Las Torres de Huarte, Arte e Historia de Iturrama

Este edificio nace en un momento importante para Pamplona, cuando se proyectan los primeros edificios del nuevo barrio de Iturrama en el Tercer Ensanche, de la mano de dos célebres arquitectos navarros, Guibert y Redón

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DN INMO

Actualizado el 01/03/2021 a las 13:59

Guibert  y Redón son también los autores de este edificio cuya construcción comienza en 1963 junto al parque de la Vuelta del Castillo.

“Torres de Huarte” es una construcción formada por dos torres residenciales contiguas, con cuatro viviendas por planta cada una, cuyo nombre es en honor a su constructor.

Representante de un estilo arquitectónico, el brutalismo.
La principal característica de esta obra es su estructura de hormigón. El promotor pretendía la máxima economía y facilidad de construcción, las viviendas se organizan respetando la trama octogonal resultante, con cuidada distribución, pero sacrificando la búsqueda de orientaciones más favorables.

La retícula de vigas y pilares se manifiesta también en las fachadas. Dentro de ella se coloca el cerramiento de ladrillo y se abren los huecos grandes de terrazas, tendederos y escaleras y otros más pequeños de las habitaciones. El resultado es un juego de vanos y macizos controlado por la estructura.

Estamos frente a uno de los edificios de Pamplona que muestra con mayor rotundidad el lenguaje de la modernidad arquitectónica, concretamente del brutalismo.

El brutalismo es un estilo arquitectónico que surgió del Movimiento Moderno y que tuvo su auge entre las décadas de 1950 y 1970, inspirado en el trabajo del famoso arquitecto suizo Le Corbusier  en su edificio Unité d´Habitation , concepto que implantó en varios conjuntos de viviendas en toda Europa.

El nombre viene del francés “betón brut” u hormigón crudo. Este estilo decayó en los 80 debido a la frialdad que los edificios trasmiten.

Las torres de Huarte son pues un tanto brutalistas debido a la ausencia de decoración, separación de la estructura portante y los elementos de cerramiento, repetición de huecos y asimetría compositiva en la planta y en las fachadas, al tiempo que se recurre a la esencialidad geométrica en las formas y volúmenes.

Desde el punto de vista funcional, con la disposición en diagonal de los dos bloques de planta cuadrada que componen el edificio, sus arquitectos Redón y Guibert lograron más metros de fachada y evitaron los patios interiores y consiguieron que el volumen final que los bloques definen con ese movimiento sea más aparente y sirva para rematar con contundencia la avenida en la que se sitúa.

La belleza de la sencillez
Este edificio podría considerarse como el manifiesto moderno de Redón en Pamplona, en la medida en la que, tratándose de un edificio de viviendas para la clase media alta de la ciudad, con un coste bastante elevado, lo envolvió en un ropaje aparentemente pobre que muchos juzgaban impropio para unas viviendas de lujo.

El arquitecto confió en la estética que le proporcionaba la técnica constructiva empleada, que se apoyaba en la diferenciación entre los elementos estructurales y los de cerramiento, puestos de manifiesto en toda su crudeza. De hecho, Redón eligió el ático de este edificio para ubicar su estudio.

En aquellos años, Huarte estaba plenamente implicado en la promoción del arte de vanguardia en la ciudad.

En este blog queremos destacar el valor del estilo al que representa ya que nunca ha acabado de comprenderse en la ciudad debido a la dureza del lenguaje arquitectónico empleado, los paños de ladrillo claro ciegan los vanos de la estructura, que es una simple jaula de vigas y pilares de hormigón ortogonales que quedan a la vista en toda la altura. Esta aparente sencillez contrasta con la calidad de los pisos que encierra, de generosa superficie y pensados para la alta burguesía de Pamplona.

Bloques en el verde en la Vuelta del Castillo
La construcción tiene un aspecto imponente debido al gran volumen construido, sobre todo hacia la avenida de Sancho el Fuerte, suavizado por la relación entre las dos torres y por sus áticos y terrazas. La vista desde el parque es más amable por la presencia de árboles, imagen que recuerda el ideal urbanístico de “bloques en el verde” del movimiento moderno.

Dejando a un lado las cuestiones de estilo constructivo, tenemos que destacar lo más importante de este edificio, su ubicación, con relación directa e inmediata con la naturaleza y el parque de la Vuelta del Castillo.

El edificio ha sido restaurado en 2004 y como otras grandes obras de la arquitectura, continúa en muy buena forma. Desde DN INMO queremos destacar este edificio, como uno de los pioneros y de los más emblemáticos del barrio de Iturrama.

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