El secreto de los Reyes Magos en Alsasua
Los emisarios de sus Majestades de Oriente confían en el Día del Paje su deseo de contar con más apoyos en Alsasua que mitigue el esfuerzo redoblado de los voluntarios que guían sus pasos, cuyo número ha menguado en los últimos años


Actualizado el 04/01/2018 a las 06:00
Poco antes de la siete de la tarde, Emeterio Galán acudía presuroso a depositar sus ilusiones en el zurrón de la discreción de los emisarios de sus Majestades de Oriente. “He hecho la carta con el nieto”, confesaba en la esperanza de ver satisfechos los deseos que, en los días previos a la llegada de los Reyes Magos, anidan en el corazón de grandes y pequeños. Emeterio Galán proporcionó “durante 9 años” aliento a uno de los heraldos encargados de mantener en secreto los regalos más deseados hasta la noche mágica del año.
Su ritmo presuroso fue ligeramente inferior al que una alta concurrencia menuda emprendió en el frontón Burunda cuando el ímpetu derribó el muro de los nervios contenidos. “¡Tranquilidad! Que no se van a escapar”, proclamó Manolo Ramos, de la Asociación de la Cabagalta de Reyes de Alsasua.
Frente al trono de Melchor, Nayeli Casilla Crespo, estudiante del colegio público Iturrama de 9 años, con su abuela Meri, de Alsasua, aguardaba a entregar su carta en el Día del Paje. “¿Qué has pedido?”, recibió por interpelacion. “Una Nancy y tres décimos de lotería premiados”. En este último presente coincidía con Mireia Ferrero Marín, estudiante de 8 años del colegio público Zelandi. Su hermana, Olaia, aclaraba el sentido de los décimos de lotería: “Es que quiere ir a Disneyland París”. Mientras los pequeños aguardaban su turno, el alcalde, Javier Ollo, compartía el mensaje de su carta no escrita: “Espero un año tranquilo”.
Antes de la recepción pública en un abarrotado frontón Burunda, con más de 700 pequeños arremolinados, los voluntarios que acompañaron a los pajes confiaron un secreto: “Necesitamos más ayuda”. En su súplica hubo una evidencia concluyente. “Si antes en la asociación eramos 16 ahora estaremos la mitad”, se lamentaba Manolo Ramos, con más de 30 años en la entidad que da la bienvenida a los Magos. “Siempre hay cosas que hacer y cada vez hay menos manos. Es necesario preparar trajes, carrozas...”, expuso como ejemplo de la necesidad que tiende a convertirse en acuciante de no haber respuesta generosa que mitigue la falta de voluntarios.
Consecuencia de la pérdida del peso de los voluntarios, este año no pudo celebrarse el tradicional concurso de dibujos. Era hábito la entrega de los premios a los ganadores de las diferentes categorías en el marco del Día del Paje.
La Asociación de la Cabalgata de Reyes encuentra respaldo en su celebración, así como en la salida del séquito real por las calles de Alsasua, en las Apymas de Corazonistas, ikastola Iñigo Aritza y colegio público Zelandi. Los tres centros proporcionan el alma que da vida a los Monarcas y a sus pajes. Los más habituados a encontrar parecidos no tuvieron difucultad en reconocer a José Parrizas enfundado en la indumentaria del enviado de Melchor. La fisononía de Juanma Lanz, previamente maquillada, fue un calco de la presentada por el heraldo de Gaspar. Serge insufló de aliento al representante de Baltasar.
A la espera de la noche mágica de mañana, los pequeños endulzaron sus anhelos con bolsas de chuches. “600 bolsas de pajita de patata, además de 90 para celíacos y 400 piruletas” fueron un anticipo de la promesa esperada. La asociación tuvo palabras de agradecimiento al Ayuntamiento por el respaldo recibido. De manera especial subrayaron la presencia del alcalde en lo que se ha convertido en una novedad de los dos últimos años. Hubo un deseo velado por su parte para que la lluvia afee lo menos posible la llegada de los Magos. El tiempo dirá.
