Fiestas
Lekunberri lanza un cohete a la luna
Ilargi, Lanbroa y Galburu, tres establecimientos cerrados este año, ponen en órbita festiva a la localidad con una reivindicación por el comercio local
Actualizado el 08/10/2026 a las 21:09
Hubo cautela entre la concurrencia de distinta edad a los pies del ayuntamiento para protegerse de la fina lluvia que trató de empañar sin éxito el arranque festivo en honor a El Pilar en Lekunberri. Cubierto el cielo, la luna quedó velada. En el balcón del edificio municipal, Lourdes Echarri Begiristain, del bar Ilargi (luna en euskera) cerrado el sábado después de “42 años y un mes” de andadura, deseó que el primer brindis fuese “por un pueblo vivo, activo y un poco rebelde”. Lo dijo como anticipo a los goras y vivas Lekunberri, pronunciadas por Amaia Alustiza Zufiaurre, de la librería Lanbroa; y Mari José Martiarena Goikoetxea, de la panadería Galburu.
Las protagonistas del acto inaugural comparten la condición de representar a tres establecimientos que han dejado huella en el término hasta que este año dejaron con su cierre un vacío en el sentimiento popular. “Estamos contentos y a la vez tristes”, apreció María José Martiarena, quien junto a su marido, Baltasar De Castro De Castro, sus hijos, José Ramón e Igor y su ayudante en el mostrador y en la faceta elaboradora, Joana Perurena; han aportado la masa y levadura en sentido metafórico de la panadería Galburu durante 39 años. “Por falta de relevo” no habrá continuidad ni en su negocio como tampoco en los de sus acompañantes en el rito inicial de las fiestas. Su esperanza y certeza, según confió en el pregón compartido, es que “vendrán nuevas ideas, nuevos negocios que darán vida a nuestro pueblo”. “Ha sido un bonito trabajo” el que desempeñó detrás del mostrador Amaia Alustiza Zufiaurre en la librería Lanbroa, que en realidad fue “un poco de todo. Fue papelería, juguetería y despacho de lotería” durante 36 años y medio. Al menos, pudo traspasar el terminal de lotería a un local de la plaza.
POR EL COMERCIO LOCAL
Trabajar en Lanbroa ha sido para la que ha sido su titular “un bonito trabajo. Cada día, mañana y tarde, con sus gozos y sinsabores” han trenzado su jornada en el encuentro con sus clientes cuajado de amistad. Es esa comunión, trufada de confidencias entre hostelero o comerciante y cliente, la que contribuye a entretejer la trama de la convivencia. Ya lo dijo ayer Lourdes Echarri, socia de Begoña Garro Echarri del bar Ilargi, “un pueblo que cuida de sus tiendas y comercios es un pueblo que se cuida a sí mismo”. La elección, por votación popular, de los tres locales hoy cerrados, supuso un reconocimiento a su trayectoria apegada a la historia de los últimos años de Lekunberri.
Las fiestas, que incluyeron en su jornada inaugural una comida para personas jubiladas, durarán hasta el lunes con un presupuesto de 88.711 euros. Volverá a lucir la luna en días despejados, aunque ya no pueda realizarse escala poco menos que obligada en el bar Ilargi en el camino hacia la discoteca Las Malloas, hoy desaparecida. Tampoco podrá tantearse la suerte en la lotería en la librería Lanbroa ni apreciar el aroma de pan recién hecho en Galburu, pero quedará para siempre su recuerdo en un pueblo que está “vivo por cuidar de sus tiendas y comercios”. Todo eso y más es motivo para una buena celebración festiva.

