ECONOMÍA
La economía navarra sufrirá una leve desaceleración en 2019, hasta el 2,6%
Aumento de productividad y reducción del elevado número de vacantes por cubrir en las empresas, entre los principales retos


Actualizado el 13/12/2018 a las 17:50
La economía navarra sigue creciendo, pero a partir del año que viene lo hará a un ritmo inferior al de los últimos ejercicios. Eso es, al menos, lo que augura BBVA Research en su último informe ‘Situación Navarra’ presentado este miércoles por su economista jefe para España, Miguel Cardoso, y por Carlos Gorría, director de la Territorial Norte de BBVA.
El trabajo estima que la Comunidad foral alcanzará este año un crecimiento del 2,8% que bajará hasta el 2,6% en 2019. Entre los factores determinantes de esa leve desaceleración citados por los economistas se encuentra la reducción de la demanda interna, después del repunte fisiológico del consumo tras la crisis, que trae consigo una menor aportación del turismo.
Pero, a diferencia de lo que sucederá en el conjunto del país, en Navarra estos condicionantes se verán compensados en parte por el aumento de las exportaciones y el buen comportamiento de la inversión, tanto pública como privada. “La recuperación seguirá, apoyada por un entorno externo todavía favorable -políticas expansivas, fiscal y monetaria- y en sectores alternativos como la construcción”, señala Cardoso quien, a corto plazo, no ve que exista riesgo de burbuja en ese sector. “La recuperación de la construcción es bienvenida aunque si la oferta no acompaña a los aumentos de precios que se han registrado, sobre todo en ciudades como Pamplona, podrían producirse desequilibrios”, advierte. Hay que tener en cuenta que, desde que se inició la recuperación, la capital navarra acumula un crecimiento de los precios desde mínimos del 23,5%, lejos del 11% de Tudela.
Así, de cumplirse el escenario que dibuja BBVA Research, la región completará seis años con un crecimiento anual promedio del 2,9% y en el bienio 2018-2019 podrían crearse 14.000 nuevos empleos lo que permitirá reducir la tasa de paro hasta el 8,1%, lejos del 13,5% que la entidad estima para el conjunto del país, pero aún 3,7 puntos porcentuales por encima del mínimo que se alcanzó en el primer trimestre de 2007.
Para el economista jefe para España de BBVA Research, deberá pasar todavía un tiempo, al menos “hasta 2020 o 2021”, para que la aportación del sector de la construcción, a la creación de nuevos puestos de trabajo vuelva a ser significativa.
EL RIESGO DE LAS VACANTES
Entre las advertencias que en materia laboral realiza el servicio de estudios destaca la necesidad de hacer frente al elevado número de vacantes por cubrir que existen en la Comunidad foral, el mayor respecto a la población activa del conjunto de las regiones. Esta circunstancia, asegura BBVA Research en su informe, “junto al entorno de crecimiento, una tasa de desempleo inferior a la media y el envejecimiento de la población, aumenta el riesgo de que se produzcan restricciones de capital humano”. Y, especialmente, en sectores que buscan ocupados más especializados, como el industrial, los de servicios avanzados o las tecnologías de la información y las comunicaciones. De ahí, concluye, la necesidad de “aprovechar las oportunidades que ofrece la cuarta revolución industrial, mejorar el capital humano, atraer talento, adoptar de forma rápida las nuevas tecnologías e incrementar el tamaño medio de las empresas.
PETRÓLEO, ARANCELES Y BREXIT
“Las noticias son buenas desde el punto de vista del crecimiento pero también hay riesgos que nos acechan y hay a que ver cómo se pueden mitigar”, resumió Gorría. Entre los factores, internos y externos, que podrían afectar al crecimiento, los economistas aluden al “menor incremento de la demanda interna” y “a la moderación de la creación de puestos de trabajo en ciertas zonas del país que podría afectar a la demanda de bienes y servicios de Navarra”.
Según el servicio de estudios, existen dudas sobre hasta dónde llegará la moderación del crecimiento en el sector turístico en España y, también, sobre la propia pérdida de competitividad ante algunos países emergentes, que podría continuar desviando turistas a otros destinos. Factores que sumados a indicadores que ahondan en las incertidumbres que todavía perduran sobre la política económica en España podrían terminar afectando negativamente al comportamiento de la economía regional.
Desde el precio del petróleo, “que afecta, sobre todo, a las comunidades más abiertas y con una producción más intensiva de energía, como la navarra donde el impacto en el PIB regional podría superar los 0,7 puntos porcentuales”, a las subidas arancelarias aprobadas por Estados Unidos que “impactarían de modo importante en la región si se extendieran al sector automotriz”, pasando por el Brexit, “tanto por su efecto sobre las exportaciones como por su efecto sobre la confianza de los agentes”, o las incertidumbres por los cambios regulatorios en el sector del automóvil, que, hay que recordar, supone más del 40% de la exportaciones navarras.
“Los retos a medio plazo son exigentes: aunque se haya recuperado el nivel de PIB per cápita y absoluto anterior a la crisis, el empleo se encontrará el año que viene todavía 2,3 puntos por debajo de aquel nivel y la tasa de paro 3,7 puntos por encima del mínimo alcanzado en la anterior época expansiva”, señala el informe que, en esta ocasión, no analiza el impacto de la política fiscal.