Comercio

Tejidos Castillo, 150 años de historia en Tudela: "Aún nos queda mucha tela por cortar"

Este comercio, situado en la calle Concarera del Casco Antiguo, está dirigido ahora por Enrique y Martín González Castillo, la cuarta generación de la familia

El antes y el ahora de Tejidos Castillo, en dos fotografías. En la foto de la izquierda, de 1910, se ve al fundador de Tejidos Castillo, Saturnino -a la izda. en el grupo de 4 personas a la dcha. de la imagen- en la puerta de su tienda. En la foto de la derecha, de izda. a dcha.: Sofía Castillo Puyuelo, Enrique González Castillo, Lamec Condori Huaman, y Martín González Castillo, en la puerta de su negocio con telas colgando de la fachada colocadas de propio para recrear la imagen antigua
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EL ANTES Y EL AHORA DE TEJIDOS CASTILLO, EN DOS FOTOGRAFÍAS. En la foto de la izquierda, de 1910, se ve al fundador de Tejidos Castillo, Saturnino -a la izda. en el grupo de 4 personas a la dcha. de la imagen- en la puerta de su tienda. En la foto de la derecha, de izda. a dcha.: Sofía Castillo Puyuelo, Enrique González Castillo, Lamec Condori Huaman, y Martín González Castillo, en la puerta de su negocio con telas colgando de la fachada colocadas de propio para recrear la imagen antigua
El antes y el ahora de Tejidos Castillo, en dos fotografías. En la foto de la izquierda, de 1910, se ve al fundador de Tejidos Castillo, Saturnino -a la izda. en el grupo de 4 personas a la dcha. de la imagen- en la puerta de su tienda. En la foto de la derecha, de izda. a dcha.: Sofía Castillo Puyuelo, Enrique González Castillo, Lamec Condori Huaman, y Martín González Castillo, en la puerta de su negocio con telas colgando de la fachada colocadas de propio para recrear la imagen antigua

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Diego Carasusán

Publicado el 19/10/2024 a las 05:00

Tejidos Castillo lleva abierto en Tudela desde 1891 en su emplazamiento actual, en la calle Concarera, vía que une la plaza de los Fueros con el Casco Antiguo. Pero la historia de este comercio es, incluso, más antigua que el propio local donde se encuentra, ya que los actuales propietarios, descendientes de los fundadores, todavía conservan alguna letra de cambio fechada en 1875, hace casi 150 años. “Entonces la tienda estaba en la calle Carnicerías, aunque no sabemos en qué local en concreto”, comentan los hermanos Enrique y Martín González Castillo, que ahora regentan el negocio.

Un negocio que fundó su bisabuelo Saturnino Castillo, quien llegó a Tudela procedente de su localidad natal, Sarvisé (Huesca).

DE SATURNINO A SOFÍA

Sofía recuerda cómo su padre salía a los pueblos de la Ribera y Cinco Villas con muestrarios. “Los clientes elegían la tela, hacían el pedido, y mi padre preparaba el encargo y lo mandaba por correo”, explica la tudelana, quien apunta que aquel trabajo de ‘exportación’ todavía da sus frutos “porque los descendientes de esos clientes sigue viniendo a la tienda”, indica.

A sus 95 años, Sofía sigue muy apegada a la tienda. De hecho, reside en el segundo piso del edificio donde está el local. “Suelo bajar todos los días a ver qué hacen mis hijos, pero más como visita cariñosa que para controlar”, bromea la tudelana, quien reconoce que “ya no estoy para el trajín que supone llevar adelante el negocio…, pero tampoco me puedo separar de él”.

LOS ACTUALES DUEÑOS

Ese trajín es el que, a principios de los años 80, heredaron los hijos de Sofía, Enrique y Martín González Castillo, de 63 y 62 años, respectivamente. “Desde niños, siempre hemos estado en la tienda. Así, cuando llegó el momento de dar un paso adelante, fue algo muy natural”, explican los hermanos, quienes han superado juntos todas las dificultades a las que se han tenido que enfrentar estos años. “Nuestra madre siempre recuerda el desabastecimiento de producto que había durante la postguerra. Nosotros no nos hemos tenido que enfrentar a eso, pero sí a otras situaciones como la crisis de 2008 o la pandemia de Coronavirus, que nos obligaron a reinventarnos”, señalan.

Actualmente, Tejidos Castillo cuenta con dos locales, ambos en la calle Concarera, en los que ofrece a sus clientes todo tipo de telas para confección, mantelería o tapicería; productos del hogar como paños de cocina, toallas, sábanas, mantas…, y un amplio abanico de complementos de moda.

“Internet ha hecho mucho daño al comercio tradicional, pero nosotros notamos que la gente sigue queriendo venir a tocar con sus manos la tela que va a comprar”, señalan los hermanos, quienes se felicitan por la idea que tuvo su bisabuelo Saturnino de trasladar el negocio de Carnicerías al actual emplazamiento en Concarera. “Entonces, a finales del siglo XIX, esta era la calle principal de Tudela. Ahora, por las mañanas, con el Mercado de Abastos abierto, sí hay movimiento, pero por las tardes, está más muerto”, lamentan, a la vez que solicitan medidas para revitalizar la parte vieja.

Sofía Castillo Puyuelo, en el mostrador de la tienda Tejidos Castillo de Tudela
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Sofía Castillo Puyuelo, en el mostrador de la tienda Tejidos Castillo de TudelaBlanca Aldanondo
Sofía Castillo Puyuelo, en el mostrador de la tienda Tejidos Castillo de Tudela

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HUESCA, TUDELA..., Y PERÚ

Curiosamente, la historia de aquel emprendedor que llegó de Huesca y de esa tienda que abrió en Tudela y floreció puede que tenga un nuevo futuro con acento del Perú.

Y es que, desde febrero, en Tejidos Castillo trabaja el peruano Lamec Condori Huaman, pareja de Ana María, hija pequeña de Enrique González Castillo. “Estoy aprendiendo el negocio y, la verdad, me gusta mucho”, indica Lamec, quien destaca “el cariño con el que los clientes entran a la tienda”. “Ese es un valor muy importante para un negocio como este y todo un aval para continuar”.

Así, como indican Enrique y Martín, “a Tejidos Castillo todavía le queda mucha tela por cortar”.

Un mostrador construido hace un siglo con la madera de un nogal del Pirineo

Aunque siempre adaptándose a los nuevos tiempos, el establecimiento de Tejidos Castillo en la calle Concarera ha mantenido la esencia de esos comercios que florecieron en Tudela a finales del siglo XIX. Prueba de ello es el espectacular mostrador de madera que cruza todo el local. Un mostrador que, como recuerdan los actuales propietarios, Enrique y Martín González Castillo, se hizo a partir de un nogal que una hermana de su bisabuelo Saturnino le envió a Tudela desde su localidad natal de Sarvisé (Huesca). Las estanterías de madera que cubren todas las paredes, los radiadores antiguos dirigidos hacia los clientes instalados en el propio mostrador, o la escalera de caracol que conecta la planta baja con la primera planta de la tienda son otros de los elementos que dan ese toque único a este emblemático establecimiento tudelano.

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