Suicidio
Una gran piña por el joven Mario de sus amigos de Cascante
Amigos de la cuadrilla de Cascante del joven Mario Carcavilla, que se suicidó hace casi año y medio, con 18, compartieron ayer su testimonio con motivo del día de los Supervivientes


Actualizado el 20/11/2021 a las 15:59
No hablan por hablar. Cuando estos chicos pronuncian frases tan crudas con palabras como suicidio y amigo no lo hacen en abstracto. En agosto de 2018 se quitó la vida Mario, uno más en su cuadrilla de Cascante. Tenía 18 años. A todos les golpeó el drama, pero hoy se atreven a compartir su experiencia en público, por si sirve de ayuda a los demás. Y a ellos, claro. Estos son algunos de sus testimonios.
Leire Lucas Roncal e Iván Rueda Vidaurreta tienen ahora 20 años. En torno a las 18 horas se echaban una mano para atemperar los nervios en el salón de actos del Civivox Iturrama. Probando luces y sonido, Leire entonaba algunos compases de las canciones que iba a interpretar poco después, con motivo de la celebración de un acto organizado por la asociación Besarkada Abrazo para conmemorar el día de los Supervivientes al Suicidio. Una de ellas fue Si tú no estás aquí, de la canaria Rosana. “A mí la música me ha ayudado mucho en este tiempo. Cantar, estar con mis amigos... Todos estábamos pasando por lo mismo pero cada uno lo vivía a su manera y buscaba dónde agarrarse”.
Iván, muy locuaz, planteaba la necesidad de hablar del suicidio y del dolor que conlleva, buscando el interlocutor adecuado. “No hay que tener miedo a abrirse, aunque no sea con un número muy grande de personas, sino con quien te dé la confianza y apoyo necesario”. Él mismo se define como una persona que necesita dar rienda suelta a su expresividad. “Soy muy abierto y cuento todo, pero también me gusta escuchar. En mi caso, en este tiempo me ha ayudado el campo, la caza y, por encima de todo, mi novia, que lo ha hecho muy bien, sabiendo cómo tratarme si pasaba un buen o un mal momento. Siempre ha estado ahí”
Ambos coinciden en lanzar un mensaje de unión ante la adversidad. “Nosotros hemos permanecido unidos y, a la vez, estar cerca de Paco y Bea (padres de Mario), ha sido muy importante para no venirnos abajo” . El grupo ha sido una piña, relatan, aunque cada uno ha pasado sus momentos.
Aunque cuesta (en algún momento la emoción hace que rompan a llorar), han decidido participar del acto organizado por Besarkada. “Dar visibilidad a lo que ocurre alrededor de un suicidio es importantísimo. Nunca piensas que te puede pasar a ti, pero pasa. En cualquier momento. Y le puede pasar a cualquiera”. Abriéndose al público tienen la intención de ser útiles, y advertir sobre lo que a ellos no les hizo bien. Julia Avizcuri García, de 20 años, indica lo que a ella le incomodó. “El morbo. Que me preguntaran a ver si no le notaba nada raro antes o detalles como si dejó una carta de despedida”.
¿Qué les fue bien, entonces? “Un abrazo largo. Acompañar, sin hacer preguntas. Todo lo contrario a la indiferencia, a hacer como que escuchas pero en el fondo estás esperando a que termine la conversación”.
Interrumpe educadamente la respuesta otra amiga, Maialen Quinto Clemos, de 19 años, que matiza alguna idea. “A mí no me pilló por sorpresa lo de Mario. Si yo pude llegar a hacerlo, por qué otro no, por qué no le va a poder pasar a cualquiera”. De esos pensamientos destructivos que tuvo, señala, logró salir. “ Me di cuenta que esa no era la clase de vida que quería. Y con ayuda. Profesional. Y muchos años de trabajarlo”.
EGOÍSMO Y "SITIO CÁLIDO"
Dentro del golpe “súper duro” que ha sido el suicidio de su amigo, todos los jóvenes subrayan el papel crucial desempeñado por los padres de Mario. “Siempre han contado con nosotros y se han preocupado por todos. Un mediodía me comentó mi madre en casa que había visto a Paco y había preguntado por mí. Eso...”, resopla emocionado Iván. Leire y Julia vuelven sobre la idea del apoyo grupal y buscar ayudas. “Si pasas por algo similar, no tengas problema en sentirte egoísta, en buscar tu sitio cálido, en ser una piña”.
Paco Carcavilla se suma a la foto como un colega más. “Vivo esta tarde con mucha emoción. En la vida pensaba que iba a verme en algo similar y mira, pero en vez de encerrarme en casa estoy convencido de que hay que dar el paso, hablar del suicidio, normalizar el duelo. Me alegra que los amigos de Mario se hayan prestado a estar aquí y contar lo que han vivido. No son técnicos en nada, pero su experiencia tiene mucha fuerza”. A su lado, Javier Rosón Agramonte, otro amigo de Mario, que no oculta que le apetece compartir lo que se le pasa por la cabeza. “Las ganas que tengo de poder decir lo que pienso”. ¿Y qué es? “Que muchos jóvenes vivimos pensando que la vida está garantizada. Lo das por hecho, y no. Se te escapa de repente. Este año y medio ha sido una lección de valorar distinto lo que tenemos. Y que hay que hablar del suicidio. El desconocimiento induce al miedo”.