Carnaval
La condena de Miel Otxin
El forajido de leyenda de Lantz cuenta las horas para purgar en la hoguera de la noche de este martes por sus fechorías. Entre una fina lluvia, la recreación de su periplo rescata su condición de icono del Carnaval

Publicado el 12/02/2024 a las 20:00
Quedan ocultas a la curiosidad del Carnaval de Lantz, que extiende su poder hipnótico más allá de Navarra, las horas robadas al descanso para emerger cada año a la sombra del símbolo de la fechoría, Miel Otxin, y su reverso de bondad, Ziripot. Sus secretos están conservados en familias, como la que habita Matxikonea, donde Vitoria Eugui Larramendi, hoy con 96 años de edad recién cumplidos, diseñó el gorro en forma cónica del bandido de leyenda cuando sorteó la censura de la posguerra con un salvoconducto especial. Su sobrino, Juanma Eugui Ciga, tomó el relevo hace cinco años.
La magia del Carnaval, que en Lantz como en otros pueblos vive sostenida en el compromiso de sus gentes por perpetuar una tradición que es motivo de orgullo y alimento de sentimientos, descubrió ayer a Jesús María Esain, alias Iratxo, en el grupo de ayudantes de su hijo, Ander, en su metamorfosis de Ziripot. La liturgia de la colocación de sacos hasta embutir su cuerpo en una forma oronda de 100 kilos de peso centró la atención de pequeños y mayores en el desván. Su primo Javier Olagüe Larralde, auxiliar igualmente de vestuario entre bambalinas, alternó en la víspera con Iker Marticorena Baraibar en dar vida a la misma figura en la versión infantil. El misterio del disfraz ocultó ayer de nuevo a Iñaki Ariztegi Calzado en la encarnación del Zaldiko. “Es único”, enfatizó. El domingo, su hijo de 21 meses, Carlos, recibió el bautizo del Carnaval como mimetizado de txatxu. Al cuarto de hora de las dos de la tarde de este lunes, su persona cedió al personaje entre la algarabía que se formó con una salida en tromba de los txatxus. Un rayo de luz iluminó la posada entre una fina lluvia que empapó a la concurrencia, reunida en menos número de la esperada. Sonó el txistu, con una novedad: el debú de Pello Mariñelarena Urizar, de 13 años, en el séquito. La noche de este martes, Miel Otxin, que este lunes hizo amago de huida a medio camino de su periplo desafiante, será historia. Juzgado por sus fechorías, será condenado a ser consumido en la hoguera. Su leyenda es perpetua. Promete regresar.


