Empresa
Bitartar, firma que trata los residuos del vino, se establece en Cárcar
La empresa ha realizado una inversión de más de medio millón de euros en la planta del Mallatón


Actualizado el 05/06/2018 a las 06:00
Bitartar, empresa que se dedica a la limpieza y tratamiento de los tártaros y bitartratos, residuos que se generan en el interior de los depósitos donde se elabora vino, se traslada a Cárcar. La industria familiar fundada en 1965 por Teodoro Sesma Francés en Andosilla, abandona esta localidad por una superficie mayor-pasa de 300 m2 a 1.200 m2 de instalaciones- en el polígono carcarés del Mallatón con el objetivo de ampliar su actividad.
Según explicó Javier Sesma Pardo, de 26 años, nieto del fundador, y que ahora toma las riendas de manos de su padre, Javier Sesma Osés, la inversión en el nuevo proyecto empresarial se sitúa en los 550.000 euros. “Nuestro objetivo consiste en ofrecer a la empresa bodeguera un servicio integral. Se trata de una actividad que prima la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente”
La empresa, que utiliza su propia maquinaria para la destartarización de los depósitos de vino, elabora desde 2015, coincidiendo con la incorporación de Javier Sesma Pardo a la empresa, sus propios productos de limpieza para los depósitos de vino y maquinaria vinícola. “Es lo que se viene a llamar economía circular. Recogemos los tártaros y bitartratos, pero también gestionamos las tierras diatomeas-que forman parte de los filtros- y las aguas procedentes de la limpieza de los depósitos. Evitamos así un coste económico a la bodega, reduciendo sus vertidos y eliminando contaminación y malos olores. Después tratamos esos residuos obtenidos que generan, a su vez, una nueva actividad industrial”.
ALIMENTACIÓN Y FARMACIA
Con la revalorización de los residuos procedentes de la elaboración del vino, se obtienen productos destinados a las industrias de alimentación farmacia, metalurgia, electrónica y construcción. Entre ellos, figuran el crémor tártaro- un polvo blanco conocido como aditivo E-334 que forma parte de la levadura química usada en bollería, bebidas carbonatadas o caramelos-, el ácido tartárico y la sal de Rochelle, que se usa para fabricar papel de fumar, pasta de dientes o gelatinas .
La nueva planta de Cárcar estará finalizada para últimos de junio, según indicó Javier Sesma Pardo. En una superficie de 3.000 m2, Bitartar, precisó el empresario, está construyendo dos naves. Una de 720 m2 para la fabricación de los productos de limpieza y procesos de tratamiento de tártaros y otra, descubierta, de 1.200 m2 que se utilizará para el secado de los residuos obtenidos.
Entre sus clientes, se encuentran bodegas de DO Rioja y también de Aragón, Galicia y Ribera del Duero. El grupo Pernod Ricard y el de Ramón Bilbao. Bitartar, apuntó el empresario centra su trabajo en las bodegas porque es el mundo que conocen y en el que se han ganado un nombre. “Son firmas que saben cómo trabajamos”. Sesma indicó que su actividad va a seguir dirigida al sector bodeguero . “La ampliación está dirigida al tratamiento de residuos del vino y solo supondrá, en un principio, la creación de uno o dos puestos de trabajo “, anunció.
TIPOS DE RESIDUOS
1. Los tártaros. Son los residuos de sales de ácido potásico que se acumulan, de forma natural en el interior, en las paredes, de los depósitos, de acero inoxidable o en los de hormigón, a partir de la fermentación del vino.
2. Los bitartratos. Se trata de residuos se obtienen por la precipitación a través de los sistemas de frío.
3. Tierras diatomeas. Son residuos generados por los filtros de tierras. Su vertido en un lugar inadecuado puede generar la desertización del suelo.
4. Aguas de destartarizado. Procedentes de la limpieza de los depósitos con sosa cáustica. Un metro cúbico de estas aguas contaminan los mismo que una población de 3.000 habitantes en un día.
5. Filtros de papel.
SU GESTIÓN
1. Recogida. De tártaros y bitartratos supone un beneficio económico para las empresas y bodegas.
2. Reducción de vertidos en la bodega. En el caso de que no se retiren provocan contaminación y malos olores a causa de la presencia de materia orgánica en las sales que obstruyen las tubería.
SUBPRODUCTOS OBTENIDOS
1. Cremor tártaro. Es un subproducto en forma de polvo fino, blanco, insípido e inodoro que se conoce también como aditivo E-336 y que se utiliza en repostería.
2. Sal de Rochelle. Incluida en la lista de aditivos alimenticios con el código E-337. Se usa, entre otros, en el papel de fumar, pasta de dientes o gelatinas.
3. Otros. Ácido tartárico y tartrato potásico.