Alsasua
Muebles entre recuerdos de autor
La jubilación alcanza este viernes a Peio Vergara García como heredero de un negocio de muebles, que fue carpintería y ebanistería, y que acumula 83 años de trayectoria en la calle Zelai, de Alsasua. El cierre abre una etapa de memorias


Publicado el 17/05/2022 a las 06:00
La calle Zelai, en cuyo número 80 se alza el edificio que es la vez residencia y lugar de trabajo para Peio Vergara García en el corazón de Alsasua, encauzó en otros tiempos el tráfico de la N-1. “Con todos los coches extranjeros que pasaban”, menores y no tan menores hallaban una fuente de distracción en los veranos calurosos de búsqueda de sombra y diversión a la mínima oportunidad que se brindase para capear el sofoco y la rutina pegajosa. Los recuerdos se agolpan en la mente de Peio Vergara, “nacido el 20 de marzo de 1956 en el número 56 de la calle Zelai”, ahora que se asoma al merecido descanso de la jubilación. El viernes, “a los 66 años y dos meses” de edad, echará la persiana al negocio familiar. Fue herencia de su padre, Nicolás Vergara, que dejó su impronta en la propia vía pública, “durante 33 años”, como especialista en carpintería y ebanistería y luego como iniciador del negocio de venta de muebles, al que su hijo dio continuidad hasta alcanzar el medio siglo de recorrido. .
Casado y con dos hijas, Peio, rostro conocido en Alsasua por su vínculo estrecho al deporte, con especial dedicación al atletismo, recuerda con nitidez las "acacias, nogales, robles, sauces llorones…” que fueron parte de su paisaje urbano cercano. Sus ojos claros, que de niño despuntaban en una cara tocada con pelo rubio, retienen las imágenes del “pequeño aska”, próximo a su vivienda, de la que bebía el ganado, y de la trilladora que separaba el trigo de la paja “en la era al final de la calle, en Ollerosoro”.
NOMBRES RETENIDOS
A punto de dar el salto a una nueva etapa, no olvida, sobre todo, a vecinos de su Alsasua querida. En esa particular calle de la memoria, que está trufada de nombres y sentimientos, conviven “José Bergara, nacido en 1925; Vicente Tobar, nacido en 1929; Conchi, la Ferretera; Araceli, La Lechera; Mari Gasi, La Modista; Aurita, Tere Larrea, Conchi, la Francesa; Juan Cruz Bengoetxea; Conchi y José Luis Fernández, el Herrero”. Gestionar una tienda, como lo ha hecho él en este último medio siglo, concede un privilegio a su responsable que no está al alcance de cualquier persona. El comercio, sobre todo en un pueblo, conserva el aroma de las viejas costumbres de despachar, entre ofertas y demandas, saludos, confesiones y buenos deseos.
Por esa posibilidad de entablar conversaciones y anudar relaciones, el último titular de Muebles Vergara mantiene vivo el recuerdo y el afecto con “aquellas familias que vinieron de otros lugares, en especial de Extremadura”, atraídos por el empuje de una economía en desarrollo en Alsasua arrastrada por el motor del ferrocarril. Son las mismas a las que dice tener “un especial cariño” y a las que recuerda por su nombre: “Vitori Cid, Brígida Fernández, Josefa Morcillo, Luisa Notario, Victorio Juánez, etc”. Claro está, su familia está en el centro y con ella, el iniciador del que aprendió las nociones básicas y los valores humanos de la vida, su padre Nicolás.
En estos días de repaso de actividad y vida, tiene contabilizados en hojas a cuadros un total de 98 actividades que dieron y dan vida a la calle Zelai. Con su grafía rescata del pasado negocios, como la Carbonería Izaguirre, que regentaron “María, Juan y Martín” y oficios, como el desempeñado por el tratante y dedicado al transporte de ganado Juanito Lapuente. Peio es memoria de Alsasua.
