La sopa amaina la lluvia en Elizondo
Jone Olazar, Padre Menni y Asociación Adano fueron los encargados del lanzamiento de tres de los doce cohetes de fiestas de Elizondo, que darán fin el el viernes


Actualizado el 25/07/2023 a las 16:10
Carne de oveja, huesos de ternera, verdura y pan fueron los cuatro ingredientes que necesitaron los elizondarras para templar su paladar bajo un cielo que amaneció encapotado. La ‘Baztan Zopak’ amenizó un ambiente que gigantes y cabezudos dejaron en vilo al posponer su actuación a causa de la lluvia: “Si se mojan, se van a estropear”, se oía entre voces.
“Estamos aquí desde las cinco de la mañana. Llevamos varios años haciéndolo y la gente está muy contenta”, explicó Benito Elizagoien quien, año tras año, se encarga de la preparación de la sopa junto a Iván Larretxea. “No he probado nada igual. Es como las torrijas, pero más rico”, afirmó Iratxe Suescun mientras se protegía, junto a su grupo de amigas, de la lluvia bajo la carpa de la plaza de los Fueros.
Aunque el día amaneció gris y la lluvia no cesaba, la alegría de los vecinos no se dejó amedrantar. El municipio se adaptó al clima y, contra todo pronóstico, la comparsa reapareció a las 12.45 para poner en pie a aquellos que daban todo por perdido: “Mira, menos mal, eh”, le dijo Bárbara Díaz a su hermana Olga.
“Es que cancelarlo es una faena. Es una de las mejores cosas que tienen las fiestas”, enunciaban al unísono, en unas fiestas en las que los gigantes cobraban especial relevancia: “ La novedad de este año son los gigantes en miniatura. Los ha hecho Platero por el 75 aniversario y ya se han vendido más de cien parejas”, explicó Aitor Bazterrika, alcalde de la localidad. Pero no fue lo único. Desde el año pasado, Elizondo ha recuperado el lanzamiento de boina y el concurso de natación que “hacía años no se incorporaba”.
La txaranga Tukutuku también jugó un papel importante en la tarea de mitigar el aguacero. Bombos, tubas y clarinetes consiguieron reavivar el ambiente. “Es como ir a lo seguro, aunque sea debajo de un porche, ellos siempre están”, sentenció Irati Leoz, vecina del pueblo.
EL COHETE MÁS JOVEN
Dicen en Elizondo que de la docena de cohetes que se lanzan en el chupinazo, los tres primeros son los más importantes.
Jone Olazar Irigoien, de diez años, fue la encargada de disparar el primero tras ganar el co curso de dibujos de fiestas. Gigantes, músicos, cabezudos, Ayuntamiento y bares fueron los componentes clave que le otorgaron la victoria. “No estoy nada nerviosa, estoy muy contenta”, afirmaba Jone. Junto a su grupo de amigas, subió al balcón de la Oficina de Turismo y a las 12.00 en punto estalló el cohete. Alguna incluso, tuvo la oportunidad de lanzar uno de los once restantes.
El segundo y tercer cohete tenían nombres propios. Padre Menni y Adano: “Hemos querido tener un guiño con ellos por el trabajazo que hacen”, explicaba Bazterrika.

