Cabalgata
El séquito real se adentró a pie por las calles de Leitza
La Coral Jeiki cantó en el recibimiento dispensado a los Magos de Oriente, que hicieron escala en domicilios particulares en su retirada de la localidad para entregar regalos


Actualizado el 05/01/2025 a las 20:15
Melchor cobró vida con ayuda de MIkel Saralegi, adscrito a sus 46 años de edad a la sección de mantenimiento en la papelera de la localidad. Urko Goizueta, operario de una fábrica de zumos de 47 años, insufló de aliento a Gaspar, mientras que Antton Gómez, trabajador en una empresa de plástico de 39, guardó parecido con Baltasar.
La memoria colectiva olvidó el aguacero que obligó el año pasado a acortar el periplo de los Magos por Leitza. El tiempo de este domingo, más apacible y condescendiente con quienes aguardaron su llegada, dio lustre a la ceremonia de bienvenida brindada por una alta concurrencia. Cantó la coral Jeiki donde confluyen caminos. Las notas de Nabucco, de Giuseppe Verdi, se elevaron en la rotonda del centro urbano.
La atención se desplazó después a la plaza, epicentro de las relaciones sociales y reconvertida este domingo en escenario de recepción del cortejo.
Cuando se apagaron las confesiones de los más pequeños en su deseo de ver cumplidos hoy sus sueños, los monarcas emprendieron el camino de regreso, no sin antes detenerse en domicilios donde depositaron regalos y derrocharon ilusión.
