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TUDELA

Lourdes, el barrio 'milagro' de Tudela

  • Un documental repasa la historia del barrio de Lourdes de Tudela

Pili Pérez, con la sede de los jubilados del barrio al fondo.
Pili Pérez, con la sede de los jubilados del barrio al fondo.
nuria g. landa
  • diego carasusán. Tudela
Actualizada 25/11/2014 a las 06:00
En apenas dos décadas, desde mediados de los años 50 a finales de los 70, sobre la tierra de cultivo del paraje de Huertas Mayores de Tudela ‘brotaron’ 1.800 viviendas destinadas a dar cobijo a las clases más humildes de la ciudad. Sobre aquella tierra de olivares, viñas y cereales surgieron casas y bloques de pisos para los obreros que llegaban a Tudela en busca de un puesto de trabajo en las fábricas que ya empezaban a instalarse en la ciudad.

En cierto modo, lo que ocurrió en esas dos décadas fue una especie de milagro. Quizás por ello bautizaron a este barrio con el nombre de Lourdes.

Ahora, un documental realizado por las fundaciones San Francisco Javier de Tudela y Euskokultur de Pamplona repasa la historia de esta zona de la ciudad, que se conoció en sus orígenes como ‘Barrio Seco’, al carecer sus viviendas de suministro de agua corriente; y que ahora agrupa a casi 10.000 personas, un tercio de la población de Tudela.

El artífice de este milagro fue el jesuita Jesús Lasa quien, tras ver la miseria en la que vivían algunos vecinos de Tudela, inició en 1944 la campaña ‘Una vivienda por año’ con el fin de dar un techo a esas familias necesitadas de la ciudad.

Pronto el lema de la campaña se quedó corto. En 1945 se levantó la primera casa; en 1949, cuatro más; en 1954 se construyeron 190; en 1959 se entregaron las llaves de 250 viviendas nuevas; y para 1977 el barrio ya contaba con 1.800 casas, una iglesia y un colegio.

Fueron los propios vecinos quienes construyeron las casas con sus propias manos, generando en el barrio un sentimiento especial de solidaridad y arraigo que todavía hoy sigue muy vigente.

Esta historia ha quedado plasmada en un DVD que se puede adquirir en comercios del barrio y en las sedes de las asociaciones de mujeres y jubilados, en el Centro Lasa y en el colegio Jesuitas.

PROFESORA EN EL COLEGIO

Gloria Berástegui fue una de las profesoras del ya desaparecido colegio de Lourdes, otra de las obras del Padre Lasa. Berástegui recuerda que el jesuita siempre repetía un deseo: “Quiero un colegio de primera para alumnos de tercera”. “¡Y es que éramos de tercera! Yo llegué a tener a 44 alumnos en clase de distintas edades..., éramos de tercera, sí, pero todos salían siendo de primera, y ahora son médicos, ingenieros, periodistas...”, dice.

Berástegui destaca la inquietud del Padre Lasa “y la ilusión que transmitía en todo lo que hacía”. “Después de hacer las casas se volcó en el colegio. Construyó en él un teatro, un gimnasio, un frontón..., ¡y hasta una piscina con tres trampolines!”, recuerda Berástegui, quien resalta la paradoja de que, pese a ser profesora del antiguo colegio, “el barrio me ha enseñado a mí mucho más, sobre todo con respecto a esos valores de solidaridad y esfuerzo que son esenciales en la vida”.

JESUITA EN EL BARRIO

El jesuita Juan José Moreno es el director gerente de la Fundación San Francisco Javier de Tudela, entidad heredera de la primera que el Padre Lasa creó para poder dar forma al barrio de Lourdes.

Recordando los inicios del barrio, Moreno destaca el “carácter coral” de aquel proyecto. “Se generó una comunidad humana con diferentes clases sociales, ya que Lasa contó con el apoyo de vecinos de Tudela económicamente acomodados que no dudaron en avalar con su patrimonio cuando hubo dificultades para llevar adelante el proyecto”, explica.

Por otro lado, Moreno resalta que, además de cubrir las necesidades de vivienda de los necesitados, el Padre Lasa logró “llenar de vida” el barrio con la apertura de la iglesia y la escuela. Ahora, las instalaciones del antiguo colegio acogen el Centro Lasa -servicio jesuita de atención a inmigrantes-; las sedes de Anfas y Anasaps; un centro cívico y de 0 a 3 años de carácter municipal; y a la plataforma antidesahucios. “Y es que, como El Cid, el Padre Lasa sigue ganando batallas después de muerto”, dice.

SEDE PARA LOS JUBILADOS

Enclavada en la plaza Padre Lasa se encuentra la sede de la Asociación de Jubilados La Ribera. A ella pertenece Pili Pérez, una de las vecinas más activas del barrio de Lourdes.

Pérez llegó al barrio con 15 años procedente de la zona de la Virgen de la Cabeza. “Recuerdo que las calles estaban sin asfaltar. Cuando llovía era todo barro. La luz funcionaba a medias y teníamos que ir con candiles. Era un barrio pobre”, explica Pérez, quien dibuja una sonrisa cuando alguien le recuerda que al barrio se le conocía como el de las ‘casas baratas’.

“Cada vecino tenía que pagar 100 pesetas al mes..., ¡y nos las veíamos negras para poder hacerlo! Con lo que de baratas, nada de nada”, bromea.

Pérez ha residido en distintas zonas del barrio de Lourdes tudelano, “y en todas ellas he compartido cosas maravillosas”. “Cuando a alguien le pasaba algo malo, todos nos uníamos para ayudarle. Éramos vecinos pero, en realidad, éramos como una familia”, recuerda Pérez, quien se muestra “tremendamente orgullosa de ser del barrio de Lourdes”.
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