Infraestructuras

Las incógnitas sobre la llegada del TAV a Tudela y la Ribera

Tras años y años de retraso, la alta velocidad parece estar más cerca, aunque en los últimos meses se han abierto otros escenarios con la propuesta del ministerio de que la estación de Tudela esté en la misma ubicación que la actual

Un tren en la actual estación de Tudela
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Un tren en la actual estación de Tudela
Un tren en la actual estación de Tudela

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Jesús Manrique

Actualizado el 26/02/2025 a las 23:43

La llegada de la alta velocidad a Navarra, y por tanto a Tudela y la Ribera, es la historia de nunca acabar. Ya a finales del siglo pasado se empezó a hablar de esta posibilidad y, desde entonces, han sido innumerables los anuncios y promesas, con gobiernos de uno y otro lado, que siempre han acabado incumplidas.

Ahora, una vez más, parece que se acerca el momento clave, pero todavía quedan muchas incertidumbres que siguen sin resolverse de forma definitiva.

ÚLTIMO GIRO DEL MINISTERIO

Porque en el caso de Tudela, cuando todo parecía que estaba claro tras la presentación por parte del Ministerio de Transportes del último estudio informativo, que planteaba en todo momento un trazado con dos posibles ubicaciones para la estación, ambas entre la autovía A-68 y la autopista AP-68, todo dio un giro inesperado.

¿La causa? Que el ministro Óscar Puente anunció, ante la sorpresa de todos, que apostaba por construir una nueva estación, pero no fuera de la ciudad, sino en la misma ubicación que la actual, en el centro de la ciudad, para unificar los trenes convencionales con los de alta velocidad. Todo a través de un baipás que se desviaría de la vía principal de alta velocidad, entre la autovía y la autopista, antes de llegar a Tudela para entrar en la ciudad, llegar a la citada estación y volver al ramal principal pasado el casco urbano.

Dentro del proyecto se anunció también la construcción de un parking subterráneo y hacer más permeable el muro que supone ahora la vía y que separa el casco urbano del Ebro y del barrio de la Azucarera habilitando algún paso.

Esta idea, pendiente ahora de un nuevo estudio del que todavía nada se sabe, se justificó en no perder viajeros en los trenes convencionales que tiene la estación de Tudela (230.000 en 2022, frente a los 310.000 de Pamplona, teniendo en cuenta la diferencia de población) que el ministerio considera que descendería en el caso de tener la estación de alta velocidad fuera del casco urbano y la otra en la ubicación actual.

Y, para ello, puso como ejemplo otras estaciones de alta velocidad que se han construido fuera del casco urbano, como Tarragona, a 11 kilómetros del centro, Requena, a 6, o Cuenca y Segovia, a 4. Teniendo en cuenta que la de Tudela estaría a 2,5 km del centro y que hay barrios con miles de habitantes, como el del Instituto, Lourdes o el Queiles a los que les quedaría más cerca que la actual.

VÍAS ACTUALES, ESTACIÓN COMARCAL Y PARADAS

Pero esta decisión tiene varias consecuencias. Por un lado, evitaría esa reivindicación histórica de Tudela de sacar las vías de la ciudad, algo que, por otra parte, el ministerio no ha contemplado, pero que permitiría conectar la ciudad con el Ebro, con el barrio de la Azucarera y liberar una gran cantidad de terreno que podría aliviar el tráfico por el centro y permitir nuevos desarrollos urbanísticos. Una postura que han defendido, con matices, todos los grupos políticos a lo largo de los años, algunos apostando por la opción de soterrar las vías y mantener la estación donde está, aunque su coste era mucho más elevado.

Mapas con las posibles ubicaciones de la estación del TAV en Tudela /
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Mapas con las posibles ubicaciones de la estación del TAV en Tudela /DN
Mapas con las posibles ubicaciones de la estación del TAV en Tudela /

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Y, por otro lado, estaría la cuestión de la accesibilidad, teniendo en cuenta que la estación de alta velocidad se ha planteado siempre como comarcal, para los más de 100.000 habitantes de la Ribera y también de ciudades limítrofes de otras comunidades. Con esta propuesta, todos los viajeros de otros municipios tendrían que entrar hasta el centro de la ciudad.

Y también queda la incógnita del número de trenes que pararían en Tudela si la estación se mantiene en el centro, teniendo en cuenta el tiempo que se perdería haciendo el baipás desde la línea principal para entrar en la ciudad y luego volver a incorporarse a la vía principal.

Con todas estas incógnitas, lo que también queda claro es que este proyecto se ha convertido también en un arma arrojadiza para los políticos con UPN y PSN como protagonistas una vez más.

El Gobierno de Navarra, liderado por los socialistas, avala sin fisuras la última propuesta del ministerio, a pesar de que en el pasado defendieron que había que sacar las vías actuales y que la estación estuviera fuera de la ciudad. Y UPN la rechaza de plano afirmando que condena el futuro de la ciudad al mantener las vías y que ubicar la estación de alta velocidad en el centro sería un caos para la ciudad.

AÑOS Y AÑOS DE PROMESAS INCUMPLIDAS

El de ahora es un capítulo más de una larga historia que comenzó a finales del siglo pasado, hace más de 25 años. En 2002 se dio a conocer el primer estudio del trazado del tren de alta velocidad a su paso por Tudela y la Ribera. Proponía dos opciones, una siguiendo el recorrido actual y otra en forma de variante por el exterior de la capital ribera. Finalmente, el ministerio se decantó por la primera sin descartar la variante, aunque costaba 37 millones más y pedía que esa diferencia la costearan otras administraciones públicas como pudiera ser el Gobierno de Navarra y el ayuntamiento. Entonces la lucha estaba en asegurar una parada en Tudela y también en intentar sacar las vías de la ciudad.

Este estudio se acabó aprobando en 2007 sin contemplar la variante pero, al no iniciarse las obras, se quedó en un cajón y acabó caducado e inservible.

El tiempo fue pasando y en 2020 llegó otro anuncio del ministerio, que aseguraba estación a Tudela sin plantear ubicación, y que dejaba claro que las vías tenían que ir por fuera de la ciudad, entre la autovía y la autopista porque, a diferencia del realizado en 2003, veía inviable que fuera por el recorrido actual. La razón principal era que no podía asumir velocidades superiores a los 160 km/h, ni absorber el incremento de tráfico previsto, además de que las obras podrían afectar severamente al tráfico por la vía convencional.

Y en 2023 el ministerio presentó el estudio informativo con las dos posibles ubicaciones de la estación, ambas entre la autovía y la autopista. Se habló de poder iniciar las obras en unos cinco años y se anunció un estudio para analizar la posibilidad de sacar las vías actuales de la ciudad. Aunque, entonces, la presidenta María Chivite ya mostró sus dudas de hacerlo porque “cuando se sacan las vías convencionales del centro de las ciudades suele caer su uso”.

CRONOLOGÍA
​[2002]
Se presentó un estudio informativo sobre el trazado que proponía dos opciones. Una era que la alta velocidad fuera en paralelo a las vías actuales y la otra hacer una variante por el exterior de la ciudad. Finalmente, el ministerio se inclinó por la primera, aunque dejó abierta la opción de la variante si otras administraciones públicas (como Gobierno de Navarra y ayuntamiento) asumían los 37 millones de euros más que costaba esta opción. Se aprobó definitivamente en 2007, pero no sirvió para nada porque no se ejecutaron las obras.

[2020] El ministerio anunció otro estudio de alternativas, pero sin plantear ubicación para la estación. En ambos casos, las vías de alta velocidad irían entre la autovía A-68 y la autopista AP-68.

[2023] Dos ubicaciones para la estación se presentaron como posibles. Las dos fuera de la ciudad y entre la autovía y la autopista. Ese día también se anunció un estudio sobre la posibilidad de sacar las vías actuales de la ciudad, aunque María Chivite ya mostró sus dudas porque consideró que ubicar la estación de trenes convencionales fuera de la ciudad podría reducir los viajeros.

[2024] El ministerio cambió de opinión y anunció que su propuesta era la de ubicar la estación del TAV en el mismo lugar de la actual para que asumiera tanto la alta velocidad como los trenes convencionales. Para ello, se haría un desvío de la línea principal del TAV, que mantendría su trazado entre la autopista y la autovía, para que los trenes entraran a Tudela y volvieran a la línea principal pasado el casco urbano. Se construiría una nueva estación con parking subterráneo y generando pasos hacia el barrio de la Azucarera. La propuesta recibió el apoyo del Gobierno de Navarra y la oposición frontal del equipo de gobierno de UPN en el Ayuntamiento de Tudela.

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