Fiestas
Fustiñana, un pueblo y dos patronos
Vecinos de la localidad acudían a la procesión en honor a Justo y Pastor en el segundo día de sus fiestas patronales
Actualizado el 06/08/2025 a las 17:57
Los integrantes de la Banda de Música de Fustiñana ya afinaban sus instrumentos en la plaza de los Fueros este miércoles 6 de agosto a las 10.45 horas, mientras los del Mini-Ayuntamiento lucían sus bandas rojas frente a la Casa de la Villa esperando con ilusión el inicio de la procesión en honor a los santos Justo y Pastor. El acto contaba con la presencia de Rebeca Esnaola Bermejo, consejera de Cultura, y José Luis Arasti Pérez, consejero de Economía y Hacienda, entre otros representantes políticos.
Cinco minutos antes de las 11 comenzaba la marcha en dirección a la plaza Nuestra Señora de la Asunción. Poco a poco, los vecinos se iban sumando. Otros, en cambio, preferían disfrutarlo desde lo alto de sus balcones o almorzando en las terrazas de los bares.
Como es tradición, frente a la iglesia de la Asunción se producía el encuentro con los gigantes Íñigo de Arista y Blanca de Navarra, los gaiteros, el grupo de danzas Barde Ribera y, por supuesto, los patronos. En una plaza a rebosar, los auroros cantaban lo que su letra define como “su jota convertida en himno”, ante los aplausos del público.
Con un ambiente festivo ya asentado, daba inicio la procesión por las calles de la localidad. A la vuelta de la esquina, esperaba la Escuela de Jotas de Fustiñana para dedicarle a los santos la pieza musical Demostraron gran valor. En su paso por la plaza de los Fueros, los más pequeños observaban los bailes de los gigantes o la llegada de los santos subidos a lo alto de los maderos.
El recorrido continuaba por todo el pueblo hasta su regreso a la plaza de la iglesia. Mientras la Escuela de Jotas entonaba sus últimas melodías y, a continuación, la Banda de Música tocaba el himno de Navarra, los asistentes combatían las altas temperaturas refugiándose en la sombra o agitando sus abanicos rojos.
Al finalizar, los patronos volvían al interior de una abarrotada iglesia. El encargado de oficiar la misa era el fustiñanero José Luis Redrado Marchite, obispo emérito. Asimismo, la ceremonia ponía el broche final a una mañana marcada por la tradición, la música y el calor, con Redrado deseando a sus vecinos unas fiestas “con paz y serenidad”.
