Encierro
Bonitas carreras en un veloz tercer encierro de las fiestas de Tudela
Los astados no han dejado heridos de consideración, pero sí una grata impresión por su presencia y bravura


Actualizado el 27/07/2023 a las 18:38
El 24 de julio es el día del cohete. El 25, el de Santiago. El 26, el de la patrona Santa Ana. Y el 27..., el del éxodo a Salou. Así pues, señor lector, quizás esté usted leyendo esta crónica sentado en la arena a orillas del Mediterráneo o pueda que sea de aquellos fieles que se han quedado en Tudela vestidos de blanco y rojo.
Si es de los primeros, que usted lo disfrute, no olvide ponerse mucha crema para tomar el sol (que el de la playa no es el mismo que el de nuestras Bardenas) y cuidado a la vuelta en la carretera.
Si es de los segundos, reciba nuestra enhorabuena. Sepa usted que este jueves cruzó el ecuador de las fiestas y que algunos de los principales actos ya se han celebrado..., pero que restan 3 jornadas de fin de semana que se prevén muy intensas.
Así pues, y siendo día 27, se podía pensar que el encierro de este jueves iba a ser de transición. Uno de esos con ‘toros de peluche’ para cubrir el expediente y calentar motores para los del sábado y el domingo, con los morlacos de las corridas. Pero nada más lejos de la realidad.
CAMBIO DE GANADERÍA
La primera sorpresa llegó con el cambio de ganadería. Estaba previsto que el encierro lo corrieran los astados de Mollata, de Almodóvar (Ciudad Real), pero finalmente fueron los toros de Alberto Álvarez, de Valareña (Zaragoza), los que se patearon el asfalto de Tudela.
Y lo cierto es que fue una agradable sorpresa ver a los bravos aragoneses en la carrera, con una presencia extraordinaria y un comportamiento perfecto para ofrecer a mozos y espectadores un encierro perfecto.
Perfecto, en primer lugar, porque el parte de incidencias se cerró sin un solo herido y, en segundo lugar, porque la manada completó gran parte del recorrido partida en dos grupos, lo que posibilitó ver excelentes carreras de los mozos ante las astas de los morlacos.
Como suele ser habitual, la manada se rompió en Camino Caritat, el tramo más largo y recto de toda la carrera.
Dos de los toros tomaron la delantera al resto y ofrecieron a los corredores la primera oportunidad para coger cuerno.
Y así lo hicieron muchos tanto en el citado tramo como en el de la calle Almajares, en el de la avenida de Zaragoza, y en la entrada a la plaza de toros.
Los que no pudieron coger turno para esa primera sesión de asta disfrutaron de una segunda oportunidad con los otros cuatro astados que integraban el segundo grupo.
De este modo, todos los corredores, tanto los primeros como los segundos, pudieron llevarse como premio haber empezado el día corriendo ante un toro bravo por las calles de Tudela.
El ingreso al coso no tuvo mayores problemas ni para astados ni para mozos, parando el crono en 2 minutos y 41 segundos.
Y ahí, en la plaza de toros, quizás alguno de los presentes pudo pensar que esa arena bien podría ser la de la playa de Salou. Pero no. No lo es. Es la del albero de la Chata. Por eso, asegure el nudo de su pañuelo y abróchese bien la faja. Porque aquí, en Tudela, ya no hay marcha atrás.
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