lo valoraba Nacho Calvo, secretario general de la Asociación de Hostelería y Turismo de Navarra. La teoría dice que desde este lunes, además del envío de comida a domicilio, los establecimientos pueden abrir sus puertas para servir comida y bebida para llevar, siempre bajo pedido previo y con la asistencia del cliente al local exclusivamente para recogerlo. La realidad es que “muy pocos” se animaron a levantar la persiana ante “la total incertidumbre” en la que se encuentra sumida la hostelería desde que se decretó el estado de alarma. “Para nosotros la prioridad absoluta en estos momentos no es cuándo arrancamos, sino cómo arrancamos. Estamos esperando a que se concreten los ERTE definitivos y los protocolos de higiene. Hasta que no tengamos certezas, nosotros no recomendamos empezar”, criticaba Calvo, tachando de “tomadura de pelo” el proceso de desescalada.
Precisamente a tener claras esas condiciones esperan en el bar Bearán para poner en marcha la venta de comida y bebida para llevar. “Estamos preparando el bar para eso, pero estamos pendientes de ver si nos van a dejar recuperar progresivamente a los trabajadores una vez que finalice el estado de alarma”, detallaba uno de sus propietarios, Javier Azanza. “Cuando eso sea oficial, abriremos la puerta. Lo que no queremos es abrir y tener que cerrar al poco tiempo porque no podemos mantener a todo nuestro equipo de trabajo”, aseguraba. Este local de la calle San Nicolás es uno de los que ha comenzado a trabajar el envío de menús a domicilio, una modalidad que “ha funcionado muy bien, sobre todo en fin de semana”. “Lo mantendremos de momento y el tiempo nos dirá si se queda como algo definitivo o no”, valoraba.
En la calle Estafeta, la Cocotte Taberna también ha estado trabajando el reparto a domicilio, y coinciden en el buen resultado. A partir de ahora, habrá que ir comprobando los nuevos hábitos del consumidor después de este tiempo de confinamiento. “Desde luego, todos los pedidos que tenemos para mañana (por hoy) son para mandar a domicilio”, decían.
REABRE EL TORO
El hotel Pamplona El Toro Hotel & Spa reabrió este lunes sus puertas ofreciendo servicios mínimos y después de haber adoptado medidas de higiene y seguridad extras. Entre ellas destaca la implantación de un sistema de detección térmica sin contacto y la desinfección de habitaciones con lámparas de luz ultravioleta.
Manuel Spucches abrió este lunes su cafetería, Coffing, en la calle Castillo de Maya, después de permanecer cerrada desde el 13 de marzo. Lo hizo él solo, sin movilizar a ninguno de sus cinco empleados, todos en ERTE, y con la insólita situación de tener que recibir todos los pedidos por anticipado y de manera no presencial. “Sí, me tienen que llamar para encargarme un café, y es un poco incómodo”, contaba al otro lado del teléfono. “Cosa distinta es una tarta, que también nos piden y que requiere de más tiempo”.
No tuvo la certeza de que tenía que abrir en estas condiciones hasta que el domingo por la noche se publicó la normativa definitiva. “Nos obliga a todos a trabajar con cita previa. Nosotros no somos un local de comidas, hacemos venta de cafés y de menudeo. Somos una cafetería y creo que eso me hace estar un poco en el limbo, porque en España lo que predominan son las panaderías donde se venden cafés o los bares”, explica.
Sobre las medidas de protección que tenía que implantar, dice que tampoco han tenido mucha información “hasta el último momento”. “Yo me he adelantado y he puesto un metacrilato. Llevo pantalla y mascarilla y es obligatorio que cada persona que entra se higienice las manos. Todo el mundo lo hace y sin tener que pedírselo”, agradecía.
Spucches estaba contento con cómo había ido la primera mañana, durante la que había recibido una veintena de encargos. “El recibimiento de los vecinos ha sido muy cariñoso”, se alegraba. “Pero la gran sorpresa no me la he llevado hoy, sino el tiempo que hemos estado cerrados, por la cantidad de mensajes y muestras de apoyo que hemos recibido. Han sido una semanas muy duras”, reconocía.
Augura que tendrán que “reinvertarse” según evolucione la situación y asegura que su “ilusión” por sacar adelante el negocio sigue “intacta”, pero critica la “incertidumbre” a la que están sometidos. “El día 11 cambiamos de fase, en principio. A ver cuándo comunican las medidas y de qué manera para que nos de tiempo a adaptarnos. Solo pido que nos lo digan cuanto antes para estar preparado, porque soy el primer interesado”, expresa.