Suceso

Pedro apareció entre la niebla de Belate

Dos guardias civiles del cuartel de Urdax, Andrés Ibáñez y Alejandro Manzano, relatan el momento del hallazgo, desorientado, frío y mojado, de un senderista pamplonés de 71 años que se extravió este sábado

Belate. /
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Puerto de Belate
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Carmen Remírez

Publicado el 15/12/2024 a las 18:22

Pedro dejó las etapas largas sobre la bici después de sufrir un susto. Se pasó al monte y a los paseos con pasión, caminando casi a diario 15 o 20 kilómetros. Casi siempre en compañía. Pero este sábado no pudo sumar a ningún amigo a su salida y se fue solo en su coche, que aparcó cerca de la Venta de Ulzama, en la antigua carretera del puerto de Belate. Se despidió de su mujer, en el barrio pamplonés de San Jorge, a eso de las 8 de la mañana y tenía pensado regresar para comer. Pero no lo hizo, lo que inquietó a sus familiares, que terminaron alertando al 112 de su situación. 

Andrés Ibáñez, de 37 años, y Alejandro Manzano, de 35, dos agentes de Guardia Civil destinados en el cuartel de Urdax fueron advertidos de la desaparición a eso de las 15.30 horas de este sábado. Se encontraban en Pamplona y fueron movilizados junto a otros efectivos de Policía Foral, bomberos, guarderío y Guardia Civil para coordinarse en un dispositivo de búsqueda. A ellos les tocó el área más próxima al lugar donde Pedro había aparcado su vehículo, por si regresara a él, aparcado junto a la NA-1210. “Llevábamos 15-20 minutos en el lugar y a una distancia que no llegaría al kilómetro, en una cuneta ya muy cercana al asfalto de la carretera, nos lo encontramos. Deambulaba, estaba desorientado, muy mojado y con algunas heridas en las manos. Se alegró mucho de vernos”. Según les contó luego, cuando lo calentaron dentro de un vehículo y pudo ponerse la ropa seca que llevaba en la mochila, se había perdido debido a la intensa niebla que se echó en el monte y llegó a caerse, perdiendo el teléfono móvil. 

Sí conservaba, y logró encender para seguir la ruta, un GPS. “No era un inconsciente, es un hombre con buen estado físico, deportista de toda la vida, que llevaba GPS y ropa seca en la mochila, pero que se pudo ver en una situación complicada. La lluvia, que era aguanieve prácticamente cuando lo encontramos, la niebla, lo cansado que estaba y una caída que sufrió en una grieta le hicieron pasar un rato complicado”. Una vez hallado y calentado, los dos agentes le ofrecieron algo de comer y de beber, avisaron a sus familiares del final feliz de la búsqueda y lo llevaron de vuelta a casa. Literalmente, porque uno de los guardias condujo su vehículo particular de regreso. En el trayecto fue recuperando el buen humor, rememoran los agentes. “Reconocía que salir ese día y solo había sido un error, se fustigaba por lo ocurrido, pero acabó bromeando con la mujer en que habría que pedir un móvil nuevo para Reyes”.

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