Edificio Caja Ahorros Municipal de Pamplona

Cuando se construyó a finales de los setenta no había nada de cuanto ahora le rodea.

DN INMO

Actualizado el 01/03/2021 a las 14:02

El edificio de la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona se ha adaptado bien a la aparición de las nuevas edificaciones: Palacio de Congresos Baluarte, su plaza, el edificio del Corte Inglés y la nueva estación de autobuses, habiendo quedado en el centro geométrico de este nuevo centro urbano.

Historia del Primer Ensanche
Un paseo por la historia de Pamplona nos ayudará a entender la estructura del primer ensanche pamplonés, esta bonita zona del centro de nuestra ciudad. Tras la construcción de la ciudadela en los s. XVI y XVII, entre el Casco Viejo y las Murallas quedó un espacio libre que originó el primer parque de Pamplona, la Taconera, cuyo estado actual es de los años 40 con parterres al estilo francés, según el proyecto de Victor Eusa.

El primer ensanche se construyó a costa de derribar los baluartes interiores de la Ciudadela sin romper el cerco de las murallas, y se dividió en dos zonas: una de uso militar y otra civil. La parte militar del Primer Ensanche está hoy ocupada por el Gobierno Militar y varios bloques de viviendas de gran altura, además de torres como el Edificio Singular al que ya dedicamos un post y el edificio al que hoy dedicamos este espacio, la Caja de Ahorros Municipal.

La Ciudadela, tras perder su función militar en 1964, se ha convertido en un parque muy frecuentado con antiguos fosos y glacis que forman el parque de la Vuelta del Castillo, de estilo inglés.

Un edificio-hito en el Ensanche de Pamplona
Muy cerca de ambos parques, en los años 1975 y 1979, se construye en el Ensanche de Pamplona un nuevo edificio-hito en un solar importante de la ciudad, la sede central de la Caja Municipal. Esta situado en el borde de la trama del Segundo Ensanche, frente a la Ciudadela y en el encuentro de tres grandes avenidas para las que constituye una importante referencia visual.

Desde el exterior, especialmente desde la fachada Norte, se distinguen sus tres partes principales.

En primer lugar está el cuerpo bajo, resuelto con muro cortina, compuesto por un volumen cerrado de vidrio, de tres alturas, que relaciona el edificio con la vieja estación de autobuses situada frente a él y con los edificios del segundo ensanche de la calle Tudela. El encuentro de ese cuerpo acristalado con el suelo está bien resuelto en la parte que se abre a la ciudad.

Sobre ese volumen acristalado se disponen cinco plantas de oficinas, con las que el edificio adquiere la altura que su situación reclamaba. Esas plantas son muy eficientes, y se resuelven mediante un conjunto de 16 pilares separados 8,10 m entre sí, que dejan libre toda la superficie del espacio cuadrado para su uso en el modo que se desee.

Las oficinas se abren al paisaje urbano por tres de sus lados y, en el cuarto, más cerrado, se dispusieron los servicios y las comunicaciones verticales. Ese cuerpo de servicio se repite en todas las plantas, definiendo una torre de hormigón que recorre toda la altura del edificio y sirve como elemento de unión entre el volumen bajo acristalado y el cuerpo de las oficinas, así como para responder a la presencia de la Ciudadela, frente a la que el edificio presenta un lenguaje más pétreo, continuo, y compacto.

Un proyecto tecnológicamente avanzado
A finales de los años 70 ya no eran tan populares los edificios muy altos como símbolo de progreso, así que la composición de este edificio tiende a la horizontalidad. Podemos decir que es una torre más amable gracias a la presencia de plantas, jardineras y el uso del verde en los materiales.

Esta obra goza de gran calidad de construcción, el hormigón armado visto se utiliza como estructura y como cierre, pigmentado en masa en color verde, y con la veta de la madera muy marcada. En su momento fue un edificio tecnológicamente avanzado gracias a su cuidada ejecución y diseño de sus autores, los arquitectos Fernando San Martin, Xabier Sánchez de Muniain y Roberto Urtasun.

Dada su importancia, es uno de los edificios que forman parte del Docomomo ibérico y hoy alberga la sede colegial del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro, COAVN.

 

 

 

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