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Alsasua

Carnaval a flor de piel en Alsasua

Aunque de manera oficial esté suspendido, “el Carnaval no se cancela, porque se vive en el interior”. Mascarilla por máscara en la primera reclusión obligada del Momotxorro y su séquito desde su revitalización hace 40 años en Alsasua

Foto, detrás de un grupo de niños y junto al Momotxorro, de José Javier Agirrebengoa Bergara, Félix Martínez Mazkiaran, Belén Rubio Urízar y Adeli Lahidalga Ruiz.
Detrás de un grupo de niños y junto al Momotxorro, José Javier Agirrebengoa Bergara, Félix Martínez Mazkiaran, Belén Rubio Urízar y Adeli Lahidalga Ruiz.
Actualizada 14/02/2021 a las 06:00

Al Momotxorro le faltará este martes el alma que hace revivir su aspecto intimidatorio. La suspensión oficial de los Carnavales en Alsasua, decretada por el Ayuntamiento, restringirá su salida anárquica y en masa desde el colegio público Zelandi. No habrá estampida pero tampoco olvido de su huella como la que dejan el resto de personajes del Carnaval rural en el sentir de una ciudadanía, comprometida con dar perpetuidad a un legado cultural y entrañable recibido. Por el vínculo a la tierra, a la historia y con generaciones pasadas, la fiesta del disfraz tiene un poso de sentimiento duradero que no hay pandemia que pueda eliminar. “Somos muy alsasuarras”, enfatiza Belén Rubio Urízar, de la Comisión Pro-Carnaval, con un poso de orgullo benévolo que ayuda a entender la vivencia a flor de piel de cada fiesta de guardar, religiosa o profana. La celebración del disfraz, en sus vertientes infantil, rural y de Piñata -esta última pura injerencia en el período de Cuaresma-, excede de las restricciones fijadas con lógica y cautela para espantar aglomeraciones en un tiempo de recogimiento, más propio de la Cuaresma pero que por impoderables ajenos se ha extendido a un año entero. “El Carnaval no se cancela”, aunque prime la invitación a la prudencia con la suspensión de recorridos y actos públicos. “El Carnaval -dice Jesús Guzmán Unamuno- se vive en el interior”. “No habrá ningún acto público. No habrá ni recorrido de mayores ni de txikis”, lo que no quita -como se explica en la comisión a la que pertenece- que se viva el Carnaval de forma particular con disfraces o con adornos en balcones y ventanas que hagan un guiño a las fechas dedicadas a ensalzar al cambio de apariencia. Son 40 años los que tiene el Momotxorro -simbiosis humana y vacuna- desde la revitalización anual de la fuerza que intimida a propios y extraños.

EL CUENTO DE SANTA LUCÍA

Prueba de la conservación de la esencia del Carnaval, más allá de los límites establecidos, es la exposición del Centro Cultural Iortia con motivos, elementos y personajes que confluyen en su explicación y conservación. La muestra se organiza, en colaboración con las Apymas de los centros escolares, sobre el guión de un cuento previamente trabajado en las aulas que curiosamente habla de despoblados e historias remotas de Alsasua. “Este año -cuenta José Javier Agirrebengoa Bergara- el cuento es de Santa Lucía, un poblado que hubo junto a San Pedro”. El relato, nacido del ingenio, presenta un núcleo que vivía de la labranza . “Un día se escucharon unos rugidos procedentes de una cueva. Había un oso”. La secuencia transforma a miembros de la Comisión Pro-Carnaval en personajes ficticios de la trama. Es el cuento, y con él la exposición, un medio más en la transmisión del Carnaval a las generaciones más jóvenes. El mismo fin se persigue en el recorrido que, con ajuste a los mismos criterios y elementos de su versión adulta, reúne a media tarde del Martes de Carnaval a una retahíla de pequeños disfrazados. No habrá espacio ni tiempo posible en el ejercicio de preparación de la cantera, que no es sino para sus promotores reflejo del futuro asegurado.

El trabajo oculto a la opinión pública de la comisión, que de normal comienza con los preparativos en otoño, implica a sus miembros en la difusión de la fiesta con jóvenes de la asociación de personas con discapacidad de Sakana Mila Kolore. Como no hubo merienda con menores en la apertura de la exposición tampoco se ofrecerán torrijas este martes ni habrá comida en el frontón. Lo que no impide para que el Carnaval de Alsasua se viva con sentimiento. A flor de piel.


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