Ziordia mira al cielo

Jesús Mendoza prende el cohete como hijo de Milagros Mujika, que auxilió a enfermos y falleció hace justo un año

Raúl y Jesús Mendoza en el instante de prender el cohete
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Raúl y Jesús Mendoza en el instante de prender el cohete
Raúl y Jesús Mendoza en el instante de prender el cohete

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Natxo Gutiérrez

Actualizado el 08/09/2022 a las 13:30

Milagros Mujika Martínez fue mujer de principios humanos, dada a atender a necesitados como a acompañar a moribundos en el último aliento o a poner inyecciones. Cuando la extensión de la red sanitaria era una utopía y el médico estaba en Olazagutía o Alsasua, era la encargada de inocunar inyecciones de sanación. Falleció a los 91 años de edad, ahora justo un año, en plenas fiestas de su pueblo, Ziordia, al que hizo tanto bien. Ayer tarde, su hijo mayor, Jesús Mendoza Mujika, de 55 años, se ocupó de encender la mecha de una nueva edición festiva, en presencia de su hermano, Raúl, dos años menor. “Ayudaba a los que podía”. En el recuerdo de ambos permanece indemne el perfil altruista de su madre.

Cohete de las fiestas de Ziordia
Cohete de las fiestas de Ziordia/ Jesús Caso

Al cabo de dos años, trenzados por la cautela de la pandemia, la vida fue celebrada como se merece. Hubo entrega de pañuelos a seis nacidos en 2021: los hermanos Kenza Michelle y Malik Alejandro De la Vega; Hegoa Urdiain Jiménez, Ilart Flores Mendia, Irai Maiza Mendinueta y Allende Díaz de Garaio Valgañón.

Otro motivo de alegría fue el agasajo brindado a la longevidad con la entrega de ramos a Baltasar Ochoa Galarza y María Luisa Landa Querejazu, ambos de 95 años de edad. Ceci Arregi y Sabino Urdiain, como matrimonio con más experiencia, habían sido igualmente citado en los aledaños de la Casa Consistorial.

Repicaron las campanas con el impulso imprimido por Ángel Herrero Serrano, experto campanero de Olazagutía, Juanjo Calvo y Max Espino, quien a sus 12 años de edad ofreció maneras en el oficio.

Recuperación del zortziko

Cuando se apagó el eco de la secuencia de cohetes y concluyeron las distinciones de pequeños y mayores, la explanada de acceso al Ayuntamiento quedó convertida en un escenario de baile con una interpretación a cargo de un grupo menudo.

Fue un detalle entrañable, que concitó las miradas de la alta concurrencia reunida alrededor. La tarde soleada adornó la primera de las cinco jornadas de fiesta. Un presupuesto de 29.000 euros proporcionará la cobertura económica de su desarrollo.

Una de las novedades del programa está representada por la recuperación del zortziko de Ziordia, después de un intento hace 40 años que se quedó en ello al carecer de continuidad. En esta ocasión, la unión de fuerzas de la banda Haize Berriak, de Sakana; Carlos Sánchez y el coordinador de dantzaris en Alsasua, Iñaki Aguirre, propiciará la reedición del baile en círculo. Todo en un ambiente anhelado, que comenzó a crearse con la inyección puesta desde el cielo por Milagros Mujika. Su imagen regresó allá donde prestó ayuda sin hacer distinción ni mirar más allá de la condición que es común a todos: la naturaleza humana. Con el primer cohete, Ziordia miró a las alturas.

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