Suministro
Villafranca lleva dos días sin agua potable tras la tormenta del jueves
Ha provocado que el agua salga muy turbia por el grifo, "como chocolate", según dijo la alcaldesa, y por ahora no hay fecha para solucionar el tema


Publicado el 30/07/2023 a las 06:00
Villafranca lleva sin poder consumir agua potable desde el pasado viernes, cuando se detectó que el nivel de turbidez del agua era muy superior al permitido para el consumo humano. Mediante un comunicado el mismo viernes, el Ayuntamiento avisó de que el agua del depósito municipal no estaría disponible y que tratarían de resolver el problema cuanto antes. No se trata de la primera vez que ocurre. De hecho, cada vez que llueve de forma torrencial el pueblo ve cómo se queda sin suministro.
“El nivel de turbidez en el agua para el consumo tiene que ser de 4... y el viernes empezamos a ver cómo se llegó a 1.000”, explicaba Mari Carmen Segura, alcaldesa de Villafranca. Esto es a consecuencia de la tormenta del pasado jueves, que dejó revuelta el agua del pantano de Yesa, desde donde se abastece este pueblo, y que propició que no fuera apta para el consumo.
AGUA DE YESA
El sistema de captación de agua se hace desde Yesa y mediante el Canal de Bardenas llega hasta la Balsa de Morante, donde se reparte para el depósito municipal y para la comunidad de regantes de esta localidad de la ribera.
“El problema es de fuerza mayor. Después de la tormenta, el agua tiene tanta fuerza que se ha hecho como un río en la salida del pantano, y ha sido esa presión la que ha hecho que el agua se enturbie”, contaba la alcaldesa, quien asegura que la brigada municipal está trabajando para dar una respuesta lo antes posible.
Esta balsa tiene capacidad para abastecer al pueblo durante un día, de manera que, la turbidez del agua es consecuencia de la cantidad de agua que entró el viernes, fruto a su vez de la tormenta del jueves. No se podrá empezar a consumir el agua potable hasta que no entre en esta balsa de forma clara.
“El agua está entrando en el depósito y, por extensión, en los grifos como si fuera chocolate, de ese mismo color”, aclaraba Segura. Desde el consistorio aseguran que, si bien les gustaría poder solucionar el problema cuanto antes, la mejoría depende del momento en el que el agua empiece a entrar al nivel propicio en la balsa de Morante.
De hecho, este sábado se contemplaba un nivel de turbidez de entre 250 y 120, muy inferior al registrado el viernes, que era de 1.000, pero todavía superior al necesario para el consumo de este agua. Aunque, aseguraba Segura, es imposible reducir estos niveles y la única solución es la limpieza y cambio de los filtros del depósito de manera continua para impedir el paso de los sedimentos que enturbian el agua.
Desde el Ayuntamiento manifiestan que no se plantea cortar el agua, porque, afirma la primera edil, pese a su color sí se puede emplear para la ducha y otras necesidades, pero no para su consumo. La cuestión, asegura la alcaldesa, es que “el barro se decante y el agua empiece a salir limpia”.