Semana Santa
La danza elegante de Valcarlos
Las tradicionales danzas de bolantes colorearon las calles de Valcarlos. En un día soleado los trajes, las trompetas, las multitudes y el olor a talos llenaron la mañana para una exhibición que se extendió a lo largo de la tarde y la fiesta nocturna
Publicado el 05/04/2026 a las 18:51
El baile es como unos pájaros bailando: ligero y colorido”, dibuja Ainhoa Iribarne Echeverri, de 24 años, quien baila desde los 6 como bolante en Valcarlos. Por la mañana se escuchaba el murmullo de la multitud mientras se acercaba la hora del paso de los danzantes. Era un día claro, sin nubes en el cielo y con un calor tímido. El ambiente estaba perfumado con el olor de los talos recién hechos. Una hora antes de iniciar la danza la plaza donde se iba a realizar ya se poblaba por ojos expectantes. A las 12 del mediodía se aproximaron por la calle los bolantes: un desfile vestido de blanco, rojo y verde, bailando al son de saxofón, trompeta, clarinete, trombón, tuba, tambor y acordeones llegó a la Plaza de Santiago. El baile de la mañana duró dos horas. Por la tarde se realizó de manera similar, pero descendió hasta un frontón y ahí terminó a las siete. Después le siguió una cena y una fiesta que, según Ainhoa Mandagarán Ainciburu, bailarina de 22 años, dura “hasta las ocho de la mañana”. Su hermana, Anne, suma: “Hasta que el cuerpo aguante”.
La procesión la abren los zapurrak: hombres con hacha gorro alto y barba postiza. Les siguen dos caballos, cabalgados por bolantes. Detrás de ellos van dos maniquíes ataviadas con un vestido blanco y una pañoleta roja: las muñecas. Escoltándolas iban los gorris, cuatro hombres trajeados con pantalones blancos y chaquetas rojas, dos de ellos con banderas y los otros dos con espadas. Finalmente llega el grueso de la procesión: las y los bolantes, primero las mujeres y después los hombres; primero los pequeños y después los adultos. Entre los bolantes están los makilariak, hombres con bastones y chaqueta roja. Todo esto lo relata Jon Arrikaberri Menduza, de 41 años , quien añade: “Para nosotros el día de bolantes es el día más especial del año”. La preparación de la danza comienza un mes antes.
DESDE LOS 6 AÑOS
“Es un baile elegante, porque el personaje es uno elegante, va de blanco. Limpio” cuenta Ainhoa Iribarne Echeverri. Para la mayoría de los danzantes adultos esto ya es tradición, lo hacen desde niños, desde los 6 o 7 años. En su caso, su “aitatxi”, su abuelo, era bailarín y músico y se los transmitió desde pequeños. Ella cuenta: “Nos entrenamos haciendo las santresantas en una silla todos los nietos con el aitatxi en el medio y hasta que no hacíamos bien las santresantas no íbamos a comer”.
Ainhoa Mangarán empezó a bailar porque “ves a la gente bailando y te entran ganas”. Arrikaberri ríe al hacer notar: “Sé que baile con siete años, no me acuerdo cómo fue el día pero sé que baile. Pero las emociones se mantienen”, él continua: “Tienes que relajarte, saber los bailes, mantenerte atento y luego todo fluye”.

