Comercios

Joyería Villar Hijo, el legado de aquel pastor que arreglaba relojes

Su actual propietario, Javier Villar Casado, es la tercera generación familiar al frente de este establecimiento, ubicado en la céntrica calle Gaztambide-Carrera de Tudela, que inició su abuelo José hace más de 100 años

Javier Villar Casado, propietario de Relojería-Joyería Villar
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Javier Villar Casado, propietario de Relojería-Joyería Villar Hijo
Javier Villar Casado, propietario de Relojería-Joyería Villar

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Diego Carasusán

Publicado el 13/06/2025 a las 09:48

Durante aquellas horas muertas que José Villar pasaba pastoreando las reses bravas que tenía a su recaudo se entretenía arreglando los relojes que caían en sus manos. Eran principios del siglo XX. Por aquel entonces, un reloj era una pieza muy valiosa, todo un ingenio de la mecánica que se heredaba de padres a hijos durante generaciones. Por eso, tener la habilidad que José tenía para volver a dar vida a esos relojes moribundos era todo un valor.

Tal era su don para esta labor, que pronto se animó a monta un pequeño taller de reparación en la actual calle Doña María Ugarte. Posteriormente, el negocio creció hasta el punto de dar un paso más y trasladar el taller a un local de la también céntrica calle Gaztambide-Carrera. El mismo local donde hoy, más de 100 años después de su origen, el nieto de José, Javier Villar Casado, regenta la Joyería Villar Hijo.

Javier es la tercera generación familiar al frente del negocio tras su abuelo José y su padre Luis. De hecho fue Luis, junto a sus hermanas Irene y Gregoria, quien dio continuidad al legado de José haciéndolo crecer y adaptándolo a los nuevos tiempos.

Así, poco a poco, aquel modesto taller de relojería fue ofreciendo a sus clientes otro tipo de artículos, principalmente de joyería, además de otros productos de regalo.

Luis se casó con Carmen Casado, y ambos se quedaron con el negocio. Un negocio que fue heredado por su hijo Javier, su actual propietario, quien lo regenta junto a su mujer Mª José Sanz Clemos.

ADAPTADOS A LOS NUEVOS TIEMPOS

Según apunta Javier, “desde los tiempos en los que mi abuelo arreglaba la mecánica de los relojes a los de ahora todo ha cambiado muchísimo”. “A mí me tocó vivir la llegada de los relojes de cuarzo y la primera época de los electrónicos y digitales…, y aquello cambió el mercado”, explica el tudelano, quien apunta que “antes un reloj era para toda la vida, pero ahora es un artículo de moda que cambia cada poco tiempo”. “La gente tiene ahora dos, tres o más relojes; les cambian las correas; les cambian las pilas… todo es diferente”, afirma Javier.

A sus 65 años de edad, el tudelano ve cercano el momento de bajar la persiana de este centenario comercio. Y es que, como augura, después de él no habrá una cuarta generación. “Mis dos hijos se dedican a otras cosas y, salvo sorpresa, ninguno de ellos continuará con la tienda. Así pues -apunta Javier-, nosotros aguantaremos unos años más y, después, el negocio terminará”.

El problema del aparcamiento, un mal endémico de Tudela

Así como los artículos de su oferta han cambiado con el tiempo, Joyería Villar Hijo también ha visto cómo el perfil de su clientela ha variado. “A la tienda siguen viniendo clientes de toda la vida, pero también muchos que pasan por delante, ven en el escaparate algo que les gusta, entran y lo compran. Antes eran los clientes de siempre, pero ahora hay mucha diversidad”, explica su propietario, Javier Villar Casado.

En cuanto a esa diversidad, el tudelano apunta que sus clientes son eminentemente de Tudela, pero también de muchos de los pueblos de la Ribera y del resto de la comarca. Y es ahí donde Javier ve el gran problema del comercio tudelano: la falta de aparcamiento para dar servicio a los visitantes. “Los que vienen de fuera necesitan una hora para dar vueltas y vueltas por Tudela hasta encontrar un lugar donde dejar el coche. Cuando vienes dos veces y no tienes ninguna facilidad para aparcar…, a la tercera ya no vienes”, sentencia Javier.

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