Un bar, una historia

Casi cien años siendo parte de la historia de Tudela

El bar Mi Bar se fundó en 1926 y, desde entonces, lleva tres generaciones al mando de la misma familia. El local ha sido testigo en primera fila de la evolución de la ciudad

Jesús Mari Casales y María Cristina Ibáñez, regentes del bar junto con Fabiola Ostiz.
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Jesús Mari Casales y María Cristina Ibáñez, regentes del bar junto con Fabiola Ostiz.
Jesús Mari Casales y María Cristina Ibáñez, regentes del bar junto con Fabiola Ostiz.

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Leyre Estévez

Publicado el 25/08/2021 a las 06:00

Desde muchos años antes de que el cauce del río Queiles dejara de ser visible en el paseo Pamplona lleva abierto el bar Mi Bar en Tudela. El cubrimiento del Queiles data de 1972 pero, en las décadas anteriores, la terraza de este local hostelero estaba junto al río. Fundado en 1926 por el tudelano Emiliano Sainz Alcaine, el bar vio cómo la ciudad se transformaba a sus pies, y lo que antes era río pasó a urbanizarse en 1986.

La segunda generación que tomó el relevo del negocio familiar fue el matrimonio formado por Ernesto Casales y Pilar Sainz. Desde 1996, lo regenta el hijo mayor del matrimonio, Jesús Mari, junto con su mujer, Fabiola Ostiz y su cuñada, María Cristina Ibáñez, esposa de su hermano Francisco Javier, ya fallecido y que codirigió el bar durante muchos años “con ideas muy innovadoras”.

95 AÑOS SIN INTERRUPCIÓN

También fue en 1996 cuando el bar se trasladó de su esquina en el paseo Pamplona a la plaza de la Judería, construida aquel año. El nuevo local y la plaza fueron diseñados por los arquitectos Efrén Munárriz y Francisco Glaría y el motivo del cambio fue el derribo del anterior edificio. Sin embargo, ni siquiera en ese momento se cerró el bar, que ha estado funcionando ininterrumpidamente hasta la llegada de la pandemia.

Con los 95 años de tradición familiar plasmados en fotografías antiguas colgadas en el local, Jesús Mari afirma que “aunque las tapas y bocadillos se han sofisticado mucho con los años, la gente se decanta por lo tradicional, como los fritos caseros, el pincho de bonito o la tortilla rellena”.

El dueño estudió Magisterio en Pamplona, pero siempre se ha dedicado al negocio familiar para darle continuidad. “Ejerzo la docencia detrás de la barra, hablando con la gente, enseñándoles cosas nuevas y aprendiendo de ellos”, explica.

Al preguntarle por anécdotas del bar, dice: “Hay tantas y tan variadas, que muchas veces le digo a mi hijo Víctor, que es periodista, que tendría que escribir un libro sobre la historia del bar para que no caiga en el olvido”.

POR DENTRO
Dirección. Plaza de la Judería, Tudela.

Horario. De miércoles a lunes, de 9 a 15 horas y de 18 a 22 horas (hasta las 24 horas de viernes a domingos).

Teléfono. 948 82 07 97.

Especialidad. Pincho de bonito.

Precio del pincho de bonito. 3 euros.

Ingredientes de este pincho. Bonito, olivas negras, olivas verdes, guindillas y pimiento rojo.

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