Comercios
Tejidos Castillo, adiós a 150 años de historia
El comercio más antiguo de Tudela cerró este jueves sus puertas de forma definitiva tras siglo y medio de historia. Por él han pasado cuatro generaciones de una misma familia desde que fue abierto, allá por 1875, por Saturnino Castillo


Publicado el 14/05/2026 a las 17:33
Este jueves, 14 de mayo, Tejidos Castillo de Tudela volvió a abrir sus puertas tal y como lo ha hecho durante los últimos 150 años. Pero no era un día más. Y es que este emblemático establecimiento de la capital ribera, el más antiguo de todos los comercios de la ciudad, dijo adiós para siempre tras siglo y medio de historia.
El encargado de bajar la persiana de la tienda de forma definitiva fue Martín González Castillo, el último eslabón de una cadena de cuatro generaciones de una misma familia que han regentado este negocio desde que fue fundado, allá por 1875, por Saturnino Castillo.
Al menos, del 19 de enero de ese año data la factura más antigua que se conserva del negocio, cuando el local de Tejidos Castillo todavía se encontraba en la calle Carnicerías. Pocos años después, en 1891, el negocio se trasladó a la que iba a ser su ubicación definitiva entre la calle Concarera y la plaza del Mercado.
El cambio de hábitos de compra de los clientes, con las ventas online como principal rival, unido a la consiguiente falta de relevo en la familia y fuera de ella, han terminado por abocar al cierre de Tejidos Castillo tras la jubilación de sus últimos regentes: los hermanos Enrique -jubilado en abril- y el citado Martín.
UN RELEVO GENERACIONAL
Fue el bisabuelo de ambos, Saturnino Castillo (natural de Sarvisé -Huesca-), quien, junto a uno de sus hermanos, abrió la primera tienda en Tudela.
Tras él continuó con la empresa su hijo Enrique y, después, el hijo de este, también llamado Enrique, quien murió muy joven.
Fue entonces cuando tomaron las riendas del negocio dos hermanos de él, José María y Sofía Castillo, esta última madre de los últimos propietarios del establecimiento: los hermanos Enrique y Martín.
A sus 96 años, Sofía reconoce haber vivido estos últimos días de historia del establecimiento “con mucha pena, ya que esta ha sido mi vida desde pequeña”. De hecho, la matriarca de la familia sigue residiendo en la segunda planta del edificio donde se encuentra el local.
Sofía recuerda cómo su padre no solo atendía a sus clientes en Tudela, sino que recorría con su mercancía las localidades de la Ribera y Cinco Villas. “Era una forma de facilitar el acceso al producto a aquellos que, por aquel entonces, no tenían modo alguno de desplazarse hasta la tienda”, explica Sofía.
“Ahora todo es muy diferente. Apenas hay modistas que necesiten de nuestros productos y, además, ese tal Amazon parece que llega a todos los lados”, bromea divertida la tudelana.
GRACIAS A LOS CLIENTES
El hijo de Sofía, Martín, fue este jueves el encargado de poner el broche final a la historia de Tejidos Castillo al llegarle la hora de la jubilación.
Fiel a su alma de comerciante, Martín asegura haber vivido estos últimos días “centrado en vender todo lo posible para aligerar la tienda de mercancía”. “Había que seguir atendiendo a los clientes como lo hemos hecho siempre, agradeciendo la confianza que, hasta el final, nos han demostrado”, indica el tudelano, quien asegura que, a partir de ahora, “toca disfrutar” de una vida que ha estado ligada al establecimiento “tanto en lo profesional como en lo personal”.
El local, ya sin actividad y propiedad de Sofía Castillo, seguirá así hasta que alguien reabra sus puertas y vuelva a llenar de vida un lugar que es historia del comercio de Tudela.



