Urdax
Siglos de historia en cestos de metal
La XVII edición del Día del Hierro en Urdax acogió una representación en la que los monjes del monasterio del pueblo compraron hierro a quienes lo portaban desde el País Vasco, homenajeando de esta forma la historia del lugar
Publicado el 10/08/2025 a las 05:00
En la frontera con Francia, junto al paso de Otxondo, las montañas hacen ver todo diminuto. Caballos, caseríos, pueblos. Pese a ello, en torno al monasterio de Urdax, los vecinos de la zona mantienen viva una gran historia. Ayer, tuvo lugar la XVII edición del Día del Hierro, jornada en la que se ensalza este mineral que durante la Edad Media fue un elemento vital para la economía de la villa.
Ubicado en el corazón del pueblo, el monasterio de Urdax se convierte en el recuerdo de una época. Desde su construcción en torno al siglo X, hasta su decadencia en el XIX, hizo que la economía del lugar se basara en el trabajo del metal. “En la zona norte era la mayor industria con el tema del metal. Su auge tuvo lugar entre los siglos XVI y XVIII y las ferrerías cubrían todas las necesidades. Hacían cierres, puertas, herraduras, herramientas para agricultura... ”, aseguró Iñaki Ariztia, alcalde de Urdax.
Sin embargo, este territorio era pobre en minerales. ¿Cómo lograr hacerse importante en el sector sin materia prima? “Se tuvo que recurrir a las minas de Vizcaya, a la zona de Muskiz y Pobeña”, indicó Ariztia. Desde allí, se transportaban los minerales en barco a San Juan de Luz. Después, se cargaban en carretas impulsadas por bueyes que partían a Ascain y que a continuación llegaban a Urdax.
Una vez en este lugar, los monjes del monasterio negociaban con los portadores del hierro y lo compraban. Es precisamente este último momento el que fue reproducido ayer a las 12:30. “Recreamos la negociación entre monjes, herreros y artesanos que traían el mineral, pero de forma más cómica con voluntarios locales que se ofrecen a montar el espectáculo”, señaló el alcalde.
Los bueyes llegaron con el carro cargado de hierro y se detuvieron frente a la iglesia. De allí, salió Javier Arralde representando al abad en un momento que resulta importante para los vecinos, ya que “supone seguir las raíces de donde ha venido la historia de este pueblo y esto es su identidad".
Junto a Arralde, también aparecieron cinco representantes de los monjes: Francisco Javier Pérez, Follope Cristian, Jean Philippe Sopizet, Juan Luis Sarratea y Iosu Iriarte, vecinos navarros y del sur de Francia.
Reflejo de que para quienes habitan ambos lados de la frontera, esta es tan solo una línea dibujada sobre un mapa, es la presencia de voluntarios franceses que mantienen relación con el lugar y sus vecinos.
Sopizet, amigo de Ariztia gracias a sus viajes en moto, acude cada año para hacer de monje. “Para mi venir es magnifico. Llevo 20 años yendo de vacaciones a Ascain y desde hace 10 vengo aquí por Iñaki”, señaló.
Además, junto a los monjes aparecieron dos ferrones. Entre ellos, Adrián Aramburu, habitante de Hernani y amigo de un vecino de Urdax . “Hacemos de ferrones de los frailes y tenemos que comprobar si el hierro que traen es bueno”, indicó. Eso es lo que hicieron después de que los portadores del hierro saludaran a monjes y ferrones.
Para realizar la comprobación siguieron unos pasos sencillos: coger el metal y golpearlo con un martillo. Después de repetir el proceso un par de veces, dieron el visto bueno al mineral.
Con el aprobado, el abad comenzó a negociar por el precio del hierro, que terminó fijado en doce monedas de oro. Una vez fue pagada la cantidad acordada, el acto terminó.
Más allá de este momento representativo, la jornada contó con diversos eventos. Un mercadillo artesanal con 24 puestos fue habilitado frente al monasterio. Rosquillas de Lourdes, quesos de la zona o joyería fueron algunos de los productos expuestos.
También se pusieron a disposición de los niños hinchables, barcos en el río y diversos juegos y tuvo lugar una exhibición de forja a cargo de los Hermanos Brum.

