Historia
80 años del frontón de Ezkurra
Donde hubo una plaza con castaños, como lugar de encuentro de vecinos para abordar asuntos de interés público, hoy se erige el frontón Ingiñuna. El repaso a su historia, ilustrado con imágenes antiguas, recordará este sábado su construcción


Actualizado el 14/06/2025 a las 00:01
Cuenta Fernando Etxeberria Mariezkurrena, escritor, filósofo, investigador y, por encima de todo, estudioso de los avatares de su pueblo, Ezkurra, que antes de que pudiese jugarse a pelota sobre el frontis de Ingiñuna, “había una plaza con árboles, concretamente castaños”. Allí, a su sombra que era poco menos una bendición en días soleados, “se reunían los vecinos del pueblos con los responsables del Ayuntamiento para tratar sobre asuntos de interés general”. La referencia a las asambleas vecinales alumbra el arranque de su reflexión que este sábado compartirá con sus vecinos en la conmemoración de los 80 años del frontón.
“No hay ningún dato en el archivo municipal sobre la construcción del frontón antiguo. Sólo sabemos que de frontis hacía la pared de la casa con dos ventanas en el medio y una pequeña pared a la izquierda. El suelo era de tierra y por ello cuando llovía, cosa frecuente, no se podía jugar a la pelota”, apunta.
Por las averiguaciones realizadas en el buceo de la historia local, Etxeberria asegura que “el año 1931 el ayuntamiento quiso renovarlo, pero cosa increíble, quería que el frontis estuviera ubicado al revés”. La operación implicaba el derribo de una casa antigua “que había en el entorno”. Las previsiones quedaron ahogadas porque no había fondos económicos suficientes. Con mayor decisión, por el respaldo que para toda acción pública asegura la disponibilidad de recursos, “el día 24 de junio de 1944, el ayuntamiento acordó construir el nuevo frontón”, ajustado a una serie de medidas: “el frontis con 10 metros de altura, la pared izquierda también con diez metros de altura y veintiséis de largo. La cancha, con treinta y dos metros de largo y diez de ancho”. Ahora bien, las ventanas de la casa que hacía las veces de frontis debían desaparecer del nuevo diseño. Ahora bien, el alcalde debía ponerse en contacto con los propietarios de la casa, que en realidad, era una casa palacio”. La propiedad recaía en una religiosa, como heredera familiar, quien a su vez remitió al primer edil a la visitadora de su orden. En una “deliciosa carta” -definida como tal por el estudioso de la historia local-, el firmante recuerda cómo, concluida la Guerra Civil, la juventud solicitó al ayuntamiento “la reconstrucción del frontón como medio para evitar con el deporte de la pelota otras diversiones de bailes, tabernas, etc., que tan poco dicen de un pueblo cristiano”.
INICIO DE LAS OBRAS EN 1945
Debió insistir el alcalde en sus gestiones porque su primer intento resultó baldío. Al final consiguió su propósito. Las obras comenzaron en mayo de 1945 y concluyeron en agosto.
El 18 de febrero de 1981, se acordó cubrir la instalación y se dotó, de esa manera, de condiciones para dar cabida a otro tipo de actividades, desde partidos de pelota hasta apuesta de hachas, o alardes de dantzas, como el obsequiado años atrás con motivo del Día de Malerreka. El frontón albergó igualmente el homenaje dispensado al legendario aizkolari Mindegia.
El programa de este sábado alberga una exhibición de aizkolaris, en el que participará Joxean Etxeberria, todo un portento en el corte de troncos por la victoria conseguida en sendas apuestas en un intervalo de dos meses. Habrá aperitivo, a cargo del ayuntamiento, y también música en el mismo lugar donde antaño crecían castaños, que daban cobijo a tertulias improvisadas y diálogos entre vecinos por el bien de un pueblo que no olvida sus raíces.
