Inundaciones en Tudela

“Nos hemos pasado toda la noche en vela”

Muchos de los vecinos del Casco Antiguo de Tudela no pudieron pegar ojo en toda la noche sabedores de lo que les esperaba

Varios vecinos del edificio del BBVA vacían un contenedor lleno de agua recogida de uno de los garajes dela calle Muro de Tudela
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Varios vecinos del edificio del BBVA vacían un contenedor lleno de agua recogida de uno de los garajes dela calle Muro de Tudela
Varios vecinos del edificio del BBVA vacían un contenedor lleno de agua recogida de uno de los garajes dela calle Muro de Tudela

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Diego CarasusánJesús Manrique

Publicado el 13/12/2021 a las 08:10

Para cuando Tudela se despertó este domingo, el Ebro ya había anegado una veintena de calles del Casco Antiguo. Unas calles en las que muchos de sus vecinos no pudieron pegar ojo en toda la noche sabedores de lo que les esperaba.

Avisados desde el viernes de la crecida prevista en Tudela, algunos de estos vecinos se aprestaron a retirar vehículos de los garajes y a sacar sus enseres de trasteros y bajeras. Esto sirvió para minimizar los daños de la inundación, pero no para frenar el avance por las calles más cercanas al cauce de un río que, en crecidas como la de ayer, es imparable.

PASARELA EN EL PASEO DE PAMPLONA

Uno de los puntos más afectados por la crecida fue el paseo de Pamplona, donde el agua casi llegó a cubrir sus 150 metros de longitud entre el puente de la vía del ferrocarril y la calle Muro. Los vecinos de los bloques de pisos de este paseo y los propietarios de los locales comerciales tuvieron que hacer uso de las pasarelas que el Ayuntamiento instaló en los días previos, construidas a base de tablones del encierro, para poder acceder y salir de sus casas y establecimientos.

Por su parte, varias bombas instaladas por los vecinos permitieron el bombeo y evacuación del agua de los garajes, que se inundaron por las filtraciones procedentes del cauce del río Queiles que discurre bajo el paseo de Pamplona o de algún manantial próximo.

Además de los vecinos, otras de las ‘afectadas’ por la inundación en esta vía fueron las obras de reurbanización que se están ejecutando, y que el Ayuntamiento esperaba haber podido finalizar antes de las fechas navideñas, algo que ahora ha quedado descartado.

VERJAS, PUNTO MEDIÁTICO

Otro de los puntos de interés de la mañana fue la calle Verjas, acceso al Casco Antiguo desde el Muro y lugar de ‘peregrinaje’ de muchos curiosos que acudieron a contemplar la espectacular imagen de las aguas del Ebro cubriendo el adoquinado de esta vía.

El contraste era evidente. Por un lado, en la parte alta y seca de la calle se arremolinaban personas comentando la estampa y pugnando, junto a periodistas de medios locales, regionales, nacionales e internacionales, por conseguir la mejor foto.

En cambio, en la parte inundada de la calle los vecinos peleaban por achicar el agua de sus viviendas y por rescatar de sus bajos todo lo que pudieran o, simplemente, miraban resignados desde sus ventanas cómo el Ebro les había invadido una vez más.

Al lugar también acudieron, entre otros, efectivos de Bomberos y Protección Civil que, a bordo de sus zodiac, estuvieron a disposición de los vecinos para atender cualquier incidencia.

Ángel Eraso camina sobre la pasarela instalada en el Pº Pamplona.
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Ángel Eraso camina sobre la pasarela instalada en el Pº Pamplona.D.C.C.
Ángel Eraso camina sobre la pasarela instalada en el Pº Pamplona.

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Ángel Eraso García, Paseo de Pamplona: “Por lo que más sufro en esta situación es por los mayores que viven aquí”

Ángel Eraso García fue uno de los vecinos del paseo de Pamplona de Tudela que, durante la mañana de ayer, tuvo que hacer uso de la pasarela de madera instalada por el Ayuntamiento para sortear las aguas del Ebro que habían inundado casi toda la calle.

Una solución esta de la pasarela que permitió a vecinos y comerciantes poder acceder y salir de sus inmuebles.

“En la última inundación ya contamos con esta alternativa, y es muy válida, pero hay que tener en cuenta que en estos bloques viven muchos mayores, con problemas de movilidad, y que todo esto les supone un obstáculo muy grande. Es por ellos por los que más sufro en situaciones como esta”, indicó Eraso, quien se mostró sorprendido por toda la longitud del paseo que anegó el Ebro. “Recuerdo ver el agua hasta el cuartel de Sementales, pero nunca hasta donde ha llegado ahora”, apuntó el tudelano, quien se mostró esperanzado en que, “al haber saltado el agua por la zona de Castejón, no llegue hasta aquí todo el caudal que se esperaba en un principio porque, visto lo visto, los daños serían mucho mayores”, afirmó.

José Antonio Hernández habla con Protección Civil
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José Antonio Hernández habla con Protección CivilBlanca Aldanondo
José Antonio Hernández habla con Protección Civil

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José Antonio Hernández, calle Patio: “Nos hemos pasado toda la noche en vela”

Desde el balcón de su vivienda de la calle Patio, José Antonio Hernández Jiménez reconoció ayer que “nos hemos pasado toda la noche en vela” ante las previsiones de inundaciones que, lamentablemente, se hicieron realidad. “Nos han tocado muchas crecidas, pero hace años que no había una tan grande como esta”, reconoció, al tiempo que añadió que toda la bajera de su casa estaba anegada, por lo que no podían salir de su vivienda, en el primer piso de la casa. “A las 12 de la noche me asomé al balcón y ya había entrado algo de agua al inicio de la calle”, señaló, al tiempo que consideró que, teniendo en cuenta la gran cantidad de agua que había en esta pequeña calle del Casco Viejo tudelano, “va para días” poder volver a recuperar la normalidad.

“Protección Civil nos ha dicho que llamemos si necesitamos algo. De momento estamos bien. Paciencia y a aguantar”, dijo.

El bajo de la vivienda de Martínez anegado
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El bajo de la vivienda de Martínez anegadoBlanca Aldanondo
El bajo de la vivienda de Martínez anegado

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Javier Martínez, calle Pontarrón: “Lo primero que hay que hacer es limpiar el río”

“Ya ni me diga cuántas riadas llevamos”. Son palabras de Javier Martínez Sainz, propietario de la casa situada en el nº 20 de la calle Pontarrón, en la que nació su suegra y que su familia tiene como vivienda de verano.

La riada anegó el bajo y el patio de la misma. “He dormido aquí, y a la 1 de la madrugada no había agua. Dejé la bomba para achicar agua puesta y a las 5 me he levantado porque se había parado al irse la luz, y ya me llegaba el agua en el bajo hasta la rodilla. He intentado volver a poner la bomba, pero ha sido imposible. Es una crecida mucho mayor que la de 2015”, afirmó. Consideró que para evitar todo esto “lo primero que hay que hacer es limpiar el río”. “Mi mujer, de 65 años y que nació aquí, dice que hasta ahora la vez que más agua entró fue hasta la segunda escalera de la entrada, y ahora está por la cuarta”, dijo. Añadió que cuando renovó la casa quería haberla levantado más para dejar la bajera a ras de calle, “pero el Ayuntamiento no me dejó”.

Mª Ángeles González, en su balcón, rodeada de agua
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Mª Ángeles González, en su balcón, rodeada de aguaBlanca Aldanondo
Mª Ángeles González, en su balcón, rodeada de agua

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Mª Ángeles González, paseo del Cristo: “Hacía años que no veía una riada tan fuerte”

La riada dejó ayer a Mª Ángeles González sin poder salir de su casa, situada en el número 1 del paseo del Cristo, ya que el agua anegó por completo la bajera, los trasteros y 3 de las 18 escaleras de la entrada.

“El agua ha cubierto un escalón más que en otras crecidas. Hacía años que no veía una riada tan fuerte. La de 2015 fue menor”, apuntó esta tudelana que, lamentablemente, ha vivido varias crecidas ya que reside en la citada casa “desde toda la vida”, señaló. Dijo que el sábado le insistieron en irse a casa de una de sus hijas, “pero me quedé, ya que siempre queda la esperanza de que la riada sea menor”. “Estamos muy acostumbrados a esto. Cuando eres joven no te parece todo tan dramático, pero conforme te vas haciendo mayor, te agobia más”, reflejó González desde el balcón de su vivienda. “Mis hijos verán ahora si se ha mojado la caldera y se puede encender la calefacción”, apuntó.

Patxi Abadía saca agua, junto a su padre, Carmelo
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Patxi Abadía saca agua, junto a su padre, CarmeloBlanca Aldanondo
Patxi Abadía saca agua, junto a su padre, Carmelo

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Patxi Abadía, paseo de Pamplona: “Llevamos toda la mañana en el local sin parar”

Patxi Abadía Casajús era ayer uno de los vecinos de Tudela que tuvo trabajo a la hora de achicar agua, en este caso no de su vivienda, sino de la correduría de seguros El Patao, situada al final del paseo de Pamplona.

“Ha empezado a entrar el agua sobre las 7 y media o las 8 de la mañana, antes de que llegara el pico de la crecida del río Ebro a la ciudad”, afirmó. “Hemos venido por la mañana, porque ya dijeron las previsiones de la Confederación Hidrográfica del Ebro que era cuando se preveía la crecida, y estamos desde entonces sin parar”, indicó, al tiempo que añadió que se encontraban los bajos del local encharcados.

“Afortunadamente, el agua no está entrando por la puerta sino por capilaridad”, señaló, al tiempo que consideró que, “dentro de lo que cabe”, no había sido tan grave la situación “para cómo podía estar”.

Alba Serrano, entre el agua, y con su casa al fondo
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Alba Serrano, entre el agua, y con su casa al fondoJesús Manrique
Alba Serrano, entre el agua, y con su casa al fondo

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Alba Serrano, calle Portal: "Ha sido muy rápido, el agua ha venido de golpe"

“Ha sido todo muy rápido, el agua ha venido de golpe”. Así definía Alba Serrano Palacín las consecuencias de la riada del Ebro en la casa situada en el Casco Viejo de la capital ribera, concretamente en el número 14 de la calle Portal, en la que vive junto con sus padres y su abuela.

“En la parte baja lo tenemos todo inundadísimo. Ya nos ha pasado esto bastantes veces, pero en esta ocasión ha sido más que en las últimas. Nos preocupamos por mis padres, pero todo va a salir bien porque no creo que el nivel del agua suba mucho más”, señaló en la mañana de ayer. En concreto, dijo que sus padres, propietarios de la vivienda y su abuela “están en la casa, pero seguros en la parte de arriba”.

Reconoció que sabían las predicciones de la crecida del río, por lo que el día anterior recogió cosas de la bajera y el piso bajo de la casa y las subió ala parte superior, “pero no pensábamos que fuera a ser tanto”, comentó.

Pérez, a la derecha, en su balcón, habla con un vecino
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Pérez, a la derecha, en su balcón, habla con un vecinoBlanca Aldanondo
Pérez, a la derecha, en su balcón, habla con un vecino

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Yolanda Pérez, calle Patio: "Tengo la estufa de leña en la planta baja y está inundada"

En el número 10 de la calle Patio, una de las del Casco Viejo tudelano que no se libra nunca de las crecidas del Ebro, reside desde 2017 Yolanda Pérez Romero. Ayer, esta madre de tres hijos de 14, 6 y un año y medio de edad, sufrió las consecuencias de la que para ella ha sido la segunda riada desde que está en esta vivienda, ya que también le entró el agua en 2018.

Según indicó, la planta baja estaba inundada, y en la misma tienen una estufa de leña. “Por lo tanto, estamos sin calefacción y sin nada. A ver qué hacemos”, comentó.

Reconoció que la crecida no había afectado, de momento, al sistema eléctrico de la casa. “La luz funciona, pero tal como está el precio de la electricidad, es preferible pasar frío que poner un radiador”, aseguró Yolanda Pérez, quien reside en la capital ribera desde hace alrededor de siete años.

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