Garaje 87, vocación motera hecha negocio en un taller retro de Pamplona
Dos pamploneses de 31 años abren un negocio de motos en los locales de un veterano taller en Baja Navarra


Actualizado el 04/05/2018 a las 10:06
Se conocen desde los quince años. De la cuadrilla. Uno vivía en Mendillorri. El otro, en la calle Olite. Ambos, nacidos en 1987 y aficionados a los coches y las motos desde críos. Íñigo Eugui confiesa que a los diez años ya paseaba una mobilette del 78 por el garaje de su casa. Con 19, se compró su “primera moto en serio”: una CBR 600. Había estudiado electrómecánica -“de coches, la de motos no tiene nada que ver”, puntualiza- en Donapea y acababa de entrar de prácticas en Motohobby, concesionario oficial de Honda en La Milagrosa, donde estuvo “un montón de años”.
Él fue quien terminó de inocular el gusanillo motero a su amigo Eugenio Amat. “Cuando estaba en la Universidad, me engañó para comprarme una moto”, dice éste. Una Suzuki Marauder de 125 cc. Después vinieron muchas más. Eugenio estudió Ingeniería Técnica Industrial, rama mecánica. Al terminar encontró trabajo enseguida en una empresa de maquinaria avícola: Kayola. Diseñaba máquinas en la oficina técnica.
Íñigo llevaba ya tres años en el concesionario de Yamaha, cuando surgió la oportunidad. “Cuando coges un poco de vuelo, dices: me la voy a jugar y me monto un taller”. Su mujer vio en Facebook que se traspasaba uno en Baja Navarra, 40. En el último bloque de pisos del Ensanche.
“Resultó que los dueños iban a jubilarse. Y mi familia los conocía de toda la vida, de traer aquí el coche a arreglar”, cuenta su socio, Eugenio, que “siempre había tenido claro que un día montaría un negocio” pero no sabía de qué.
“Vinimos un sábado en julio a verlo y supimos que nos encajaba con el toque vintage, un poco retro, que queríamos”. Tenían que darse prisa. El dueño se jubilaba en octubre y el local era muy goloso. “Nosotros queríamos ese local y no otro. Reunía todas las características. Con licencia de taller y bien situado”, explican.
Eugenio se puso manos a la obra. Fue a una charla en la Cámara de Comercio sobre nuevos establecimientos y de ahí salió derecho al taller de “los números” para emprendedores del CEIN.“Es un curso de unas horas, pero te dan la herramienta para que luego tú metas tus horas en casa para ver si es viable”, relata. Con la experiencia previa en talleres de Íñigo, podían afinar los datos de ingresos y gastos al dedillo.
Escogieron que su empresa fuera una cooperativa porque les gustaba “esa filosofía de que todos los trabajadores sean propietarios de la empresa”. Para ello, acudieron a ANEL. “Son los que nos han acompañado en todo el proceso de trámites para crear la empresa, que no cuesta tanto como piensa la gente. También pedimos consejo en la asociación de talleres, que nos recomendó un ingeniero para la reforma”.
Contra pronóstico, en septiembre, todo el proyecto encajaba. Y se lanzaron. Dejaron sus respectivos trabajos, bien remunerados. En noviembre, alquilaron el taller por tres años con opción de compra reservada. La nave consta de 265 metros cuadrados, que se reparten mitad y mitad entre el taller y la tienda, entre las que intermedia un portal. Conserva su fachada de madera y cristal tipo años 50. La tienda, con estilo retro y una veintena de motos en exposición, es donde más han invertido. Les hicieron la reforma dos hermanos de Tafalla: “RCR, pónlos, que les hará ilusión”, sugieren.
Todo fue en tiempo récord. En enero abrieron el taller. En febrero, la tienda. “No sabíamos ni lo que era el IVA. Tuvimos que hacer cursillos. Pero estamos contentos. De momento, va muy bien. Arreglamos todo tipo de motos y vendemos también todo tipo de motos. También personalizamos motos antiguas. Ahora está de moda. Se llama Cafe Racer. Coger motos viejas y dejarlas lo más sencillas posibles”.
En la tienda, su inventario de accesorios es aún limitado pero “tenemos un acuerdo con proveedores de nuestros catálogos: custom, motocross, scooter y en 24 horas te llega el pedido”. Pero el “día a día” del negocio es el taller. Eugenio está haciendo un curso de mecánica de motos on line y es aprendiz de lujo de Íñigo.“No hay escuelas de mecánica de motos en Navarra. Y mecánicos con experiencia de motos, hay pocos. Los que están, están todos trabajando”, aseguran. Su factor diferencial es la multimarca y la ubicación: “Esto no es un polígono. No te tienen que llevar y traer. Aquí dejas la moto y te coges la villavesa. En Merindades, paran todas”.