Salud
“Mi hija nació prematura y pasó un mes sin que le viese un pediatra”
La pequeña Enara Leitza, que vino al mundo con 1 kilo y 495 gramos, pasó la primera consulta de un pediatra en Pamplona al mes de ser dada de alta para luego ingresar por bronquiolitis


Actualizado el 22/03/2024 a las 16:39
"Hasta el 20 de febrero”, al mes de ser dada de alta en el hospital tras abandonar la Unidad de Neonatal, la pequeña Enara Leitza Osa fue auscultada en una cita ya concertada en Pamplona por el propio área especializado. Desde que el 19 de enero saliese del hospital, “no fue vista por ningún pediatra”, a decir de su madre, Leire Osa Loidi. Sólo fue reconocida por una enfermera, apunta. Las revisiones de las primeras semanas, fijadas por protocolo, fueron obviadas por la ausencia de un especialista infantil en la Zona Básica de Salud de Leitza, como deja entrever.
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La necesidad de seguimiento es si cabe más acuciante en el caso de una niña que vino al mundo el 17 de noviembre, a las 29 semanas de gestación, y con “1 kilo y 495 gramos de peso”.
Como apunta su madre, diagnosticada con una displasia broncopulmonar, que afecta a los pulmones de recién nacidos más inmaduros, la pequeña ha pasado además este mes diez días ingresada. “El día 4 fuimos al centro de salud para que la viese un médico, como así fue, por acumulación de mocos. Nos dijo que volviésemos al día siguiente para estar con la enfermera, pero decidimos desplazarnos a Urgencias de Pediatría, a Pamplona. Tenía los pulmones limpios, según nos dijo un pediatra sensible con la situación. Pero ya avisó que podía ser candidata a ingresar, como así sucedió cuando, a sugerencia suya, volvimos de nuevo a Urgencias. Tenía bronquiolitis y quedó ingresada hasta el día 15”, relata Leire Osa.
SIN REVISIONES MÉDICAS
Maite Lazkano Olaberri asegura, a su vez, que a su hija, que pronto cumplirá 19 meses, “no ha pasado la revisión de los 18”, consecuencia -observa- del vacío existente en la consulta de Pediatría. A su parecer, el protocolo que pauta las revisiones según la edad “no se está cumpliendo en menores de 14 años”.
Luego está la preocupación que se ha instalado en las familias con hijos en etapa de crianza cada vez que advierten algún síntoma fuera de lo común. “Mi hija ha estado dos semanas con tos. Me daba hasta cierto reparo llamar al 112, pero lo hice y al final pudo ser auscultada. Lo que era una tos acabó siendo una bronquiolitis”, observa.
Sobre la propuesta de la consulta habilitada en el Centro de Salud de San Martín, a 50 kilómetros de distancia de Leitza, dice que los inconvenientes no son sólo de desplazamiento sino de desajustes en la organización familiar. “Hay personas que trabajamos y tenemos otros hijos. Si hay pediatra en Leitza y necesitamos ir con uno de ellos, igual puedes echar mano de alguna persona cercana para que cuide del otro, pero si hemos de ir a Pamplona, eso se complica”, aclara. Al esfuerzo que implica viajar hasta la capital navarra se une las dificultades añadidas, como, por ejemplo, “buscar aparcamiento cuando llegas al hospital”.
“Y, ¿quién va a hacer el seguimiento?”
Amaia Agirre Domentxe acudió “hace mes y medio” al Centro de Salud de San Martín, en Pamplona. Debió hacer un equilibrio en su jornada laboral -indica- para acompañar a su hijo de “dos años y medio” a que fuese auscultado “por unos granos en la boca que le impedían comer”.
La urgencia del momento aconsejó recurrir a “la abuela” para que le ayudase en el trayecto hasta Pamplona en el que viajaba también el menor de la familia, de “nueve meses”.
“En San Martín le vieron al mayor, pero el pediatra ya me dijo: ‘Hay que hacerle un seguimiento’”. La orientación médica fue acertada, pero generó en su interlocutora una incógnita.“Y, ¿quién le va a hacer el seguimiento?”, respondió al facultativo para hacerle comprender que el centro de salud de referencia, en este caso, en Leitza, carecía desde hace dos meses de pediatra. “No hay nadie que le pueda hacer el seguimiento”, zanjó el diálogo.
