La industria del automóvil se juega su futuro en los próximos 10 años
El sector se enfrenta a un cambio radical en cuanto al modelo de negocio y la llegada de nuevos competidores


Actualizado el 09/11/2018 a las 07:55
El sector del automóvil goza de buena salud y cuenta con músculo financiero para afrontar los retos que se avecinan, pero, al mismo tiempo, nunca antes había encarado un futuro más amenazante y disruptivo que el que se dibuja para la próxima década. De cómo jueguen sus cartas las empresas asentadas en Navarra a partir de ahora dependerá su supervivencia. Así de tajante se mostró ayer Johannes Berking, coautor del informe sobre el futuro de la automoción FAST 2030 elaborado por la consultora Oliver Wyman, durante la jornada informativa organizada por la Asociación Clúster de Automoción de Navarra (ACAN) en las instalaciones de Civican.
La apertura del acto corrió a cargo de la directora general de Política Económica del Gobierno de Navarra, Izaskun Goñi, y el propio presidente de ACAN, Roberto Lanaspa. Ambos esbozaron con algunas pinceladas la importancia que este sector juega actualmente en la economía navarra, el segundo tras el agroalimentario en fuerza laboral contratada, con 12.000 empleos, y el primero por exportaciones, al acumular el 45% de las ventas en el exterior. Goñi ensalzó el valor de ACAN por su capacidad de promover la colaboración en el sector, ingrediente indispensable para encarar los desafíos con garantías, y Lanaspa recordó a los presentes la importancia de afrontar estos cambios con iniciativa para no acabar pagando las consecuencias en forma de abultada factura económica y social.
Antes de dar paso a la intervención de Berking, Alejandro Gaffner, socio de Oliver Wyman, hizo una breve introducción para defender la credibilidad de las previsiones de la consultora para el sector del motor, basadas fundamentalmente en su experiencia a lo largo de más de tres décadas asesorando a empresas por todo el mundo y su participación en los principales foros de debate económico mundial como Davos. Después comenzó Berking, que explicó que el actual modelo de negocio se sustenta principalmente en la venta de coches equipados con motor de explosión, para lo que se ha desarrollado un especializado reparto de funciones entre marcas y proveedores.
Adaptarse o desaparecer
Se trata de un tejido empresarial que se caracteriza por un cuidado equilibrio entre sus integrantes, pero este ecosistema va a sufrir cambios de gran calado que, en los próximos años, van a provocar “una migración” del dónde y cómo se generará valor y, por tanto, beneficios. Estos cambios no solo serán tecnológicos, con la masificación de los vehículos autónomos y eléctricos, sino también sociales debido a que muchos clientes dejarán de comprar coches y demandarán servicios de movilidad mediante vehículos compartidos y pago por uso.
Al mercado del automóvil que se va abriendo paso están llegando “nuevos actores”, principalmente los gigantes digitales como Microsoft, Apple, Google o Amazon que están realizando ingentes inversiones en las nuevas tecnologías para hacer posible la conducción autónoma o las baterías, pero también en nuevas formas de comercializar los vehículos y añadir nuevos servicios vinculados a su uso.
El centro de gravedad del negocio automovilístico también se está desplazando hacia China, que ya se ha convertido en el principal fabricante mundial de coches. Mientras que los mercados en América del Norte y Europa Occidental estarán prácticamente “estancados” hasta 2030, el gigante asiático crecerá en gran volumen, donde además los fabricantes locales se quedarán con una mayor proporción del pastel a costa de las marcas europeas, japonesas, coreanas y norteamericanas.
En cualquier caso, Berking reconoció que el negocio global del automóvil tiene potencial para seguir creciendo durante la próxima década, solo que las empresas que ahora conforman el sector tendrán que adaptarse si no quieren verse desplazadas.